Política

Kast toma el control de su principal apuesta política

En el consejo de gabinete del jueves 9 de abril, el jefe de Estado decidió liderar personalmente el cierre de filas del oficialismo frente a la megarreforma en reconstrucción, para asegurar la viabilidad de su proyecto insigne. El bloque de más de 40 medidas ingresa esta semana al Congreso a una tramitación que no se observa fácil.

Kast toma el control de su principal apuesta política. DIEGO MARTIN/ATON CHILE

“Presidente, nos tenemos que ir a Valparaíso”.

Eran las 17 horas con 40 minutos del martes 14, cuando Catalina Ugarte, jefa de gabinete del Presidente José Antonio Kast, debió interrumpir la animada conversación entre el Jefe del Estado y una decena de representantes de distintos centros de estudios que habían llegado a La Moneda. Debían partir en ese minuto al Palacio de Cerro Castillo, al primer cónclave del oficialismo destinado a alinear filas frente a la megarreforma en reconstrucción, que ingresa esta semana al Congreso.

La cita tenía un simbolismo adicional. El jueves 9 -en el extenso comité político destinado a definir los términos finales del proyecto ancla del gobierno- el propio jefe del Estado decidió involucrarse personalmente en la aprobación del paquete de más de 40 medidas, que conforman el texto troncal de su administración.

El presidente José Antonio Kast encabeza un comité político.

A partir de esa definición se activó el diseño sobre los pasos a seguir: el cónclave de Cerro Castillo del martes, el desayuno del miércoles en la mañana con el Partido Nacional Libertario y la cadena nacional de esa misma noche, que no solo recibió cuestionamientos por su contenido; también por realizarse un día antes de una nueva alza de los combustibles.

“En este ajedrez, el Rey dio un paso hacia la ofensiva”, resume un parlamentario de Chile Vamos, quien observa en ese movimiento de piezas una apuesta que puede traer réditos si resulta exitosa, pero que también contiene riesgos, pues un eventual rechazo no sólo impactaría al gobierno, sino que también al propio jefe del Estado.

De ahí que, por estos días, Kast -según comentan a nivel político- haya iniciado una serie de contactos personales, por celular y WhatsApp, con distintos actores para conocer sus visiones y abrochar respaldos. Entre ellos, los think tanks, a los que recibió el martes 14 en una cita que se prolongó más allá de lo agendado.

Estaba en el tiempo límite para partir a la Quinta Región cuando se produjo la advertencia de Ugarte. Llevaba una hora con 20 minutos hablando de distintos temas de la coyuntura con Claudio Alvarado (Instituto de Estudios de la Sociedad), Cristián Stewart (IdeaPaís), Macarena García (Libertad y Desarrollo), Julio Isamit (Instituto Res Pública), María José Abud (Horizontal), Leonidas Montes (CEP), Jorge Jaraquemada (Fundación Jaime Guzmán), Fernando Claro (Fundación para el Progreso), Carmen Soza (Ideas Republicanas) y Rafael Aldunate (Instituto Libertad), que le entregaron el documento “Hoja de ruta compartida”.

Quienes participaron de la reunión comentan que el presidente se veía cómodo, confiado y asumido en su rol, a pesar del complejo mes de instalación en la casa de gobierno, especialmente por la histórica alza de los combustibles que sigue impactando negativamente su aprobación en las encuestas.

El presidente José Antonio Kast con centros de estudio en La Moneda.

Una fuente revela que el jefe de Estado fue quien abrió los fuegos sobre los temas sensibles. Y que lo hizo con franqueza.

“El gobierno está recién empezando, es un maratón y no debe primar la ansiedad”, les dijo, al tiempo que se mostró convencido de que estos más de dos años sin elecciones -hasta los comicios municipales y de gobiernos regionales del 29 de octubre de 2028- son una “ventana de oportunidad”, y que no hay que dejarse “amedrentar” ni tampoco llevar al gobierno a “retroceder” en los cambios que necesita el país.

Durante la conversación hubo voces que le plantearon los errores comunicacionales de La Moneda. Kast les respondió que la evaluación que ellos hacen -desde la sede de gobierno- es que observan mucha ansiedad, especialmente en las redes sociales, pero que no hay que dejarse llevar por esa corriente.

Blindó -a su vez- a varios ministros que han estado en el centro de los cuestionamientos, y les aseguró que algunos de los que están en su staff van a sorprender, mencionando -entre ellos- a los titulares de Justicia, Fernando Rabat; de Vivienda, Iván Poduje; de Medio Ambiente, Francisca Toledo; de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, junto a una serie de subsecretarios.

No fue el único que habló. También lo hizo el jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, quien fue uno de los principales artífices del diseño del gabinete y es visto como su factótum. El ingeniero comercial refutó las versiones de pasadas de máquina a los partidos a nivel de nombramientos, asegurando que ni siquiera conocía a muchos de los elegidos, y que en esa instancia se integró a distintos mundos. Sinceró, además, que aunque nunca ha tenido un rol protagónico, sí estuvo en el “back office” de la política, y que estaba muy impactado de lo “transaccional” que es el ambiente político. El punto fue refrendado por Kast, quien afirmó que era una práctica que había observado como parlamentario, pero no en la magnitud que se ve hoy.

En el grupo quedó claro que el presidente está dispuesto a tomar decisiones difíciles, aunque sean impopulares, para lograr sus objetivos en crecimiento y seguridad.

Semanas complejas

Horas después, Kast refrendó su postura en el cónclave de Cerro Castillo. Uno de los presentes confidencia que no esquivó las complejidades que ha enfrentado desde que llegó al poder el 11 de marzo, aunque no se detuvo en ninguna de ellas.

El presidente Kast en cónclave de Cerro Castillo.

“Yo sé que estas primeras semanas no han sido fáciles, sé que hay cosas que podríamos haber hecho mejor, pero no les quepa duda que estamos todos dedicados en cuerpo y alma para sacar adelante el país”, les dijo, según uno de los presentes. Esto, junto a un llamado insistente a la unidad frente a los desafíos que plantea la megarreforma. Algo que también señaló la primera dama, María Pía Adriasola, quien de forma inédita participó del cónclave e intervino ante los parlamentarios.

Fue lo único en la intervención del Jefe del Esatdo que tuvo un tono épico, comenta uno de los que concurrieron a la cita, quien añade que Kast no se caracteriza por discursos que levanten a la audiencia de sus asientos. “Es más bien fome”, afirma otro.

Pero sí es pragmático. Y su decisión apuntó a enfrentar el ruido interno en el propio oficialismo, que partió tras el alza de los combustibles y que se ha visibilizado en estos días con discrepancias frente a la no división del proyecto para facilitar su tramitación, a la objeción de algunas iniciativas, como el término de la gratuidad a los 30 años, y a la falta de medidas más inmediatas y visibles en favor de la clase media.

Desde hacía semanas que desde La Moneda, y entre los propios partidos, se venía criticando el fuego amigo, por la reforma y por otras decisiones, entre ellas, la falta de gradualidad en el tema de los combustibles; la petición de renuncia a la directora de Sernameg afectada por problemas de salud y por desprolijidades comunicacionales.

El paso al frente de Kast -en todo caso- no llama la atención en el oficialismo, pues el diseño inicial, tal como se vio en la campaña, siempre fue presentar a un presidente activo en política; con contacto directo con parlamentarios -entre ellos, los UDI Javier Macaya y Jorge Alessandri, con quienes ha mantenido comunicación antes de la presentación de esta megarreforma- y con alcaldes que incluso apoyaron la opción de Evelyn Matthei en la última presidencial, como Jaime Bellolio (Providencia) y Sebastián Sichel (Ñuñoa). Este último, en el pódcast “Cómo te lo explico”, de La Tercera, de este jueves, sostuvo incluso que Matthei tendría un mejor gobierno que Kast y criticó el desempeño de las ministras de Seguridad, Trinidad Steinert, y de la Segegob, Mara Sedini.

Quienes conocen la historia política de Kast sostienen que no teme ir contra la corriente y lo describen con un carácter fuerte, muy apegado al sentido de la responsabilidad, al orden, a las convicciones y, sobre todo, al deber que tiene en su rol como estadista, tarea en la que no teme pagar costos políticos. Una postura que transparentó en una entrevista en La Tercera, en la que adelantó -poco antes del alza en los combustibles- que “vamos a tomar decisiones difíciles, con transparencia, y no vamos a retroceder”. Posición que refrendó en la Archi al sostener que “no tomará decisiones en función de la popularidad”, y que si bien mira las encuestas, estas no influyen en sus determinaciones.

Confía también en sus equipos. No es el que toma nota ni les hace rendir exámenes, como era la costumbre del expresidente Sebastián Piñera. Pero monitorea cada medida y hace ver con claridad aquello que no le parece correcto.

El presidente Kast junto al ministro del Interior, Claudio Alvarado.

Hoy, como presidente, su núcleo es más extenso. Aparte de Irarrázaval, su amigo desde la universidad, cuenta con el director de Comunicaciones y Contenidos del Segundo Piso, Cristián Valenzuela, uno de sus colaboradores más estrechos. Y, a nivel de gabinete, sus soportes son el ministro del Interior, Claudio Alvarado; el titular de la Segpres, José García Ruminot, y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien ha tenido un rol protagónico en las medidas adoptadas por el tema de los combustibles y de la megarreforma.

Hasta ahora la línea roja del gobierno es no transar en la rebaja del impuesto corporativo a las empresas. Eso es “irrenunciable”, según lo admitió el ministro García Ruminot a La Tercera.

La estrategia apunta a esperar qué plantea la oposición una vez presentado el texto, esperar los “corcoveos” y hacer un trabajo de socialización, para empezar recién a conversar sobre los distintos tópicos, entre ellos, la gratuidad, que podría sufrir modificaciones.

Un paquete en el que el propio oficialismo sigue echando de menos proyectos más concretos a favor de la clase media, de las pymes y de la gratuidad. Uno de los impulsores es el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), aunque se declara alineado con las bases gruesas del texto gubernamental.

“Lo más fácil para el presidente hubiera sido ser populista y endeudar al país. Pero no. Él, y también nosotros, estamos en el bando de la seriedad fiscal y de la responsabilidad para sacar a este país adelante, y así lo dejó claro en la cadena nacional”, sostiene.

Desde RN tienen la misma postura. Mientras el diputado Diego Schalper afirma que “el Presidente Kast tiene claro que este cambio de rumbo económico es fundamental para el desarrollo social de Chile. Y, por lo mismo, ha decidido liderar el tema, cosa que valoramos mucho”, la diputada Ximena Ossandón sostiene que “el hecho de que el presidente se involucre directamente en este proyecto, que apunta a reactivar la economía, es un gesto clave, que está en la línea correcta y que valoramos”.

Y aunque ambos abogan por más medidas que apunten a la clase media, hay otros que urgen por propuestas de mayor inmediatez.

“Necesitamos iniciativas concretas que podamos defender en los matinales”, plantea un parlamentario de Chile Vamos en los pasillos del Congreso. Punto que es refutado desde La Moneda. Una fuente sostiene que todas las medidas tienen, en definitiva, como foco ese sector. “Aquí -afirma- lo que hay que defender son las medidas estructurales, porque la receta de subir sistemáticamente los impuestos fracasó. ¿Y por qué fracasó? Porque antes del 2014 el país crecía más, generaba más empleo, llegaba más inversión y aumentaban las remuneraciones reales, cosa que no ocurre desde esa fecha".

Pero algunas propuestas son fuertemente resistidas por la oposición, entre ellas, el corazón de la enmienda: la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23% a las medianas y grandes empresas, a pesar de que La Moneda se allanó a la gradualidad.

En ese punto es donde se augura la “madre de las batallas”, como lo ha anunciado la oposición y donde se verá si el gobierno, con Kast a la cabeza, logra o no el check a una megarreforma que constituye la viga central de su administración.

El presidente Kast, junto al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien ha tenido un rol protagónico en la megarreforma. MARIO TELLEZ
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