Opinión

Las humanidades en tiempos de IA

En el marco de los 10 años del Core Curriculum de la U. Adolfo Ibáñez, con el profesor Roosevelt Montás reflexionamos sobre el valor de las humanidades y las artes liberales en un mundo atravesado por la IA. Comparto aquí algunas ideas.

No cabe duda de que la IA nos sorprende, pero también nos inquieta. Procesa documentos, analiza información, construye reportes, escribe códigos y programa. En segundos realiza tareas que hasta hace poco asociábamos a capacidades humanas, obligándonos a reflexionar sobre qué significa ser “humano”.

Nunca habíamos tenido tanto acceso a información procesada y, al mismo tiempo, tanta dificultad para pensar con voz propia. Vivimos bajo la ilusión de que más información equivale a más conocimiento, y que éste conduce naturalmente a la sabiduría. Pero no es así. Vemos a la IA como una herramienta al servicio de las personas, sin embargo, podríamos terminar actuando al servicio de sus lógicas y formas de ordenar el mundo. ¿Cómo preservar nuestra humanidad?

En este escenario, la formación en humanidades y las artes liberales -por mucho tiempo menospreciada por considerarse “inútil” frente a la formación profesional- recupera una vigencia decisiva.

El término artes liberales proviene de la educación que recibían las personas libres en la Antigua Grecia, que se contraponía con la formación en oficios destinada a los esclavos. Esta distinción está plenamente vigente. Si bien no hay esclavos, sí hay otro tipo de esclavitud, que es el no ser capaz de pensar o decidir por uno mismo, nos transforma en parte de una manada que sigue los pensamientos o ideas de otros. La formación en artes liberales contribuye a formar personas libres no porque entregue todos los conocimientos, sino porque enseña a pensar de manera libre, abierta, independiente y a expresar opiniones fundadas; a cuestionar paradigmas establecidos y a cuestionarse a uno mismo.

En un mundo tecnológico, acelerado, con poco tiempo para el ocio y menor capacidad de atención, leer se convierte en un acto de resistencia humana. Es cierto que Chat GPT puede “leer” todos los libros, y que cuando le pidamos un análisis, nos entregará uno bien escrito, hecho a partir de muchísimos análisis previos hechos por otras personas, sin embargo, ello nunca equipará la experiencia de encontrarse personalmente con el texto y darle vida desde la propia historia y forma de ver el mundo.

“La lectura no sólo informa, transforma”, nos dijo el profesor Montás. El objetivo de leer a Platón o a Aristóteles, no es aprender de memoria sus respuestas, sino reflexionar sobre las grandes preguntas que han marcado y siguen siendo relevantes para la humanidad, como la justicia, la democracia, el rol de la mujer en la sociedad, y tantas otras.

Tal vez ese sea hoy uno de los mayores aportes de las humanidades: recordarnos que el desafío no es competir con la inteligencia artificial, sino evitar que, fascinados por sus respuestas rápidas, dejemos de cultivar aquello que nos hace verdaderamente humanos: la capacidad de pensar, preguntar y discernir.

Por Soledad Arellano, Vicerrectora Académica y de Investigación UAI

Más sobre:InformaciónConocimientoSabiduriaHumanidad

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes SUSCRÍBETE