Por Pedro Rosas¿Nueva coalición? El reordenamiento oficialista tras el arribo de Kast a La Moneda
A la espera de que se resuelva el futuro de Evópoli, en el sector la discusión sobre una coalición que considere a todos los partidos se ha vuelto a retomar. Mientras que en Chile Vamos, particularmente en la UDI, algunos apuestan por dejar atrás la alianza y fortalecer la relación con republicanos, en esta última colectividad es resistida la opción de formar un solo conglomerado.

Lo que pase con Evópoli influirá en cuál será el destino final de Chile Vamos, coalición que se conformó como base de la candidatura presidencial de Sebastián Piñera. El partido, que hoy encabeza el senador Luciano Cruz-Coke, se juega en el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel) su supervivencia, debido a que no cumplieron con los requisitos legales para seguir vigentes en las últimas elecciones parlamentarias y están a la espera de esos resultados para ver qué pasos seguir.
Eso, de hecho, fue motivo de conversación este lunes, durante su reunión de directiva. Hasta ahí llegaron Cruz-Coke; la secretaria general, Macarena Cornejo, y los vicepresidentes Felipe Kast, Gonzalo Blumel y Daniela Arecheta para -entre otras cosas- revisar el futuro del partido. En la cita, se definió esperar el resultado del tribunal antes de tomar cualquier definición.

El tema ha sido debatido en más de una ocasión, lo que incluso ha crispado la interna de la colectividad. Y es que el senador Cruz-Coke ha empujado con fuerza la idea de sumar a Demócratas -otra de las tiendas disueltas en los últimos comicios- y para eso ha conversado con algunos de sus dirigentes, como el senador Matías Walker y la diputada Joanna Pérez.
“Creo que tenemos capacidad suficiente para poder integrar voluntades. Así lo han manifestado el senador Walker y la diputada Pérez, y a mí me gustaría precisamente porque la declaración de principios del partido da para la presencia de ciertos valores, los cuales (...), les permiten militar. Y ellos yo creo que también están disponibles”, dijo la semana pasada en entrevista con CNN.
El tema se lo planteó a algunos de los fundadores del partido, los exministros Ignacio Briones, Gonzalo Blumel y Felipe Kast. Los tres, sin embargo, según transmiten en la tienda, se resisten a la idea, ya que apelan a que debe mantenerse el proyecto político de “derecha liberal”.
Ese, de todas formas, no es el único camino que miran en la mesa: y es que en caso de que el tribunal ratifique la disolución, algunos en la directiva proponen juntar nuevamente las firmas para constituirse. Integrarse a los otros partidos de Chile Vamos también -reconocen- es una posibilidad.
No solo la situación de Evópoli mantiene la interrogante respecto del futuro de Chile Vamos. En el sector aún hay poca claridad en cuanto a qué pasará con la coalición en medio del nuevo gobierno. Si bien, pese a que tras las elecciones presidenciales y parlamentarias varios salieron a ponerle la lápida, entre ellos figuras como Mario Desbordes, Pablo Longueira (UDI) y Cristián Monckeberg (RN), lo cierto es que esa conversación quedó en pausa tras la segunda vuelta y el periodo de traspaso de gobierno.
Eso sí, la mayoría del sector plantea que el devenir de Chile Vamos debería ir de la mano del Partido Republicano. La colectividad liderada por el senador Arturo Squella es la más fuerte del oficialismo, con la bancada más grande del Congreso y con una parte importante de sus referentes en el centro de la toma de decisiones de La Moneda.
Por lo mismo, para varios dirigentes de derecha, el camino natural durante estos cuatro años de gobierno es empezar a fortalecer esa alianza e incluso formalizar a través de una coalición, que le permita a la derecha mantenerse en el poder por los próximos ocho o 12 años. El tema ha sido planteado públicamente por figuras como el propio Cruz-Coke y tiene sus defensores en la UDI y en RN.
Por ejemplo, esta semana, la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), afirmó que se debe formar una coalición política desde Demócratas hasta republicanos. “Si uno pretende proyectar la coalición tiene que transparentar que hoy día estamos los que apoyamos ese 62% que tuvo respaldo en la urna, entonces podría ir más allá de Chile Vamos”, planteó.

Monckeberg, por su parte, indicó que “esto debería decantar en una coalición amplia que empujen principalmente el Partido Republicano, la UDI y RN”, agregando que se pueden sumar otros, pero que estos partidos tienen que liderar.
Además, indicó que si bien “no es urgente”, recalcó que “este año deben darse los primeros pasos en conversaciones que las directivas vayan explorando”.
En esa línea, añadió que “el Presidente Kast debería liderar esfuerzos para que esto ocurra y podamos imaginar un proyecto de coalición en los próximos dos años”.
Esa posibilidad, en todo caso, no convence a todo el sector. No solo porque algunos de los principales dirigentes -como el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez; el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio (UDI), y otros en RN y Evópoli, como Diego Schalper y Hernán Larraín Matte- han estado impulsando la idea de mantener la coalición, sino también porque -recalcan- aún es apresurado sostener esa discusión.
En algunas colectividades, de hecho, el debate está lejos de estar claro. Por ejemplo, pese a la postura mayoritaria de la directiva de la UDI de mantener la alianza, en la interna hay un sector que está impulsando por acercarse a republicanos y dejar atrás la histórica coalición.
Entre ellos, algunos de los nuevos parlamentarios, como Eduardo Cretton, Constanza Hube y Ricardo Neumann, y otras figuras como la exconvencional Katerine Montealegre, han presionado por fortalecer una alianza con la colectividad comandada por Squella tras los resultados de las últimas elecciones.
“Chile Vamos fue una coalición muy exitosa, pero me parece que ya cumplió su ciclo. Hoy no es viable ni política ni electoralmente. Menos cuando lo que se necesita es darle mayor conducción política al gobierno de emergencia de José Antonio Kast. No vamos a tener mayor conducción política si seguimos insistiendo en la lógica de un gobierno y dos coaliciones. Acá hay que avanzar a una coalición de emergencia con orgánica propia”, dijo Cretton.
En republicanos la idea de un solo conglomerado no convence a sus dirigentes. Aunque durante la campaña el propio Squella abrió esa puerta, lo cierto es que algunos sostienen que es una idea que por el momento se ve lejana, sobre todo considerando las diferencias entre los partidos y que aún no hay claridad de qué ocurrirá con Chile Vamos.
De hecho, varios recuerdan que tras ganar la segunda vuelta, fue el propio mandatario José Antonio Kast quien en su primera reunión con los partidos recalcó que su aspiración no era formar una nueva coalición, sino que trabajar de manera coordinada.
En ese escenario, dirigentes recalcan que el principal test para el oficialismo no será solo la coordinación y unidad en estos primeros meses de gobierno -la que estas semanas se ha visto marcada por el “fuego amigo” contra el Ejecutivo-, sino también cómo enfrenten las próximas elecciones en 2028.
Sobre esto, Monckeberg agregó que “a finales de 2027 debería estar en funcionamiento la nueva coalición. La idea es que la elección municipal ya nos vea como algo sólido que funciona y no solamente como algo electoral”.
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