Postulación de Jiles (PDG) a presidencia de la Cámara abre fisura en la futura izquierda opositora
Esta semana, minutos antes del traspaso de mando, se elegirán las presidencias de ambas ramas del Congreso. En la Cámara, la legisladora por el distrito 12 y Agustín Romero (republicano) asoman como rivales en la definición de los diputados.

Varios quedaron atónitos en el salón Montt Varas cuando la excandidata presidencial Jeannette Jara (PC) tomó la palabra el viernes pasado.
La sorpresa no era por algún análisis sobre su derrota ni porque se sentó en la testera en el cónclave oficialista que organizó el Presidente Gabriel Boric, sino por su alusión a la diputada Pamela Jiles (PDG), una de las críticas más férreas de esta administración.
La otrora ministra del Trabajo cuestionó que el actual oficialismo se abriera a entregarle la presidencia de la Cámara de Diputados a la principal impulsora de los retiros de fondos previsionales y que, en el pasado, fue decisiva al propinarle derrotas legislativas irreversibles a Boric, por ejemplo, en rechazo de la idea de legislar de la reforma tributaria.
Jiles, representante del distrito 12 (Puente Alto, La Florida y La Pintana), tampoco ha hecho gestos para recomponer relaciones en los últimos días. “Gabriel Boric se va con una dieta millonaria, lleno de privilegios que prometió no tener, y deja fortalecidas a las AFP en un 60%, una deuda bruta del gobierno central en 41,7% del PIB, FEES de US$ 3.889 millones; 37 meses ya de desempleo sobre el 8%, sobre el 9% en mujeres, Imacec negativo… y liberando a los ‘viejitos de Punta Peuco’ por el pésimo manejo de la agenda legislativa… Un desastre. ¿Cómplice pasivo?”, posteó la diputada la semana pasada en redes sociales.
El problema es que el oficialismo ya está embarcado, al menos a nivel de jefes de bancadas, en apoyar la postulación de la parlamentaria de cara al inicio del gobierno de José Antonio Kast, algo que Jara reconoció que la dejó sorprendida. Junto a eso, la excandidata reconoció que había que tener precaución con el avance del Partido de la Gente (PDG), donde milita Jiles.
La preocupación por el apoyo de los diputados oficialistas a Jiles fue secundada por los senadores y presidentes del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, y del Partido Por la Democracia, Jaime Quintana.
El mensaje fue incómodo para varios de los diputados presentes, quienes justamente están impulsando la opción de la periodista. Así lo transparentó durante el mismo cónclave el diputado Juan Santana (PS), quien defendió esta alternativa para propinarle una derrota a la derecha, ya que Jiles ha dicho que “le hará la vida imposible” a Kast.
De acuerdo con esas tratativas, los jefes de bancada de diputados del PS, el PPD, la DC, del Partido Liberal, del Frente Amplio y del PC acordaron darle el primer año de presidencia de esta rama del Congreso al PDG, que por su parte definió a Jiles como su abanderada.
No solo eso. El actual oficialismo y futura oposición a Kast accedió a no proponer a ningún comunista ni frenteamplista para las vicepresidencias, con el fin de asegurar los votos del PDG, debido a la reconocida distancia de ciertos legisladores del partido de Franco Parisi con las colectividades de izquierda.
Por ello, las críticas de Jara, Vodanovic y Quintana reabren las dudas de si los diputados de izquierda y centroizquierda serán lo suficientemente pragmáticos y disciplinados para dar por superados sus conflictos con la legisladora PDG.
El diputado y presidente de Acción Humanista (hoy colectividad en proceso de disolución), Tomás Hirsch, quien tuvo diferencias irreconciliables con Jiles cuando ambos militaron en el Partido Humanista, planteó sus reparos en enero, lo que siembra dudas de la decisión que adopte la diputada Ana María Gazmuri (la única militante AH que seguirá en el Congreso), ya que Hirsch no logró su reelección.
Lo mismo sucede entre los legisladores del PC y del Frente Amplio, especialmente los nuevos que son parte del sector cercano a Boric.
Derecha con ventaja
El riesgo de desmarques por Jiles no es la única situación que hoy favorece a la derecha para tomar el control de la Cámara. En las pasadas elecciones parlamentarias, las fuerzas que apoyaron la elección de Kast lograron 76 de los 155 diputados, por lo que quedaron a dos votos de la mayoría absoluta.
Ello le da una ventaja al futuro oficialismo, ya que les basta sumar algunos descolgados o independientes como René Alinco, Carlos Bianchi y Jaime Mulet (FREVS) para alcanzar los 78 votos.
A ello se suma que la diputada Marisela Santibáñez (ind.-PC) no estará presente en la sesión de instalación del 11 de marzo debido a una intervención quirúrgica, lo que le resta un voto a la izquierda.
Con ese conteo de votos, la derecha, que incluso ya tendría cerrado un acuerdo secreto con algunos DC y PPD, espera confiada la elección. El único problema de este sector es que todavía no resuelve quién será su candidato a la presidencia.
Romero, el favorito
Hasta el momento, el que corre con más ventaja es el diputado Agustín Romero (republicano), quien se topó con Jiles (PDG) en el hall de la Cámara el jueves pasado.
Ambos se saludaron afectuosamente y luego hubo un intercambio de bromas, a lo que se sumaron otros legisladores aludiendo a la posibilidad de que Romero y Jiles sean competidores en la próxima elección que realizarán los diputados para definir quién ocupará la presidencia de la Cámara.
Si bien en la bancada del Partido Republicano no han resuelto quién es el candidato para la testera -también tienen interés Juan Irarrázaval, Stephan Schubert y Catalina del Real-, Romero hoy es el que tiene más chances por una serie de factores.
En primer lugar, concitaría mayor respaldo interno. De hecho, entre los nuevos diputados, como Enrique Basaletti (ind.-republicano), han afirmado que es la mejor carta.
“Ha hecho una tarea muy seria, muy dedicada y bien proactiva en las comisiones que a él le ha tocado desempeñar. También tuvo un buen desempeño como jefe de bancada. Yo creo que es un buen candidato”, aseguró Basaletti en entrevista con La Tercera.
Otro elemento que juega a favor del exjefe de bancada es que cuenta con el respaldo de la Oficina del Presidente Electo (OPE).
Por último, Romero sería una carta de mayor consenso entre otras bancadas del sector. Por ejemplo, el presidente del Partido Libertario y excandidato presidencial, Johannes Kaiser, tiene una reconocida amistad con el republicano.
En RN también cuenta con simpatizantes, como el diputado electo Francisco Orrego.
En contra de Romero, sin embargo, juega el hecho de que genera mayor resistencia en posibles descolgados de centroizquierda (DC o PPD). Incluso, Alinco ha advertido que no lo apoyaría, dado el respaldo que habría dado el republicano a los presos de Punta Peuco, controversia que se abrió tras el proyecto de conmutación de penas.
Bianchi, por su parte, ya habría optado por no plegarse a la derecha, ya que optaría a actuar en línea con el PPD, bancada con la que hoy se siente cómodo desde el punto de vista personal.
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