Histórico

El semáforo cumple 140 años dirigiendo el tránsito

Fue creado hace más de un siglo en Inglaterra, y hoy es el dispositivo más importante para controlar los flujos vehiculares y garantizar la seguridad vial en todo el mundo.

A principios del siglo pasado las grandes aglomeraciones en torno a la ciudad provocaban que los tacos se hicieran cotidianos. Con la finalidad de poner orden a estos problemas nacieron los semáforos.

Pero la idea de regular el tránsito vehicular se remonta a la época de los romanos, cuando se utilizaban antorchas para poner orden en las interminables calzadas de la ciudad milenaria. Varios siglos después fue necesario idear un sistema para controlar el tráfico de los ferrocarriles y también el fluvial.

El primer semáforo para controlar el tráfico en la calle  se puso en funcionamiento el 10 de diciembre de 1868, obra de J.P. Knight, especialista en  señales ferroviarias. El ingeniero británico lo instaló en Londres, en el exterior del Parlamento, y se trataba de sólo dos luces que funcionaban a gas: una roja y  otra verde.

El invento de Knight no tuvo mucha vida debido a un desafortunado accidente donde murió un policía británico debido a la explosión de una de las luces. No fue hasta la masificación del automóvil que se retomó el desarrollo del semáforo.

Así, el 4 de agosto de 1914 se instaló el primer semáforo de la era moderna. Se trataba de un dispositivo que gestionaba el tráfico entre las avenidas Euclid y la calle 105 Este, en Cleveland, Estados Unidos. Contaba con luces rojas y verdes colocadas sobre unos soportes con forma de brazo.
Los primeros semáforos de tres luces debutaron en 1920 en las calles de Nueva York, y dos años después su funcionamiento pasó a ser automático.

Recién en 1953 se inventaron los semáforos eléctricos. Con su nueva forma compuesta por tres luces, se transformaron en los productos más confiables para dirigir el tráfico después de la policía. La nueva luz amarilla indicaba precaución. En 1961, en Berlín, el semáforo agregó un dispositivo más pequeño, un regulador para los peatones.

El cruce con luz roja es considerado sin discusión la más grave de las violaciones a las normas de tránsito. De acuerdo a la ley de tránsito chilena, pasarse una luz roja es una "falta gravísima", a la par con no parar en un "ceda el paso" o en un "pare", no tener licencia de conducir o usar elementos propios de vehículos de emergencia, como sirenas. La infracción puede costar desde 1,5 UTM hasta 3 UTM (desde $ 56.400 hasta $ 112.000).

LA EVOLUCION
Los semáforos también han sufrido una evolución en sus 140 años de vida. De las clásicas ampolletas usadas hasta hace algunos años, se pasó a los diodos de Led.

Los principales problemas con las antiguas luces del semáforo era que habitualmente su vida útil no pasaba de los seis meses, tenían una gran pérdida de luminosidad después de las cinco mil horas y ofrecían un muy bajo contraste con la luz.

En cambio, los semáforos de Led son más durables (10 años de utilidad), tienen una menor pérdida de luminosidad (sólo un 5% después un año) y un mejor contraste.

"Las lámparas de Led utilizan sólo el 10% de energía en comparación con ampolletas incandescentes y tienen una vida útil 50 veces superior", explica Luis Camilla, director de las carreras de Electricidad y Electrónica del DuocUC de Antonio Varas. Agrega que "ese ahorro también se ve reflejado en las mantenciones, que ahora son más esporádicas, lo que conlleva a que haya mayor fiabilidad del producto y más seguridad vial, porque los semáforos ahora fallan menos", finaliza el docente.

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