Por Alonso VatelJulio Leiva, excomandante en jefe de la Armada: “Para nuestros hermanos argentinos, cuando hablamos de límites, nada es suficiente”
El otrora líder de esta rama castrense sostuvo que la relativización de la soberanía chilena en el estrecho de Magallanes por parte de autoridades trasandinas "es parte de nuestra historia permanente, en la cual tenemos que estar muy atentos". En esa línea, instó a que las FF.AA. mantengan su capacidad disuasiva, "para que liderazgos que de repente se salen de madre no nos lleven a una situación en que nos pongan en peligro a dos países hermanos".
“Un error de una vez es una casualidad; dos errores, una coincidencia, tres errores es una tendencia. El problema es que en el último año llevamos como diez errores reiterados y continuos”, señaló el excomandante en jefe de la Armada, Julio Leiva, en el programa de streaming de La Tercera, Desde la Redacción -entrevistado por Rodrigo Álvarez y Francisco Artaza- al abordar la relación con Argentina.
Junto a otros cinco exjefes de esa rama castrense publicaron una carta en El Mercurio, asegurando que “la paz y el bienestar no pueden alcanzarse a costa de la soberanía o de la independencia nacional”. Esto, en medio de una serie de hechos que despertaron preocupación de diversos sectores, como las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea trasandina, Gustavo Valverde, cuestionando la soberanía de Chile sobre el estrecho de Magallanes, o el tiempo que ha demorado Argentina en derogar un decreto -el 457/2021- que establece erróneamente un control conjunto de esa zona.
¿Qué lo motivo a firmar la misiva?
Nuestra historia con Argentina tiene una larga data y principalmente en aspectos de delimitación de nuestras fronteras ha sido una constante. En nuestro país esto no se conoce en profundidad, no se estudia y muchas veces caemos en algunas situaciones en las cuales, por ser buen vecino, hemos entregado parte de nuestro territorio y hemos sido en alguna medida débiles en la defensa de nuestra soberanía y de nuestros intereses nacionales. El principal motivo de los excomandantes en jefe que estamos en esa carta es poner en antecedente a la comunidad, a la sociedad civil, de lo que estamos viviendo con Argentina; que no es un hecho puntual. Esto no tiene una connotación reciente. Esto es parte de nuestra historia permanente, en la cual tenemos que estar muy atentos en el devenir y cómo se va construyendo este tipo de relación con nuestros vecinos, que, dicho sea de paso, esperamos que sea la mejor del mundo.
El impasse se reabrió el fin de semana con declaraciones de autoridades argentinas sobre ser un país “bioceánico” y por el “control” del estrecho de Magallanes. ¿Llaman la atención estas ‘confusiones’, pese a que se hayan retractado?
Volvamos a la historia. Casi desde que éramos Capitanía General del Reino de Chile y Virreinato de La Plata ya había roces respecto de los límites. (...) Entonces, aquí no hay que ver la foto de la exministra (Patricia) Bullrich, no hay que ver la foto del canciller (argentino), no hay que ver la foto sola del comandante en jefe de la Fuerza Aérea (argentina) ni del almirante a cargo de la Hidrografía (Naval de Argentina). Hay que ver la película completa, que tiene una tendencia clara.
La última foto de esa película es la declaración del Presidente José Antonio Kast y su par de Argentina, Javier Milei, en que se reafirmó la soberanía chilena en el estrecho de Magallanes.
La verdad es que para nuestros hermanos argentinos, cuando hablamos de límites, nada es suficiente, nada. Siempre va a haber algo que sacar, (algo) que quedó pendiente. Siempre va a haber teorías muy alambicadas que han surgido después de cada firma o tratado. Lo que firmó el Presidente Kast lo han firmado otros presidentes antes y es una declaración de intenciones. Es bien amplia y no es precisa. En el 2003 el Presidente Ricardo Lagos firmó con Néstor Kirchner, de forma pomposa y simbólica, sobre la sostenibilidad energética de Chile y el apoyo incondicional. Palabras muy bonitas. Siete meses después, Argentina lo incumple y nos cortan el gas. Esa es la calidad del documento que se firma: no es un tratado, no obliga. Es decidor que se emite este comunicado y al día siguiente dos ministros (de Argentina) dicen lo contrario. No se entiende. Un error de una vez es una casualidad; dos errores, una coincidencia, tres errores es una tendencia. El problema es que en el último año llevamos como diez errores reiterados y continuos.
¿Se requiere una actitud más enérgica del gobierno chileno para exigir que se corrijan y enmienden los decretos pendientes?
Nosotros no nos podemos inmiscuir en la forma en que Cancillería y quien dirige las relaciones internacionales de nuestro país, el Presidente de la República, (lo) hacen. Pero lo que sí nos llama la atención es que estando en el 2026 haya un decreto de 2010 y otro de 2021 (que) sigan ahí. El decreto 256, que impide la navegación desde Punta Arenas hacia las islas Falkland-Malvinas y viceversa es una abierta contradicción contra el Tratado de Paz y Amistad del año 1984.
¿La reacción de Chile debe incluir que se deroguen los decretos?
Lo dijimos en la carta. Nos parece incongruente, inconsistente, que estemos en una relación de tanta amistad y tengamos dos decretos que contravienen absolutamente los tratados vigentes. Eso es una inconsistencia del porte de una catedral.
El canciller chileno puso expectativa en que se exigiría la derogación del decreto 457/2021, lo que fue luego descartado por el Presidente. ¿Debilita eso la posición de Chile?
Le pediría que esa pregunta se la hiciera al propio Presidente y al canciller. No me voy a inmiscuir en esa área porque es de orden político, muy delicado, y cualquier comentario puede ser interpretado de mil maneras. Me quiero quedar con el tema desde el punto de vista militar y quiero hacer énfasis en un tema que no se ha tocado. Una cosa es el poder que nos da el ámbito jurídico, la razón, los tratados, el cumplimiento de las obligaciones, y hay otra parte que es mantener una capacidad disuasiva para que liderazgos que de repente se salen de madre no nos lleven a una situación en que nos pongan en peligro a dos países hermanos. En una guerra no gana nadie, pierden todos. Si no tenemos capacidad disuasiva para hacer más difícil esa toma de decisiones, de querer emprender un tema ya subiendo el nivel y pasando a otras escalas, nosotros tenemos que invertir. (...) Se instauró una nueva Ley de Capacidad Estratégica que no duró ni cuatro años y ya no se estaba cumpliendo. Aquí hay un problema político interno de visión de país. Hay que mantener las capacidades de las FF.AA. para que esa capacidad disuasiva sea presente.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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