El sabor de las cerezas: cómo el análisis de datos está mejorando su producción

Cerezas

Desde hace tres años, un centro de Investigación ubicado en la región de O'Higgins vio la posibilidad de ocupar herramientas de Big Data para modelar ciertas variables que afectan al cultivo del cerezo. Un proyecto aplicado en más de 50 campos entre Coquimbo y la Patagonia, donde han alcanzado un ahorro en términos de costo productivo entre el 5% y el 10%.


La importancia que han tenido las cerezas en las exportaciones de Chile es enorme. Su demanda explosiva a nivel internacional se ha reflejado en las cifras de Prochile, que indican que durante la última década ha sido el segmento de mayor crecimiento, con un monto enviado de US $141 millones, que se traduce en una tasa de crecimiento anual de un 18%, superando incluso a la industria del vino durante 2020.

El impacto del dulce fruto rojo producido en el país se vuelve de interés en la innovación agrícola aplicada a los campos chilenos, pensando en mejorar la eficiencia y los costos de producción a través de la tecnología, para mejorar el estado del fruto nacional de mayor valor en la actualidad. Para José Miguel Figueroa, ingeniero agrónomo de la PUC, y gerente de nuevos proyectos de CER Analytics, el uso de modelos predictivos basados en Big Data buscan ser una herramienta técnica y táctica para una buena toma de decisiones en su cultivo.

Desde hace tres años, Figueroa y su equipo comenzaron un proyecto donde vieron el potencial de ocupar herramientas de análisis de datos para modelar ciertas variables productivas de interés en los campos. En particular, el caso de las cerezas los llevó a analizar el fruto a través de una plataforma especializada, con protocolos para la toma de muestras, recomendaciones de muestreo según datos satelitales, fiscalización de datos y reportes actualizados de datos y labores, para así tomar la información, estandarizarla, y luego disponerla en un lenguaje único para establecer modelos predictivos.

Si bien es conocido que el rubro es uno de los menos tecnologizados, en la experiencia del ingeniero agrónomo, los productores detrás de la cereza están “bastante más cercanos a la innovación” y son menos reacios a la inclusión de esta. Así, han podido implementar en al menos 50 campos los procesos de análisis para la investigación; distribuidos desde las regiones de Coquimbo a Patagonia, convergiendo un levantamiento de información en cerca de 2800 hectáreas, concentrando un 80% del análisis entre O’Higgins y el Maule, distribución geográfica que busca representar las exportaciones del fruto en el país.

En la medida que fueron limpiando los datos y probando modelos predictivos, la investigación liderada por Figueroa reflejó tener “la capacidad de poder pronosticar las variables de interés productivo” en comparación a como lo estaba haciendo la industria, siendo capaces de predecir el rendimiento de la producción, tanto en calidad como en cantidad de la cosecha. “Hemos visto que hay un ahorro en términos de costo productivo tanto del 5 al 10% y eso es claramente un aporte valor brutal”, relata uno de sus creadores, logrando predecir datos incluso 5 meses antes de que termine la producción.

Sebastián Warnier, gerente Agrícola de Garcés Fruit, una de las mayores exportadoras de cerezas del país, con más de 2.200 hectáreas en campos propios, comenzaron a trabajar con CER desde hace dos años, y recientemente han desarrollando plataformas de datos con Inteligencia Artificial, para obtener cierta información sobre los pronósticos de cosecha como objetivo. En su caso, la implementación de Big Data se debió al nivel de producción en el que trabajan, lo que los enfrentó a ciertas necesidades propias de la empresa.

“Sobre todo hoy día con el tema de la sequía y el déficit de agua que se está habiendo en Chile, en la medida de cómo tienes datos para ser más eficiente en el uso de agua, vas a tener mucha más precisión de esos temas. Un dato se va a ir después mezclando con el otro formando una base global más global”, asegura Warnier, quien agrega que aún es difícil dimensionar el real impacto que tendrá el Big Data en los campos de cerezas, dado que aún no se han implementado del todo los elementos tecnológicos.

Apoyo de la industria

El apoyo de CER Analytics en la toma de decisiones en el proceso productivo del cerezo al manejar herramientas de Big Data e instaurar este tipo de iniciativa en la industria, son “proyectos de nunca acabar” según José Miguel Figueroa, porque efectivamente, cada vez que llega un dado a fondo nuestro algoritmo, el algoritmo se va entrenando y es capaz de cada vez de mejor manera de predecir las variables con los determinados meses de anticipación para que el productor pueda tomar decisiones.

Sin embargo, para el ingeniero el desarrollo de la tecnología, o cualquier tipo de innovación disruptiva, debe ir acompañado de políticas y apoyo de la misma industria. En esa línea, Fedefruta, organización gremial de productores frutícolas, expuso el caso de las cerezas de CER para masificar su uso. Jorge Valenzuela, presidente de la entidad, señala que utilizar Data Science y nuevas tecnologías se posiciona como un valioso instrumento de gestión para los productores, afirmando que en el caso de las cerezas se puede obtener un 35% de mejor predicción de cosechas y un 15% de ahorro en los costos productivos.

“En general en el sector, muchas veces tomamos decisiones de manera monofocal, es decir, sobre un solo set de datos. Queremos continuar promoviendo estas instancias, puesto que el uso de herramientas digitales en el agro es una realidad que debemos seguir adoptando y creciendo”, complementa Valenzuela frente a la necesidad de apoyar la masificación de tecnologías; un punto que comparte Figueroa, al ver cómo los análisis de datos destruyen el paradigma de toma de decisiones desde una nueva mirada que supere lo monofocal, bajo criterios inciertos y mejorar una baja o casi nula fiscalización de los datos. Una oportunidad de innovación no solo para el cerezo sino para el resto de las frutas, incluyendo otros ámbitos extractivos como la industria forestal o pesquera.

Para el presidente de Fedefruta, si bien cuentan con socios que llevan tiempo manejando y ocupando modelos predictivos que mejoran la productividad, el desafío no está en solo en la masificación, sino en acercar estas tecnologías a medianos y pequeños productores, pensando que la apertura comercial de la cereza chilena ha implicado oportunidades para las empresas de todos los tamaños, sobre todo cuando las exportaciones representan cerca del 30% del PIB. “(Los pequeños y medianos empresarios) son a quienes se les hace más complicado invertir en estas herramientas o no cuentan con una persona de apoyo que gestione este tema”, concluye.

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