El escenario que se abre para el gobierno tras la renuncia de Víctor Pérez

La primera dama, Cecilia Morel, y ministros recibieron el martes por la tarde con aplausos a Víctor Pérez en La Moneda, hasta donde se dirigió luego de la sesión en la Cámara. Foto: Sebastián Beltrán/AgenciaUno

El Presidente Piñera pierde a su tercer ministro del Interior luego de la séptima acusación constitucional que impulsa la oposición contra este gobierno. Libelo fue aprobado ayer en la Cámara. Y si bien aún debe pasar por el Senado, Pérez sorprendió al optar por dejar el cargo, algo que ya había intentado hace algunos días. Ahora el Mandatario baraja opciones para su reemplazo.




La discusión comenzó a subir de tono y el Presidente Sebastián Piñera estaba molesto. Al Mandatario no le había caído bien, y así se lo hizo saber al hasta este martes ministro del Interior, Víctor Pérez, los argumentos planteados por los abogados que lo representaban ante la acusación constitucional, la séptima que impulsa la centroizquierda contra autoridades de esta administración.

La escena ocurrió el 23 de octubre. Y Piñera le criticaba a Pérez que en el escrito de contestación se haya esgrimido que, bajo estado de catástrofe, Carabineros no depende de Interior, sino que de Defensa. Hasta ahí la historia es conocida. Sin embargo, en esa misma oportunidad, en medio de la acalorada discusión, Pérez manifestó sus intenciones de renunciar. Piñera le dijo que no.

Esa fue la primera vez que el exsenador UDI transmitió sus intenciones de dejar la jefatura de gabinete. Hasta antes de eso, desde su entorno, el comité político y distintos asesores decían que no iba a dimitir, que su personalidad era combativa y que no tenía “otras aspiraciones políticas”, por lo que estaba dispuesto a asumir el costo de ser destituido.

Pero desde el impasse con la defensa, si bien en La Moneda insistían en que el exlegislador iba a mantenerse hasta el final, la posibilidad de dar un paso al costado comenzó a ser una alternativa que Pérez le planteó a Piñera. Y lo hizo en más de una ocasión. Eso lo conversó con su círculo más íntimo y con dirigentes UDI, entre ellos, el senador Claudio Alvarado, decisión que finalmente concretó el martes de una manera sorpresiva para una mayoría en el gobierno y también para la oposición.

El tema comenzó a pensarse en serio, dicen en Palacio, sobre todo porque las posibilidades de sortear la acusación en la Cámara comenzaron a volverse inviables. De hecho, los pronósticos se hicieron realidad y el martes se aprobó con 80 votos favorables, 74 en contra y una abstención.

Pero más allá de eso, el Mandatario insistía en que Pérez no tenía que dar un paso al costado por varias razones, entre ellas, porque sería una señal de capitulación y porque implicaría “regalarle” a la oposición el incentivo de que para la próxima solo necesitaría avanzar en la Cámara para derribar a otro ministro.

Asimismo, en las últimas horas Pérez le había transmitido a sus pares del gabinete que no daría un paso al costado. También lo dijo en una reunión el lunes con los jefes de bancada de Chile Vamos. “Voy a llegar hasta el final”, sostuvo en la oportunidad, según varios de los presentes.

El martes en la mañana, además, el ahora exjefe de gabinete tuvo una reunión con el comité político, el canciller y el titular de Defensa, instancia en la que le entregaron su apoyo y él no mencionó ninguna palabra sobre una posible dimisión. En La Moneda insistían en que si bien la opción de una renuncia estaba sobre la mesa, Pérez había dicho que no lo haría. Nueve horas más tarde el escenario cambió. “Acabo de hablar con el Presidente Sebastián Piñera y le hice llegar mi renuncia al cargo de ministro del Interior, puesto que no estoy dispuesto a que, a través de mi persona, se dañe al gobierno”, dijo Pérez, pasadas las 16.00, en la sede del Congreso en Valparaíso, para anunciar su salida. Y agregó: “Voy a ir al Senado como ciudadano sin que el Presidente tenga obstáculos en todo lo que es esa concurrencia. Para mí es imposible aceptar que el Presidente esté seis, siete u ocho días sin ministro del Interior”.

Previo a sus declaraciones, en la sala de la Segpres en el Congreso y tras la votación de la acusación, Pérez llamó por teléfono a Piñera. En ese diálogo, que se extendió por unos minutos, el ahora exministro le insistió al Mandatario que lo mejor era dar un paso al costado y que renunciaba de manera definitiva, un planteamiento que ya había hecho el lunes, pero que el jefe de Estado le había reiterado que no era conveniente. Esta vez, Piñera -quien, según afirman en Palacio, se sorprendió por el momento de la renuncia- accedió.

La salida Pérez tomó por sorpresa a la mayoría del gabinete. Alcanzó a estar solo 98 días como ministro del Interior, siendo el tercer jefe de gabinete en esta administración y obligando a Piñera a iniciar la búsqueda de su reemplazante. De hecho, el Jefe de Estado, al no tener un diseño claro, tuvo que nombrar como titular del Interior interino al subsecretario Juan Francisco Galli.

Entre los nombres que suenan para el reemplazo de Pérez está el actual ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, quien ha estado en carpeta en varias oportunidades; su par de Obras Públicas, Alfredo Moreno, y el titular de la Segegob, Jaime Bellolio; además del alcalde de Estación Central, Rodrigo Delgado. Como sea, en Palacio decían que Piñera no estaba molesto. De hecho, recibió el martes en La Moneda a Pérez y le dedicó algunas palabras de agradecimiento.

Desde la UDI transmiten en privado que el reemplazo debiera ser alguien UDI, salvo -agregan- que Piñera busque realizar un cambio más amplio en el gabinete. Justamente, al Jefe de Estado y al Ejecutivo se le abren ahora un complejo escenario tanto para definir al nuevo titular del Interior -un tema que en designaciones anteriores le ha traído más de una dificultad- como para ver cómo continuar este gobierno. De hecho, el Mandatario también tiene contemplado un ajuste de subsecretarios en los próximos días pensando en la salida de quienes buscan ser candidatos parlamentarios o constituyentes.

Ese y otros temas serían parte de una cita de camaradería que tenía prevista anoche Piñera, en su casa, con los exministros Gonzalo Blumel y Andrés Chadwick, encuentro al que también iría Pérez y Bellolio.

Presión UDI

En una reunión que sostuvieron el lunes en la noche los nueve senadores UDI, incluida la presidenta Jacqueline van Rysselberghe, Alvarado abrió el debate y planteó la opción de que Pérez, en caso que se aprobara la acusación en la Cámara, diera un paso al costado.

Cada parlamentarios entregó su opinión y la sensación era que si había una opción de que -bajo ese escenario- el libelo no fuera aprobado en el Senado, lo conveniente sería que Pérez dejara su cargo y no sacrificara su “trayectoria política”. Esto, ya que habían conversaciones encaminadas con senadores de oposición, quienes, según conocedores de los diálogos, abrieron esa posibilidad.

Ese sentir, según fuentes del gremialismo, se lo hizo saber la misma directiva UDI al Mandatario, quien -dicen las mismas fuentes- les insistió que no era conveniente que Pérez renunciara. Los senadores, además, le transmitieron su postura a Pérez, quien finalmente -pese a la resistencia de Piñera- privilegió la visión que tenía su partido. “Piensa en ti”, fue uno de los mensajes que le habían planteado a Pérez dirigentes gremialistas.

En la UDI sentían, además, que el ministro Cristián Monckeberg (RN) no hizo todo lo posible para evitar la aprobación del libelo. En ese escenario, el diagnóstico en el gremialismo apuntaba a la necesidad de “salvar a la UDI” y a Pérez. Este último, asimismo, había conversado el domingo más en serio, con Alvarado, la opción de renunciar, pero zanjó el martes su decisión.

Intensa jornada en el Congreso

El ministro había llegado a las 9.36 a la sede del Congreso escoltado por su equipo más estrecho. Antes de ingresar a la sala, pasadas las 10.00, había conversado con la prensa, dijo estar tranquilo y adelantó que no recurriría a la cuestión previa ante la sala. “Esperemos que termine la sesión”, afirmó, a su vez, consultado sobre si tenía pensado renunciar de aprobarse el libelo.

Al ingresar al hemiciclo, junto a su abogado Gabriel Zaliaznik, el exsenador fue recibido con aplausos por Chile Vamos. El desenlace, a esas alturas, era inevitable y el oficialismo lo sabía. Pérez estuvo en todo momento escoltado por ministros del comité político, Van Rysselberghe y otros senadores UDI.

En la oposición, mientras tanto, insistían en que tenían los votos. El resultado, que se daría casi cinco horas y media después, confirmaría las proyecciones que en la antesala de la votación habían hecho en la centroizquierda, desde donde se alinearon desde el PC a la DC y terminaron, finalizada la jornada, presentando también una moción de censura a la mesa de la Cámara. Ese hito, de hecho, empañaría el triunfo y los dejaría, nuevamente, divididos.

En el texto aprobado, la oposición acusa a la exautoridad de no haber aplicado la ley en el marco del paro de camioneros; vulnerar el derecho de la igualdad ante la ley; y no ejercer el control jerárquico sobre las policías. Al declararse la admisibilidad del libelo, el exministro tendrá que enfrentar ahora -como ciudadano- las acusaciones que pesan en su contra ante el Senado, el que actuará como juez y tendrá que dirimir si Pérez es o no culpable. La renuncia del ministro es vista con buenos ojos por senadores opositores, quienes le transmitieron al Ejecutivo en los días previos que su salida del gabinete podría darle un mayor margen en la Cámara Alta.

Como el resultado era previsible por ambos sectores, los alegatos en la sala no lograron capturar la atención de los legisladores. Incluso, en varios momentos hubo menos de la mitad de los diputados presentes. Los pocos puntos álgidos de la jornada se dieron cuando, al sostener la acusación, Gabriel Ascencio (DC) acusó a Pérez de haber sido evasivo “en reconocer las violaciones a los DD.HH.”. Además, resaltó que “si tomamos en cuenta los argumentos presentados en la comisión ad hoc, entendemos que el ministro no sabía que Carabineros estaba en la esfera de su competencia”. A su vez, el abogado Zaliasnik dedicó su intervención a argumentar que la acción se sustentaba en consideraciones meramente políticas y no tenía sustento jurídico.

Pero el momento de mayor tensión se dio cuando Pérez tomó la palabra y calificó el libelo como injusto. “Asumí hace 90 días el Ministerio del Interior en momentos extraordinariamente complejos (...). No estoy arrepentido para nada de asumir esa responsabilidad”, afirmó.

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