El plan de instalación de Kast
A días del cambio de mando, el presidente electo golpeó el tablero, descolocando al gobierno saliente y también a sus futuros ministros y a los partidos que lo apoyan. A pesar de eso, su plan de partida no se ha movido un ápice y busca entregar fuertes señales en sus primeros días en La Moneda, partiendo por la renuncia a su militancia en el Partido Republicano.
“No hay tiempo para ceremonias”.
El jueves, la Oficina del Presidente Electo cerró los últimos detalles para cumplir con la decisión de José Antonio Kast de poner fin -antes de asumir como mandatario- a casi siete años de militancia en el Partido Republicano, que fundó en junio del 2019 y que terminó por llevarlo a La Moneda en su tercera incursión.
La idea original era revestir el gesto de simbolismo. Pero no había espacio ni logística. De ahí que el propio Kast y su equipo determinaran que el trámite -que se concretará mañana, como fecha más probable, o el martes a más tardar- se haga solo vía online. Lo anterior -dicen- debió haber sido más visible, pero no empaña el gesto de fondo de Kast que apunta a “representar a Chile entero”, tal como lo comprometió en su campaña. Admiten, sin embargo, que se produce en medio de un clima de tensión: a dos días de un cambio de mando marcado por el inédito quiebre entre el gobierno saliente y entrante por el proceso de traspaso.
Una fractura que augura consecuencias.
La evaluación a nivel político es que afecta la fase final del gobierno del Presidente Gabriel Boric, quien quería dejar la casa de gobierno con un traspaso ejemplar e indiscutido. Un certificado que no consiguió de su sucesor, quien no solo se retiró de La Moneda y dio por terminado el proceso, sino que elevó el volumen sobre las acciones que vienen, anunciando una auditoría total a la actual administración, con denuncias públicas de las eventuales irregularidades.
“El retiro de Kast fue una declaración de guerra sin cuartel por el ocultamiento de información, en la que fijó, además, los límites a su relación con el Frente Amplio y el PC”, sostiene una fuente de Chile Vamos.
El impacto no se reduce solo a la actual administración. En el futuro oficialismo hay quienes prevén efectos en el plan de partida del propio Kast, quien no solo podría enfrentar a una oposición más dura, dispuesta a rechazar la batería de proyectos que planea enviar desde el mismo 11 de marzo al Congreso.
Pese a todo, el equipo de Kast ya impuso la idea de “dar vuelta la página”, por lo que el diseño sigue su curso y se empieza a ejecutar el mismo 11. Como se sabe, ese día -tras ser investido como mandatario en el Congreso-, Kast presidirá un almuerzo en Cerro Castillo, al que acudirán los jefes de Estado que lleguen al cambio de mando. En paralelo, en el Hotel Sheraton Miramar, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, recibirá al resto de las delegaciones.
Al término del almuerzo, Kast viajará a Santiago, donde está previsto que firme alrededor de cinco proyectos y/o decretos en cuatro áreas significativas: Seguridad, Hacienda, Obras Públicas y Defensa. El mantra es uno: mostrar acción y que el gobierno de emergencia se instala de una vez, desde el minuto uno.
En el equipo de Kast admiten que se evalúa que ese día, o los siguientes, el mandatario firme un instructivo presidencial para reactivar el Consejo de Auditoría Interna. Esto, porque la fiscalización al gobierno actual será total. No solo para denunciar malas prácticas, también para no pagar los platos rotos.
También se planifica asignar de forma inmediata responsabilidades a un ministro para la reconstrucción por los incendios en las regiones de Valparaíso y Biobío, vía decreto supremo. Hoy día esa tarea está a cargo de la ministra de Desarrollo Social, Javiera Toro, y desde el 11 de marzo recaerá en el ministro de Vivienda, Iván Poduje.
Otro de los decretos supremos que suscribirá Kast es la nominación del comisionado presidencial para la Macrozona Norte, el vicealmirante en retiro Alberto Soto Valenzuela, quien se va a instalar en esa área.
En lista tiene también la declaración de alerta sanitaria para efectos de reducir las listas de espera en salud, especialmente en algunos tipos de cáncer, junto a una decena de medidas en materia de seguridad, entre ellas, segregación carcelaria, control migratorio, apurar los reglamentos de la Ley de Inteligencia, aumentar la vigilancia en la frontera con tecnología de punta, terminar la tramitación de las Reglas de Uso de la Fuerza y continuar con el traspaso de Gendarmería del Ministerio de Justicia a Seguridad. Más una batería de proyectos en materia económica, entre ellos, la rebaja del impuesto de primera categoría que pagan las empresas del 27% al 23%, el término del pago de las contribuciones a la primera vivienda en el caso de los adultos mayores, el ajuste del gasto fiscal y la desregulación en el área de la permisología. Y la extensión del horario de atención en servicios públicos de alta demanda.
El plan de instalación de Kast contempla también despliegues en terreno del propio presidente y sus ministros.
El 11 o el 12 planea hacer en la Región Metropolitana un anuncio de corte social en salud. El 12 debe asistir a las 11 horas a la Oración Ecuménica por el pueblo de Chile y el nuevo gobierno en la Catedral Metropolitana, y luego -en un gesto al piñerismo-, a las 16.15, al lanzamiento de la Cátedra UDD, Presidente Sebastián Piñera, con una ponencia sobre la importancia de la defensa de la libertad y la democracia. El 13 o 14 tiene programado, a su vez, visitar el Biobío por los incendios, región que se convertiría en la primera que recorre como presidente en ejercicio.
Por esos días también se espera que diversos ministros realicen visitas a distintas zonas del país.

“Presidente, ¿me deja terminar?”
En la OPE afirman que la ruptura entre Kast y Boric no cambia los planes. Que el traspaso de mando se realizará normalmente y que tampoco esperan un cambio en el ánimo político de la futura oposición.
Sin embargo, en las fuerzas que sustentan al gobierno de Boric -y sobre todo a su gabinete- aún confiesan que el golpe al tablero de Kast los tomó por sorpresa. Incluso, a la mayoría de los ministros del gobierno entrante -Hacienda, Relaciones Exteriores, Justicia, Desarrollo Social y Transportes y Telecomunicaciones- que la mañana del martes 3 estaban a la espera de que concluyera la bilateral a puertas cerradas entre Boric y Kast para iniciar un encuentro ampliado.
Los únicos que sabían que esa conversación no sería fácil -en ese salón- eran Claudio Alvarado, ministro designado de Interior, y Cristián Valenzuela, futuro director estratégico de Comunicación y Contenidos de la Presidencia. El otro que había participado en la víspera de los movimientos a seguir era Alejandro Irarrázaval, amigo personal de Kast y próximo jefe de asesores del Segundo Piso.
Kast había llegado a las 7.59 en punto, sonriente, saludando de mano a todos los presentes, e incluso había aceptado un café.
El cambio vino cuando ambos se sentaron frente a frente en el escritorio presidencial. Ahí Kast -sin rodeos y en un tono categórico- le pidió a su interlocutor que aclarara públicamente (Boric dice que le exigió retractarse) la escasa información que le había compartido en la llamada que le hizo el 18 de febrero desde Rapa Nui sobre el cable submarino chino.
No quería que Boric lo involucrara en la crisis.
Las suspicacias se habían desatado con fuerza el lunes, cuando Kast y su círculo más estrecho evaluaron que detrás de la entrevista que el mandatario le había dado a Mega -diciendo que había hablado el tema con el presidente electo- estaba la intención de hacerlo parte de ese entuerto. La decisión fue exigir -en esa cita- una aclaración de que solo se trató de un enunciado temático.
Pero Boric fue categórico: no se retractaría.
La conversación -de unos 10 minutos en total- había llegado a un punto de quiebre.
En esas condiciones ambos llegaron al Salón Amarillo. Primero habló Boric, todavía descolocado por el curso que había tomado la conversación, para informar que lamentablemente la reunión no había terminado de la mejor manera.
Kast complementó diciendo que no estaban dispuestos a que se les entregara información incompleta, punto que fue interrumpido por Boric. “Presidente, ¿me deja terminar?”, fue la tajante reacción de Kast.
En el ambiente se respiraba tensión. Venían molestos por una serie de ripios, entre ellos, la nominación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU, con el apoyo de Brasil y México; los “amarres”, con el paso de funcionarios de contrata a planta, la entrega de información que el gobierno entrante califica de incompleta a nivel ministerial y el déficit fiscal.
“La gota que rebasó el vaso fue el cable chino”, dicen.
Y añaden que en esta oportunidad hasta hubo tirantez en la planificación de la reunión. Revelan que el domingo 1 de marzo fue la jefa de gabinete de Kast, Catalina Ugarte, quien llamó a Carlos Durán, jefe de gabinete de Boric, para fijar la reunión, con la asistencia de varios ministros designados, tal como lo pidió Kast en la llamada del 18 de febrero. Y que en un principio la respuesta de La Moneda fue que el encuentro debía hacerse solo entre Boric y Kast, cosa que no se aceptó; que luego se accedió a que fueran algunos ministros, no todos (se dejó fuera a Hacienda). Tampoco hubo acuerdo. Y que al final el gabinete presidencial permitió la presencia de Hacienda e incorporó a Justicia.
“¿Para dónde van"?
Si para algunos de los ministros designados el episodio causó sorpresa, más aún lo fue para los secretarios de Estado en ejercicio. Los ministros del Interior, Álvaro Elizalde; de la Segegob, Camila Vallejo; el canciller, Alberto van Klaveren; el de Hacienda, Nicolás Grau, y otros, subieron al segundo piso, junto al presidente, para requerir más detalles de lo sucedido.
El subsecretario del Interior, Víctor Ramos, quien también estaba considerado, cuando los vio pasar por el pasillo preguntó: “Para dónde van? ¿Cambiaron la sala de la reunión?“. La respuesta de Elizalde fue seca: “Se terminó”.
En la oficina de Presidencia hubo una primera reunión de evaluación para definir cómo seguía la bajada del gobierno ante la embestida pública de Kast.
Varios evidenciaban su molestia y una de las primeras conclusiones que se sacó fue que el ministro Elizalde debía salir a dar una vocería. También se acordó reforzar el mensaje de que la actitud de la OPE y del presidente electo obedecía a una estrategia para morigerar las expectativas que se han levantado como consecuencia de su relato sobre el gobierno de emergencia. Y que era necesario salir a detallar otro episodio: quiénes habían llamado al equipo del presidente electo el 20 de febrero para avisarle a Kast que Boric lo iba a llamar desde Juan Fernández. Ese fue justo el día en que Estados Unidos revocó las visas del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, y de otros dos funcionarios de Transportes y Telecomunicaciones, acusándolos de “socavar la seguridad regional” por el cable chino. Y, por tanto, Boric quería comentarle la situación.
Transmitieron que llamó Nicole Vergara, Aisén Etcheverry, Pablo Arrate y Carlos Durán. Todos avisaban que Boric estaba llamando a Kast desde un número privado. “Se dijo expresamente: díganle al presidente que el Presidente Boric lo está llamando desde un número desconocido. Aparecerá eso en la pantalla”. Pero no hubo respuesta.
En esa misma reunión en Presidencia se comentó que el diseño de la OPE vendría acompañado de una embestida contra el gobierno y las autoridades actuales con auditorías y otros. En vista de lo anterior se subrayó el mensaje a los ministerios y delegaciones de que reforzaran el cuidado del traspaso, al tiempo que se gatillaron una serie de reuniones con los equipos de Presidencia y de la Segegob. Al final, el diseño se terminó de delinear en la oficina del ministro Elizalde, en Interior, junto a la ministra Vallejo y al director de la Secom, Pablo Paredes.
La conclusión fue que la polémica por el cable chino “se está utilizando como excusa para suspender las reuniones bilaterales”, como lo sinceró la noche del jueves el propio Presidente Boric en una entrevista en TVN.

Los efectos
En el mundo republicano y en Chile Vamos se comentaba que si bien compartían el fondo de la molestia, no todos veían con buenos ojos el inédito retiro de La Moneda y el término unilateral del proceso de traspaso, por los efectos políticos de esa determinación, especialmente en el Congreso.
Incluso, en la reunión de trabajo de Kast del miércoles -con todos sus ministros y subsecretarios- en el salón principal del Hotel Radisson, en Las Condes, algunos de los futuros secretarios de Estado se acercaron a Alvarado para plantearle su inquietud, aunque este le restó dramatismo, señalando que se trata de cosas habituales en política.
Pero lo cierto es que hay preocupación. Y que uno de los afectados es el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien no fue consultado sobre lo que iba a pasar y que le va a tocar articular a los parlamentarios para la aprobación de los proyectos.
Kast también está consciente de las dificultades. De ahí que el jueves haya llegado junto a su esposa, Pía Adriasola, a la ceremonia de proclamación de los senadores y diputados electos, en la sede del Congreso Nacional en Santiago, por parte del Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel). Algo que no se había visto antes y que no fue casual, pues sabe que no tiene las mayorías suficientes para aprobar sus proyectos y necesita crear vínculos.
Una de las imágenes de la jornada fue el afectuoso saludo que le dio a Gustavo Gatica -diputado electo por el PC y uno de los símbolos del estallido social-. Y su diálogo con la senadora DC Yasna Provoste, partido que el viernes no participó en la invitación del último cónclave de Boric con el oficialismo en La Moneda.

Apuesta por la división oficialista
Kast y su equipo político descartan un escenario catastrofista en el Congreso producto de este incidente.
“Siempre se pueden encontrar explicaciones para no aportar los votos. Sin embargo, el desafío es tan grande que no creo que haya alguien dispuesto a restarse de medidas destinadas a resolver los problemas que aquejan a la ciudadanía y a nuestro país”, sostiene el ministro de la Segpres designado, José García Ruminot.
Otros sostienen que las diferencias y la división que existe en las filas del Socialismo Democrático y la Democracia Cristiana con el Frente Amplio y el PC abren opciones para llegar a acuerdos.
Pero el asunto no se ve fácil. La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, advierte que “lo que no puede hacer el gobierno de Kast es girar a cuenta de la oposición, porque podemos tener diferencias, que son legítimas, pero vamos a actuar en unidad ante proyectos en los que no estemos de acuerdo con las derechas”.
Desde el Frente Amplio -aunque no hay una decisión tomada a nivel de instancias formales- hay una postura más ruda, pues no ocultan que los golpeó el trato dado por Kast a uno de sus principales líderes. Mientras que el PC -aunque públicamente sus dirigencias han sostenido que harán una oposición constructiva- ya ha dado varias señales de que volverá a la calle, de la que se mantuvo ausente en los últimos cuatro años.
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