Por Francisco ArtazaEl cable que terminó por dinamitar las confianzas entre Kast y Boric
En medio de un traspaso de mando que ha tenido ripios entre el equipo que sale y entra de La Moneda, la entrega de información a cuentagotas y el objetivo de Palacio de dejar a Kast el futuro del cable chino fracturó las confianzas entre los presidentes.

El miércoles, poco antes del mediodía, las alertas saltaron en la Oficina del Presidente Electo. Ese día, el futuro jefe de Estado, José Antonio Kast, había citado a todos los integrantes del próximo gabinete a una extensa jornada de trabajo en la sede de calle La Gloria, que incluía una reunión almuerzo, bilaterales y la revisión de las primeras tareas de los equipos sectoriales que se extenderían hasta cerca de las 18 horas.
El trabajo se desarrollaba de manera normal, tal como había sido planificado, señalan fuentes de la OPE, hasta que cerca del mediodía, desde el Ministerio de Transportes hicieron trascender a los medios de comunicación que a las 14:20 horas de ese miércoles tendría lugar una reunión entre el ministro Juan Carlos Muñoz y su sucesor, el ingeniero y especialista en transportes, Louis de Grange, en la que, según indicaron desde el gobierno actual, se entregarían “todos los antecedentes” relacionados al proyecto de cable submarino de fibra óptica que impulsa la empresa China Mobile para unir la región de Valparaíso y Hong Kong. Un proyecto que desató la molestia de Estados Unidos y que dejó a Chile en una difícil situación diplomática frente a las dos grandes potencias y principales aliados comerciales de Chile.
“Nos quieren vacunar con este tema”, “nos quieren traspasar a nosotros la corresponsabilidad del mal manejo que hicieron de una materia tan sensible”, comentaban al interior del equipo de la OPE apenas se enteraron.
Kast y su círculo más estrecho le preguntaron a De Grange si tenía agendada una reunión con Muñoz. De Grange dijo que no. Incluso revisó en detalle su agenda y constató que lo único que estaba fijado para ese día a partir de las 14:20 horas era la reunión bilateral de los subsecretarios de Transportes saliente y entrante para ver los principales temas de esa cartera. La reunión tenía una agenda prefijada con hora y expositores.
“Orden de presentaciones y horario estimado: DAF 14:20, Personas 14:40-15:00, Logística 15:00-15:20″. Así cada 20 minutos una exposición diferente hasta las 18:10 horas cuando comenzaba la presentación final destinada a revisar el trabajo del Directorio de Transporte Público Metropolitano, la entidad responsable de supervisar el funcionamiento de la red de transporte en la capital. Pero nada decía respecto del cable submarino impulsado por los chinos, materia que, además, corresponde a la Subsecretaría de Telecomunicaciones y no a la de Transportes.
La molestia se intensificó cuando, junto a De Grange, volvieron a revisar minuciosamente la información que le había entregado el ministro Muñoz durante la reunión bilateral que ambos habían tenido el 13 de febrero pasado. En las carpetas, donde se enumera el estado actual de la cartera, los principales hitos y los temas pendientes en Transportes y Telecomunicaciones, no hay una sola palabra relacionada con el proyecto presentado a tramitación en noviembre del año pasado por la filial chilena de la empresa China Mobile, una de las más grandes a nivel mundial en telefonía móvil.
Por lo mismo, en la OPE tomaron la decisión de que De Grange no concurriera a la cita que improvisadamente estaban intentando armar desde la cartera de Transportes.
Los únicos antecedentes que disponían para entonces eran los que le había proporcionado el canciller Alberto van Klaveren al futuro jefe de la diplomacia de Kast, el ex CEO del grupo Quiñenco, Francisco Pérez Mackenna, durante las reuniones de traspaso de mando del 3 y el 17 de febrero.

Efectivamente, en la documentación proporcionada por la actual Cancillería se incluía un ítem genérico sobre la historia y el estado de desarrollo del cable submarino Humboldt, que involucra a la empresa estadounidense Google y al Estado chileno a través de la fundación Desarrollo País. Pero más que los documentos escritos, lo relevante había sido transmitido de manera verbal por Van Klaveren a Pérez Mackenna en esos encuentros.
Durante las extensas conversaciones -cerca de tres horas en la primera cita y una hora y media en la segunda-, el canciller le reveló que los chinos estaban interesados en un segundo cable submarino directo entre Sudamérica y China, cuya solicitud ya había sido presentada. Y, aunque, le especificó que estaba en una etapa inicial de estudios, Van Klaveren fue claro al manifestar el resquemor del ministerio a esta nueva iniciativa por los problemas geopolíticos a lo que se exponía Chile en medio de la disputa hegemónica entre Estados Unidos y China.
A Pérez Mackenna, eso sí, no se le informó que desde otros sectores del gobierno -varias versiones hablan de que desde la propia Presidencia- sí estaban empujando a favor de ese proyecto. Cuestión que sí se planteó a otras autoridades en otras reuniones de traspaso.
“Yo creo que a la opinión pública le gustaría conocer íntegramente la totalidad de la información de una sola vez, no que habla una autoridad, dice una cosa, habla la otra y dice otra. Eso denota no solo un problema comunicacional del actual gobierno, sino un tema de conducción de la política externa del país y de cómo se llevan adelante estos procesos de decisiones que son complejas”, dijo el mismo miércoles el futuro ministro del Interior de Kast, Claudio Alvarado.
Las futuras autoridades acusaron falta de transparencia en la entrega de la información, algo que también, dijo Alvarado, estaba ocurriendo con el proceso de traspaso en las distintas carteras. “También hay una falta de transparencia en un proceso de traspaso de mando donde deberían tener al menos la deferencia de comunicar cuando hay decisiones que son complejas y que van a afectar al próximo gobierno, y en este caso no se hizo”, remarcó el próximo ministro del Interior.
“Aquí claramente queda demostrado que este gobierno tiene una falencia y que en evaluación de proyectos tan importantes no se consideraron ni variables de seguridad nacional ni variables de carácter geopolítica”, criticó Alvarado sobre la forma en que ha actuado el gobierno de Boric en la fase final de su mandato.
Mucho antes de este episodio, el proceso de transición de carteras entre el gobierno saliente y las futuras autoridades venía enfrentando problemas. Varios de ellos fueron ventilados públicamente por las futuras autoridades, por lo que diversos analistas han advertido que este es el traspaso de mando más complejo desde el retorno de la democracia.
Las pugnas registradas en la bilateral entre el ministro de Vivienda, Carlos Montes, y su sucesor, Iván Poduje, por las cifras que se manejan respecto de reconstrucción de casas en las zonas afectadas por los megaincendios y por el recorte de subsidios para las familias más desposeídas, o el enojo del equipo de Kast por el apuro del gobierno de Boric por sacar el reglamento de la ley Uber antes del término de su mandato, pese que el gobierno entrante ya ha anticipado sus intenciones de rehacer ese reglamento e incluso modificar la ley; recortes en Educación y en otros servicios fueron escalando la distancia entre los equipos de Kast y Boric.
En la OPE es larga la lista de iniciativas en las que, a su juicio, el gobierno de Boric ha insistido en avanzar a última hora, pese a que muchas de ellas “comprometen y complican”, señalan cercanos al futuro mandatario, las decisiones que tendrá que tomar Kast a partir del 11 de marzo.
Sólo en política exterior, señalan las mismas fuentes de la OPE, hay varias decisiones que se han tomado en las últimas semanas y que no fueron consultadas a las próximas autoridades, pese a que el propio Presidente Boric emplazó el jueves 26 a dar continuidad a lo que se ha hecho en política internacional.
“La política internacional debe tener una continuidad y quienes tenemos el honor de ejercerla por el tiempo que dura nuestro mandato debemos tener en cuenta, respetar y aprender de lo que se ha hecho antes”, dijo Boric durante la ceremonia de lanzamiento del libro Memoria Institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores del periodo 2022-2026.
Pero desde la OPE miran con suspicacia esas declaraciones. Y no sólo por el mal manejo que tuvo la actual administración del cable chino. Hace dos semanas, el gobierno de Boric tomó la decisión de sumar a Chile al grupo de Naciones Unidas a favor de Palestina, pese al interés de Kast por normalizar las relaciones con Israel; también la determinación de pagar cinco millones de dólares de los US$ 20 millones que debe Chile a los organismos internacionales y así no afectar la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU, una postulación que no es del agrado de la futura administración y que fue formalizada el 2 de febrero de manera conjunta con Brasil y México, lo que dejó a Kast en una situación difícil de administrar.
Tras la negativa de la OPE para que De Grange se reuniera con Muñoz para hablar del proyecto del cable chino, Boric llamó a Kast para invitarlo a una nueva reunión bilateral en La Moneda, la cuarta cita desde la noche del 15 de diciembre.
La respuesta del presidente electo se conocería al día siguiente. Kast emplazó a Boric a que la reunión no fuera sólo entre ellos, sino que sumara a todas las carteras involucradas en el proceso de evaluación del proyecto chino.
No se trataba simplemente de una precaución en medio de las contradicciones y entrega a cuentagotas de información por parte del gobierno sobre los actos administrativos que se estaban realizando en relación al proyecto que busca desarrollar la empresa China Mobile. Había evidente recelo, más aún después de que el martes en la noche, tras una reunión en La Moneda a la que asistieron el ministro del Interior, Álvaro Elizalde; la ministra vocera de gobierno, Camila Vallejo; el canciller Alberto van Klaveren; la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, y el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, la actual administración intentara ordenar un diseño para contener la crisis. Por un lado negaron que se hubiera ocultado información y, por otro, indicaron que sería el próximo gobierno el que tendría que tomar la decisión sobre el futuro del cable chino.
La estrategia del gobierno de Boric molestó al equipo del presidente electo, pues, al endosarle a ellos la tramitación del proyecto, se enviaba una señal confusa hacia Estados Unidos y China, justo en momentos en que Kast realiza esfuerzos por restablecer las confianzas con la Casa Blanca.
Ofensiva en Washington
Entre el martes 24 y el miércoles 25, la comitiva que envió Kast a Washington para asistir a un encuentro con la Cámara de Comercio de Estados Unidos para atraer inversiones a Chile y fortalecer los lazos comerciales, hizo varias gestiones de carácter político con el gobierno de Trump.
La delegación -integrada por el jefe de asesores de Kast, Alejandro Irarrázaval; el asesor internacional del futuro presidente, Eitan Bloch; la próxima subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, y el empresario Andrés Ergas, quien fue designado como nuevo embajador de Chile en Estados Unidos- se reunió en la Casa Blanca con Michael Jensen, director senior para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad.
Jensen es un teniente coronel en retiro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, especialista en operaciones especiales y llegó en mayo de 2025 a la Casa Blanca para hacerse cargo del seguimiento de las políticas del presidente Donald Trump hacia América Latina y el Caribe, con un marcado énfasis en temas de seguridad. Su jefe directo es Marco Rubio, quien ese mismo mes asumió la doble función de asesor principal del Consejo de Seguridad y secretario del Departamento de Estado, un poder que en el pasado sólo había tenido el influyente Henry Kissinger.
Tras la reunión con Jensen en la Casa Blanca, la comitiva de Kast se trasladó al Departamento de Estado. El plan original era lograr una reunión con el vicesecretario de Estado, Cristopher Landau. Pero finalmente fueron recibidos por el embajador Michael Kozak, encargado de los asuntos del Hemisferio Occidental.
La delegación de Kast pidió expresamente a las autoridades estadounidenses que mantuvieran estas reuniones en la mayor discreción y reserva. Desde la OPE, tampoco se han querido referir a estos encuentros, por lo que se desconoce qué se discutió en ellas.
Lo que sí se sabe es que las tratativas para lograr estos encuentros venían haciéndose desde hace varias semanas, antes de que estallara el conflicto por el cableado submarino y apuntaban principalmente a conseguir que Kast fuera recibido por Trump en Estados Unidos antes de que asumiera el 11 de marzo. En cierta forma, lo que se quería era homologar el espaldarazo internacional que consiguió el presidente argentino Javier Milei, el 15 de noviembre de 2024, cuando se convirtió en el primer mandatario extranjero en reunirse con el entonces mandatario electo estadounidense en su residencia de Mar-a Lago, en Florida.
Ese objetivo se cumplió el 16 de febrero pasado, cuando la Casa Blanca envió a la OPE una invitación a Kast para que asista el próximo 7 de marzo, sólo cuatro días antes del cambio de mando, a la cumbre “Escudo de las Américas” (Shield of Americas), que se realizará en el complejo hotelero de Trump en Florida.
A esta cumbre, en la que Trump buscará alinear a los países de la región en torno a los intereses de Estados Unidos frente a China, ya han anticipado que asistan los presidentes Milei, de Argentina; Rodrigo Paz, de Bolivia; Nayib Bukele, de El Salvador; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay, y Nasry Asfura, de Honduras.
Por lo mismo, la presencia de Kast en esa cita con Trump ha generado preocupación en Chile, ante la amenaza de que un alineamiento excesivo con Trump en medio de la guerra que tiene con el gigante asiático por la hegemonía mundial provoque una reacción adversa de China, el principal socio comercial de Chile y destino del 40% de nuestras exportaciones.
El tema ha sido analizado varias veces en los últimos días por el entorno de Kast y el futuro canciller Francisco Pérez Mackenna. Fuentes de la OPE afirman que los riesgos serían menores, porque, si bien es muy posible que en esa cumbre en Florida Trump les pida a los presidentes que firmen algún acuerdo o declaración conjunta sobre esta materia, Kast quedaría liberado de hacerlo al no haber asumido aún como presidente en ejercicio.
Pero las gestiones con la Casa Blanca y el Departamento de Estado apuntaban también a un segundo propósito. Amarrar el viaje de una poderosa delegación de empresarios y congresistas estadounidenses que acompañen al secretario de Estado, Marco Rubio, a los actos de cambio de mando del 11 de marzo. Esto, para dar una señal de “relanzamiento total” de las relaciones de Estados Unidos hacia Chile y la región.
“A Estados Unidos le hemos dicho que el crecimiento de la influencia de China en la región en gran parte floreció por las décadas de abandono que hizo Estados Unidos de América Latina, por lo que ellos deben retomar una política más activa hacia la región”, señalan fuentes el equipo de Kast.
Las gestiones ante Estados Unidos se desarrollaron por canales paralelos. Por una parte, a través del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, quien ha colaborado activamente. Pero al mismo tiempo, se activaron redes con congresistas pro Trump de Florida. En esto jugó un rol el diputado UDI Jorge Alessandri, quien encabeza el grupo parlamentario de Amistad con Estados Unidos.
El propio Kast se involucró directamente en las gestiones, durante su paso por Panamá a fines de enero para el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe.
Fuentes de la OPE afirman que Estados Unidos ya confirmó el envío de una amplia delegación a Chile para el cambio de mando y que ya se han organizado reuniones para esos días con gremios empresariales chilenos y con autoridades políticas. “Se espera que en esos días podamos suscribir varios acuerdos importantes en materias de seguridad y cooperación entre Estados Unidos y Chile”, aseguraron las fuentes de la Oficina del Presidente Electo, pese a que la agenda aún no está completamente definida.
Lo que sí generó controversia en los equipos del futuro gobierno de Kast es que la delegación que envió Kast a Washington tuviera una cena privada con el embajador de Israel en Estados Unidos, Yeshiel Leiter. No es un misterio que Kast busca también normalizar las relaciones con el gobierno de Netanyahu, pero en el mundo diplomático vinculado a Chile Vamos y a otros sectores de la derecha chilena no ven con buenos ojos que haya un alineamiento total con Israel en desmedro de Palestina y exigen que se mantenga la posición tradicional de Chile de respaldo a la existencia de dos Estados con fronteras claras y seguras.
En ese sentido, ya se han levantado alertas, especialmente desde los equipos que trabajaron en los dos gobiernos de Piñera de evitar agendas personales que puedan terminar afectando las relaciones internacionales de Chile. Lo mismo que se le critica precisamente al gobierno de Boric en torno al cable submarino chino.
Retomar confianzas
Para Estados Unidos es clave restablecer las confianzas con las nuevas autoridades chilenas tras la inédita sanción que aplicó el secretario de Estado, Marco Rubio, de revocar las visas para ingresar a Estados Unidos que afectó al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, y a otros dos funcionarios del gobierno de Boric involucrados en la tramitación del proyecto de cable submarino Chile-China Express.
El lunes pasado, al justificar esta medida, el embajador de Estados Unidos en Santiago, Brandon Judd, señaló que las autoridades chilenas habían actuado de manera poco honesta con los representantes estadounidenses.

Varias veces y por diferentes vías, Estados Unidos había advertido a Chile que para ellos era inaceptable la instalación de un cable submarino para la transferencia de data a través de fibra óptica entre Sudamérica y China que estuviera bajo el control directo de los chinos.
Todas las veces, la respuesta que daba la Cancillería chilena es que el proyecto chino no iba a avanzar. La última vez que dieron esa respuesta fue hace menos de un mes en Washington, cuando el embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, se reunió con el encargado para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Michael Kozak.
En la cita, en la que Valdés aprovechó de despedirse con motivo del pronto término de su misión, Kozak le reiteró la preocupación de Estados Unidos por el avance del cable chino. Valdés hizo consultas a la Cancillería chilena y transmitió que el cable no iba a prosperar.
Esa -admiten diversas fuente- fue siempre la postura de la Cancillería y del propio ministro Van Klaveren.
Desde 2024, cuando se constituyó una mesa de trabajo en la Subtel para el seguimiento de proyectos de cable submarinos, los representantes de la Cancillería manifestaron reparos al ingreso de nuevas solicitudes de empresas chinas que compitieran al proyecto de cable Humboldt donde participa el Estado de Chile y la empresa estadounidense Google.
La mesa de trabajo, que se reúne una vez al mes, la componen dos representantes de la Subtel, el subsecretario Claudio Araya y su jefe de gabinete, Guillermo Petersen, ambos militantes del PC. Por la Cancillería participa el director de Planificación del Minrel, José Villar, o en su reemplazo el jefe de la unidad de cables submarinos de Diplan, José Miguel Serrano. Y en representación del Presidente Boric, asistía el asesor internacional de presidencia, Carlos Figueroa.
Quienes conocieron de las conversaciones que se dieron a partir de 2024 -cuando las empresas chinas manifestaron su interés por el cable- aseguran que, si Cancillería presentaba reparos al proyecto, tanto desde Presidencia como desde la Subtel planteaban que para Chile era beneficioso tener varios cables y que cualquier decisión se debía evaluar “en su mérito”, y no por presiones extranjeras.
En el Ministerio de Transportes, cercanos a Muñoz reconocen que en varias ocasiones el canciller llamó personalmente al titular de Transportes para manifestarle los problemas geopolíticos del proyecto de cable chino, y por lo mismo recomendaba no avanzar en él. En Presidencia y en la Subtel, sin embargo, no acogieron estas advertencias. Para ellos se trataba de un tema técnico que debía evaluarse primero técnicamente.
“Faltó más coraje de parte de las autoridades de Cancillería para frenar este proyecto”, señalan en privado varios excancilleres. Pero tan llamativo como eso es que Presidencia y el Ministro de Transportes no entendieran las repercusiones que tenía seguir adelante con la tramitación del proyecto.
El 27 de enero, cuando Muñoz firmó el decreto de Concesión de Servicio Intermedio de Telecomunicaciones a la empresa China Mobile Internacional Chile SpA, que dos días después debió revertir ante la advertencia directa de un funcionario de la Embajada de Estados Unidos en Chile, no le avisó que había hecho ese acto administrativo al canciller Van Klaveren, tampoco al ministro del Interior.
Sí le informó al Presidente Boric, tal como lo reconocieron desde la cartera de Transportes esta semana a La Tercera. “Como en todo tema sensible, el ministro le comunicó al Presidente la alerta que se recibió por parte de la Embajada de Estados Unidos, lo que nos llevó a revisar en detalle el impacto de esos nuevos antecedentes”, aseguraron. “El Presidente estuvo de acuerdo con no avanzar en la tramitación del permiso del proyecto hasta no tener absoluta claridad sobre el alcance de las alertas”, agregaron.
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