¿Por qué seguimos culpando a las madres por las carencias afectivas?




No es raro que las personas repliquemos en nuestra vida adulta las conductas que aprendimos en nuestra infancia. Al final, la mejor forma de enseñanza es el ejemplo y aprendemos a ser familia con lo que vimos en nuestras propias familias. Esto no quiere decir que todo se repita: que los hijos de padres divorciados no puedan mantener un matrimonio ni que alguien que creció en un ambiente familiar sin problemas nunca los tenga. Pero hay cosas que, al parecer, sí lo harán.

Y pareciera, además, que son las madres las responsables de la educación emocional de sus hijos y donde se buscan culpables cuando nos enfrentamos a un adulto incapaz de expresarse afectivamente: Es que su mamá lo abrazaba poco, dirían algunos.

“Hay un motivo social muy importante en todo esto, porque vivimos en una cultura en que todavía la encargada de la crianza, y sobre todo de la crianza emocional, suele ser la madre entonces de alguna forma está muy socialmente aceptado que, pese a todos los cambios sociales que han ocurrido en Chile y el mundo, la repartición de roles tradicional siga estando presente en la familia. Si bien los hombres están cada vez más involucrados, muchos siguen considerando que ayudan en la crianza, no que son parte de ella", dice Paz Valenzuela, psicóloga y académica de Universidad Diego Portales.

La especialista explica que lo deportivo, lo tradicionalmente ligado a la fuerza y a lo masculino sigue estando a cargo de los padres, mientras que lo emocional, la cocina, los afectos y las manualidades están a cargo de las madres. Ejemplo claro, dice, son las actividades que se promocionaron durante el primer semestre para sobrellevar la cuarentena, donde se hablaba de cocinar con los niños y armar puzzles, donde en la foto siempre aparecían mujeres.

“Hubo una romantización innecesaria del inicio de la cuarentena en que los padres teletrabajan y las madres cocinan con los niños. Y eso me llama la atención, porque se avalan los roles tradicionales de las madres, porque están como imbuidos en nuestra forma de funcionar, y en ese contexto, ¿cómo no echarle la culpa a las madres de las dificultades emocionales de los hijos?”, dice.

Así, pese a que a estas alturas todos sabemos que muchas mujeres hacen malabares con las responsabilidades de la casa, los hijos, la pareja y el trabajo, muchas veces se sigue asumiendo que son ellas las responsables de cómo terminan siendo los hijos. Y esto, además, hace que las mamás que están criando ahora sientan esa presión, esa culpa, con más fuerza ¿Acaso estamos tomando decisiones que afectarán a nuestros hijos en el futuro?

“La cultura nos dice que las madres sabemos lo que necesitan nuestros hijos y nosotras lo creemos”, postula Valenzuela y añade: “Las madres no deban por qué estar todo el día en la casa y darle comida a los hijos. Eso ya se sabe que no tiene un impacto. Si dejo un domingo la comida lista y congelada para toda la semana no pasada nada, mientras haya una valoración de por qué ocurre y una flexibilización de los roles”.

Y entonces ¿por qué seguimos culpando a las madres de las conductas de sus hijos?

“Porque es muy humano buscar responsables en los problemas que uno tiene. Todo esto exige de una cierta madurez, porque una puede decir que es fría, dura y exigente porque así la educó su madre, pero también puedes decir, bueno, a mí me tocó difícil y se lo voy a dar de otra manera a mis hijos”, explica Valenzuela.

“Implica cierto grado de valentía desafiar los estilos de crianza en los que uno creció, por eso es más fácil criar de a dos”, propone Valenzuela. “Cuando hay un par se ponen de acuerdo dos estilos de crianza, da lo mismo si son dos hombres, dos mujeres o un hombre y una mujer”

La psicóloga dice que en la adultez es importante hacer un “perdonazo” a nuestras madres y hacernos cargo de nuestros propios actos, asumiendo además que quienes nos criaron lo hicieron lo mejor que pudieron. Pues así como ahora, ellas criaron estando sobre exigidas y, en casos donde no hubo abusos ni situaciones problemáticas graves, sacaron adelante la tarea con lo que tuvieron a mano.

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