Por Max ColodroCarambola electoral
Luego de la pausa de fiestas patrias, quedarán menos de dos meses para la primera vuelta presidencial. Mucho o poco dependiendo de las expectativas de cada sector. José Antonio Kast y Jeannette Jara han mostrado hasta ahora una posición relativamente consolidada en las encuestas, como las opciones más probables de llegar al balotaje. ¿Pueden los debates en televisión mover la aguja y poner en riesgo dicho escenario? ¿Les alcanzará el tiempo a los desafiantes para ser una amenaza real a los actuales desafiados? No se ve fácil.
La situación de Jara y Kast no es la misma, aunque a veces parecen estacionados en un empate técnico. En efecto, la candidata oficialista tiene un privilegio del cual el abanderado republicano carece: no hay en la centroizquierda una opción alternativa, que pueda poner en riesgo su paso a segunda vuelta. Eduardo Artés y MEO son figuras exóticas, interesantes de escuchar y ver en acción, pero la probabilidad de que desbanquen a la exministra del Trabajo es cercana a cero. Kast está en un escenario distinto: Evelyn Matthei se mantuvo por largo tiempo en el primer lugar de las encuestas; hoy se ubica en segundo puesto, la distancia que los separa es importante pero abordable, sobre todo si el tercero en disputa en el sector -Johannes Kaiser- hace un trabajo que permita quitarle votos a Kast.
De algún modo, este movimiento de la aguja ya empezó a observarse en el primer debate. Kast y Jara no tuvieron un buen desempeño; Matthei mostró una performance razonable y Kaiser hizo un buen trabajo para seducir al elector duro de derecha. ¿Puede el libertario quitarle suficientes votos al republicano como para ser él quien pase a segunda vuelta? Difícil. ¿Puede Kaiser recuperar los apoyos necesarios como para hacer que, si Kast vuelve a repetir participaciones débiles y Matthei razonablemente buenas, pueda ser esta última quien logre llegar a segunda vuelta? Eso sí es posible.
En este cuadro, la exministra Jara tiene mucha más libertad para hacerlo mal. El 30% que apoya al gobierno no la va a abandonar porque no está votando en función de la calidad de la candidata, sino de otras consideraciones. Kast no posee esa tranquilidad: tiene a Matthei más cerca, recuperando confianza y mostrando un relato más afiatado. Y lo más importante, tiene Kaiser reapareciendo por el flanco derecho, con fuerza, autoridad y posiciones que le hacen sentido al votante de derecha. En el oficialismo, la carta presidencial es una sola y es quien pasa a segunda vuelta. En la oposición, si Kast no cambia su performance en los debates que restan, si Matthei sigue mejorando y Kaiser vuelve a seducir en la franja más dura de la derecha, el resultado no está escrito.
Es lo que dejó como secuela este primer apronte en televisión abierta y horario prime. Un sector donde en rigor hay una sola alternativa, es decir, no existe competencia. Otro, donde una disputa a tres bandas, con alianzas y convergencias implícitas, puede volver a barajar el naipe.
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