Opinión

Bochorno e impericia

Pablo Ovalle Isasmendi

SEÑOR DIRECTOR:

Por mucho que se busque analizar desde un ángulo constructivo los gruesos errores cometidos por el Presidente de la República durante su gira a Europa, ello resulta prácticamente imposible.

¿Cómo se reirán de nosotros en Bolivia al ver a nuestro Presidente condecorando a Baltasar Garzón, uno de los puntales de su demanda en contra de Chile?

Un jefe de Estado debe poner siempre el interés superior de su país por sobre sus pasiones ideológicas personales. Un bochorno, pero también impericia. El canciller Van Klaveren, un reconocido experto con una dilatada trayectoria diplomática y representante chileno en la controversia con Bolivia (y con Garzón), en un acto de enorme dignidad personal, salió a aclarar que esta era una decisión exclusivamente presidencial. Es de esperar que ese gesto, que lo ennoblece, no sea opacado por alguna instrucción para una posterior rectificación o enmienda de sus dichos. Sería triste e injusto que lo tuviera que hacer.

Lo más grave es que estoy convencido de que tanto el Presidente como “los cabros” que lo asesoran en estos desvaríos están felices y convencidos de que lo hicieron de lujo. Apuesto a que dirán que la gira fue “un éxito”.

Julio Dittborn C.

Más sobre:Correos de los Lectores

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE