El futuro de la economía será circular



Por Vicente Caruz, presidente de Eurochile

La pandemia ha tenido un impacto tremendo sobre la economía mundial y ha afectado, de una u otra forma, a todos los sectores productivos. Muchos procesos han quedado suspendidos a la espera de una vacuna que permita retomar el funcionamiento de la vida social y económica. El confinamiento de millones de personas en el mundo ha impulsado debates sobre nuevas formas de vivir, nuevas maneras de habitar el mundo y cómo nos ocupamos de cuidar nuestro entorno. Y la economía circular tiene un papel fundamental en esta discusión; sobre todo, ante la necesidad imperiosa de reactivación con sentido de adaptación y crecimiento sostenible.

El modelo lineal de los procesos productivos -extraer recursos, transformarlos, producir, consumir y desechar- está en retirada y la necesidad de un modelo circular que permita eliminar los desechos y recircular los materiales, a través del uso eficiente de energías renovables, se instala cada vez con más fuerza a nivel mundial.

De eso se trata la economía circular, que las empresas piensen cómo pueden adaptar sus procesos productivos para rediseñar sus productos y servicios, reducir el uso de materias primas vírgenes, reutilizar los insumos y productos que producen, para mantener por el mayor tiempo posible los materiales y productos al mayor valor posible.

Ejemplos en el mundo hay varios: uno de los más importantes es el de la gigante sueca Ikea, que anunció que para 2030 será una empresa enteramente circular. Y si bien en Chile, aún falta un largo camino por recorrer, hay esfuerzos en esta materia como el de la mediana empresa LASAM -dedicada a la fabricación y montaje de estructuras metálicas- desechando como parte de su proceso productivo 36.000 toneladas de escoria de cobre al año (utilizada en la limpieza de las piezas y por una sola vez) y donde hoy están avanzando hacia un sistema de granalla que puedan reutilizar.

Dos ejemplos que, pese a las grandes diferencias por la magnitud de sus protagonistas, dan cuenta que los cambios que inexorablemente deben adoptar las distintas empresas son una condición de sobrevivencia. El incremento de la escasez de los recursos naturales da cuenta que el mundo está llegando a los límites de sus capacidades. Es urgente que, como países, sociedades y empresas, cambiemos nuestra forma de crecer y nuestro modelo de desarrollo, de consumo y de producción. O la economía es circular o no habrá economía en 2050.

Tanto la pandemia como los cambios sociales y políticos por los que atravesamos, representan una oportunidad significativa para pensar en el país que queremos, para tener esta mirada de largo plazo. La economía circular es una respuesta a ello y debemos aprovechar las condiciones que se dan en nuestro país para dar pasos importantes y significativos que nos permitan aspirar a un cambio de enfoque y hacer frente a la realidad que vivimos en el planeta.

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