Por Luis LarraínSeptiembre blanco

Un nuevo aniversario del 11 de septiembre de 1973, cincuenta y tres años, mueve el avispero en la política chilena. Hubo presiones desde cierta derecha para celebrarlo y desde la izquierda para que el gobierno realizara un desagravio oficial a las víctimas de la represión que siguió al golpe militar.
Pese a que es posible que apenas el 20% de los chilenos tenga recuerdos del golpe, la fecha divide a las familias de nuestro país por su gran impacto y dolor para algunos, por pérdidas de vida que son irreparables y maltratos inaceptables; y de sincero alivio para otros, que creen que el golpe militar evitó que Chile cayera en un régimen comunista. Tímidamente, algunas expresiones públicas expusieron también esta última sensibilidad.
Frente a esto el Presidente Kast tomó un camino intermedio sin satisfacer a unos ni a otros. Con el argumento de que la fecha divide, decidió que no se haría un acto oficial y realizó un viaje a la región de Los Ríos, la única que no había visitado desde que asumió. Juzgó, quizás, que con el difícil momento económico que vive una parte importante de los chilenos, la mayoría preferiría poner el énfasis en la celebración de las Fiestas Patrias el 18 y 19 de septiembre, que enfrascarse en una disputa.
Nada de anunciar en estas fechas indultos a condenados por violaciones a los derechos humanos. No es esta una fecha para hacerlo. Tampoco transformar en héroes a quienes contribuyeron a cerrar todas las puertas para encontrar una solución a la grave crisis institucional del año 1973. No se trata de negar la historia, sino de aceptar que hay miradas distintas de ella.
El objetivo no debe ser sacar ventaja política de lo ocurrido, sino lecciones para que no se repita. Ese es un propósito noble para nuestra política en estos días. En ese ánimo, he leído con atención lo que han escrito dos amigos que sufrieron con el 11 de septiembre, por quienes siento profundo respeto. Sergio Muñoz Riveros, sin atacar a Kast como la mayoría de los políticos de la izquierda, ha echado de menos una reflexión sobre los hechos. Puede que tenga razón, pero una mirada benevolente de esa omisión podría ser que es un primer paso para lograr ese sentido común tan necesario. Óscar Guillermo Garretón pareció intuir ese sentido, cuando prefirió “endieciochar” estas fechas en lugar de “cuatrearlas” u “oncearlas”. No sería insensibilidad lo que mostró el Presidente Kast, sino sensibilidad al buscar un septiembre blanco.
Este 11 de septiembre y su víspera hubo 34% menos eventos violentos a nivel nacional y 80% más detenidos que en 2025, 284 incluyendo a 16 extranjeros y 31 menores. Las Fiestas Patrias pueden darnos un septiembre de mayor unidad y las manifestaciones violentas quedar como hechos aislados. Falta aún construir una mirada más compartida sobre los hechos, pero no se trata de doblegar al adversario.
Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo
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