Por Carmen Sotomayor¿Cómo formamos a los futuros profesores para enseñar a leer y escribir?

Al menos, un 25% de los niños y niñas chilenos de 10 años no lee comprensivamente y más de la mitad de jóvenes de 14 a 16 años también tiene graves problemas de lectura. Ante este preocupante escenario, un grupo de académicas, representantes de fundaciones de la sociedad civil, profesoras de aula y especialistas del Ministerio de Educación se congregaron en un esfuerzo transversal para abordar un aspecto poco explorado de dicha problemática: la formación de las y los docentes encargados de la enseñanza de la lectura y escritura en niños y jóvenes.
En efecto, se ha observado que los futuros docentes egresan de sus universidades formadoras sin un conocimiento práctico de cómo se enseña a leer y escribir, y que también desconocen, por lo general, cuáles son las mayores dificultades de los niños y niñas para la adquisición de estas habilidades. Tampoco es habitual que existan cursos especializados en una didáctica específica para la enseñanza de la lectura y escritura en primero básico. Las mallas curriculares suelen estar muy recargadas de contenidos teóricos y las prácticas son asumidas por personal no académico que está poco integrado a la universidad.
Esto implica que las y los profesores que egresan de su formación muchas veces carecen de herramientas prácticas para la enseñanza de la escritura y lectura, en especial en los primeros años de enseñanza básica.
Es por ello que, desde este valioso grupo intersectorial, formado al alero de las redes Por Un Chile que Lee y Pro Leer, se decidió abordar con una perspectiva propositiva y de diálogo la formación de las futuras formadoras de escolares. El resultado: un consenso que aborda propuestas compartidas, como, por ejemplo, que el primero básico es un hito para aprender estas habilidades, ya que en este curso se aprende a reconocer y usar con precisión las letras para formar palabras y texto; que es indispensable enseñar el código de manera explícita y contar con una estrategia o un método estructurado y sistemático; o que la Educación Parvularia es fundamental para desarrollar el lenguaje oral en interacciones ricas en vocabulario que es la base del aprendizaje de la lectura y escritura.
Asimismo, se diseñó un curso especializado en lectura y escritura inicial que se está validando actualmente en varias universidades para ser aplicado en la formación de los futuros profesores.
Los desafíos son ampliar este diálogo a más universidades y entre las educadoras de párvulos, porque es necesario que más actores relevantes en la formación docente se involucren en esta tarea.
Sin embargo, también es necesario un apoyo decidido desde las políticas de formación docente. Una medida estratégica debiera ser incluir un mayor foco de esta temática en la Evaluación Nacional Diagnóstica, prueba que todos los docentes deben rendir al finalizar su formación universitaria.
Tenemos la responsabilidad de preparar a los futuros profesores y profesoras para enseñar estas habilidades y motivar a sus estudiantes a entrar en el maravilloso mundo de las letras, palabras y textos.
Esperamos con estas iniciativas contribuir desde la formación inicial docente al dominio de la lectura y escritura de nuestros niños, niñas y jóvenes, tan determinante para sus trayectorias escolares y su participación constructiva en la sociedad.
Por Carmen Sotomayor, investigadora CIAE, Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Universidad de Chile
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