Financiamiento de la educación superior

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La deserción estudiantil volvió a ser tema de discusión, a propósito de los casos de estudiantes que pierden la gratuidad por atrasarse en sus carreras.



Los recursos del Estado son escasos y las necesidades del país en educación son múltiples, pero es tarea de todos garantizar una educación inclusiva y equitativa.

Este año, cerca de 27 mil estudiantes perdieron la Gratuidad por exceder la duración nominal de la carrera. En la USACH, más de 2 mil estudiantes se vieron afectados. Esta pérdida del beneficio esconde la inequidad del sistema escolar: aun siendo los mejores estudiantes de sus establecimientos, no adquirieron todos los conocimientos contemplados en el programa, brecha que merma su desempeño en sus primeros años de universidad. En países de la OECD, el 39% de los estudiantes que ingresan a la educación superior logran una titulación oportuna, pero en Chile sólo un 16% lo logra.

Como Universidad, asumimos el compromiso de ofrecer herramientas para nivelar contenidos y potenciar sus habilidades, asegurando su permanencia en la institución. Hemos sido pioneros y reconocidos por pares nacionales e internacionales y la Unesco.

Nos preocupa que la Gratuidad no consideró esta realidad, afectando principalmente a los estudiantes más vulnerables, quienes, al perder el beneficio, recurren a opciones como el Crédito Con Aval del Estado (CAE) que, según la Fundación Sol, ha generado 632 mil endeudados a diciembre de 2018. Urge avanzar en la discusión del proyecto que crea un nuevo Sistema de Financiamiento Solidario (SIFS), que reemplace al CAE y al Fondo Solidario de Crédito Universitario (FSCU), unificando el sistema de crédito, ampliando el acceso a los primeros nueve deciles y siendo administrado por una sociedad anónima del Estado.

No obstante, el proyecto genera una eventual competencia entre las instituciones adscritas a la gratuidad y aquellas que no. El SIFS no restringe a algunas en el aumento de valores de matrícula ni tampoco por titulación, pero a las instituciones adscritas a la Gratuidad sí: se les limita el costo de la carrera al arancel regulado y no se les permite un incremento de la matrícula por sobre el 2,7%, junto con restricciones a los valores de titulación. La reflexión debe considerar que la Gratuidad financie la duración nominal de la carrera más un año, la eliminación del CAE y el avance en la tramitación legislativa del SIFS, con características que no compitan con la Gratuidad. Así, el estudiante podrá enfocarse en el ámbito académico y no en la falta de recursos para finalizar su carrera,haciéndonos cargo de la realidad de miles de jóvenes que se esfuerzan por ingresar a la educación superior para aportar al país.

Debemos retomar el debate para perfeccionar el sistema con una perspectiva integral, porque mientras no tengamos avances concretos, los estudiantes que pierdan la Gratuidad seguirán endeudándose con créditos abusivos. Lamentablemente, ello sigue ausente en el proyecto de Presupuesto. Esperamos que el gobierno concrete la comisión técnica comprometida en la discusión presupuestaria 2019 y que junto a los otros actores, profundicemos el debate para alcanzar consensos.

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