Opinión

La ciudadanía tiene algo que decir

SEÑOR DIRECTOR:

El viernes 7 de julio culminó el Mes de la Participación Ciudadana del proceso constitucional. A través de la Secretaría de Participación se establecieron cuatro mecanismos para recoger la opinión sobre el anteproyecto de la Comisión Experta: diálogos representativos y autoconvocados, consultas, audiencias públicas e iniciativas populares de norma.

A pesar del clima de desafección que muestran algunas encuestas en torno a este tercer esfuerzo por reemplazar la Constitución, más de 200 mil personas apoyaron alguna iniciativa popular de ley, las que sumadas (cada persona podía apoyar hasta 10 iniciativas) juntaron más de 500 mil adhesiones.

Más de mil personas presentaron audiencias públicas, ya sea en forma presencial ante las 40 universidades participantes a lo largo de todo el país, ante las comisiones del Consejo Constitucional reunidas en el ex Congreso, o de manera remota. Más de 30 mil personas completaron alguna encuesta ciudadana, 10 mil participaron en diálogos autoconvocados y otras mil en diálogos representativos convocados por la Secretaría.

Estas cifras no se deben sumar sin más, ya que muchos pueden haber participado en varios mecanismos a la vez. Sin embargo, dan cuenta de una voluntad de expresar opiniones que el sistema político haría bien en recoger.

La participación está lejos de ofrecer una solución mágica a los problemas de nuestra democracia. La propia experiencia de este Mes de la Participación da cuenta de las asimetrías organizativas y de expresión que tienen las diversas posiciones e intereses. Por eso, es mejor entender la participación como un complemento que como un sustituto de las instituciones representativas.

Desde los ELAs y Cabildos de Bachelet, pasando por el gran esfuerzo de escucha que realizó la Convención Constitucional pasada, hemos aprendido varias lecciones. Una de ellas es que recoger la voz de la ciudadanía requiere organización, colaboración, recursos y capacidad técnica. Este proceso llega temprano al debate constitucional, haciendo posible su incidencia en el debate político. La participación no es suficiente, pero sí es necesaria para robustecer decisiones políticas que no sean ajenas a sus destinatarios.

Claudia Heiss

Facultad de Gobierno U. de Chile y Responsable de Audiencias Públicas

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