Efecto cuarentenas: confianza de consumidores anotó caída histórica en abril y volvió de golpe a niveles de mayo de 2020

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El Ipeco registró la mayor caída mensual desde que se realiza el índice, en 2001, con un retroceso de 35%. El principal temor tiene relación con la situación del mercado laboral.




La mayor caída mensual de su historia anotó en abril el Índice de Percepción del Consumidor (Ipeco), mostrando el fuerte impacto del regreso de las cuarentenas y la incertidumbre sobre el empleo e ingresos.

El indicador, realizado desde 2001 por el Centro de Estudios en Economía y Negocios (Ceen) de la Universidad del Desarrollo (UDD), llegó en abril a 52,25 puntos, su nivel más bajo desde mayo de 2020, cuando se vivían los peores momentos de la pandemia en Chile (al menos en términos económicos), pasando del nivel considerado “pesimista” a “extremadamente pesimista”. El número además implica una caída de 35% en relación al nivel de marzo (80,56 puntos), un retroceso inédito desde el inicio del índice, en 2001. De hecho, una de las mayores caídas recientes se registró en octubre de 2019, por la crisis social, cuando la variación llegó a -33%.

La baja de abril además profundiza la caída más leve registrada en marzo respecto a febrero, y deja por ahora atrás la senda de recuperación que el indicador venía mostrando, en especial en febrero, cuando llegó a 86 puntos, su mayor nivel desde septiembre de 2019.

Todos los componentes del Ipeco anotaron caídas pronunciadas durante el mes pasado, producto del impacto que generó en el país el regreso de las cuarentenas, las restricciones para trabajar y el golpe que podría generar esa situación para el empleo y los ingresos. Este indicador se compone de dos índices, el coyuntural, que mide cómo las personas ven la situación actual, y el de expectativas, con la visión sobre el futuro.

El primero, el coyuntural, cayó 31 puntos en abril, arrastrado por el desplome de la visión sobre el empleo actual (-63,5 puntos) y también por la baja en la situación económica actual (-16,3 puntos).

En tanto, el índice de expectativas retrocedió 27,3 puntos, también influido principalmente por el factor del mercado laboral, que marcó un retroceso de 41,9 puntos, seguido por las bajas de la situación económica futura (-28 puntos) y el ingreso futuro (-17,1 puntos).

“La fuerte caída en la confianza en la actualidad es consistente con el comportamiento de variables importantes para los consumidores, pues condicionan su capacidad de generación de ingresos. Estas variables incluyen la tasa de desempleo, el número de horas trabajadas o las diferentes medidas de subutilización de la fuerza de trabajo, que han estado deteriorándose marginalmente, pero continuamente desde enero, o las remuneraciones reales, que cayeron el último mes, y prácticamente se han estancado en doce meses. A esto se suma la evolución de las colocaciones de consumo de la banca, que podrían complementar las caídas en los ingresos, y que sin embargo han mostrado también una caída”. indica el director del Centro de Estudios en Economía y Negocios de la UDD, Cristián Echeverría.

Por estrato socioeconómico, la visión más pesimista está en el estrato E, el de menores ingresos, con 15,7 puntos. Ese grupo en marzo había registrado el mayor nivel de optimismo, lo que da cuenta de la relevancia que tiene para ese grupo la situación del empleo en el país y la posibilidad de poder trabajar.

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