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Rusia lanza una de sus ofensivas más mortíferas contra ciudades clave de Ucrania en medio de reveses en la línea del frente

Ataques con drones y misiles contra Kiev y Dnipro dejaron al menos 22 muertos y más de un centenar de heridos. Todo ello cuando el Ejército ruso atraviesa su peor período en años en la línea del frente, en términos de territorio ganado.

El golpe más fuerte se produjo en Kiev, donde decenas de edificios residenciales y otras infraestructuras civiles resultaron nuevamente dañadas.

Más de una semana después de que Rusia advirtiera de un ataque contra Kiev que sería tan grande que los diplomáticos y otros extranjeros deberían huir, Moscú finalmente atacó en la madrugada del martes. Sus fuerzas lanzaron cientos de drones y decenas de misiles contra la capital y otras ciudades de Ucrania, dejando al menos a 22 muertos y más de un centenar de heridos, dijeron las autoridades locales.

“Dieciséis personas fallecieron (entre ellas, dos niños) y 42 resultaron heridas. Las operaciones de búsqueda y rescate concluyeron en el barrio residencial de Dnipro, atacado con misiles rusos durante la noche”, detalló el jefe de la Administración Militar Regional de Dnipropetrovsk, Oleksandr Ganzha, vía Telegram, informó Ukrinform. Entre los heridos hay cuatro niños. Tres de ellos permanecen hospitalizados, junto con 21 adultos.

Asimismo, las consecuencias del ataque ruso nocturno se confirmaron en cuatro distritos de la región de Kiev, siendo el distrito de Bucha el que sufrió mayores daños. Ukrinform informó de seis muertos y 90 heridos en Kiev como consecuencia del ataque masivo perpetrado por Rusia.

En total, 88 instalaciones en toda la región resultaron dañadas, incluyendo casas particulares, edificios de departamentos, almacenes e instalaciones logísticas, así como alrededor de 50 vehículos. Además, 11 instituciones educativas de los distritos de Podilskyi, Solomianskyi y Sviatoshynskyi, en Kiev, resultaron dañadas.

“Desde primera hora de la mañana, los servicios de emergencia han estado trabajando en todos los lugares afectados. Continúan las inspecciones de las zonas, las evaluaciones de los daños y los esfuerzos para mitigar las consecuencias del ataque enemigo. Se está prestando toda la asistencia necesaria a las personas cuyos bienes resultaron dañados”, declaró el jefe de la Administración Militar Regional de Kiev, Mykola Kalashnyk.

También señaló que, durante el último ataque, las tripulaciones de drones interceptores lograron destruir cerca de 100 drones rusos en las inmediaciones de la región. Las Fuerzas Armadas de Kiev aseguran haber derribado 40 misiles.

En total, Rusia lanzó 656 drones y 73 misiles -incluyendo 33 cohetes balísticos Iskander-M- en la oleada nocturna de ataques, según la Fuerza Aérea de Ucrania, la cual informó de que 33 misiles habían alcanzado sus objetivos, impactando infraestructuras civiles clave.

Rusia disparó ocho de sus avanzados misiles hipersónicos Zircon hacia Ucrania, pero ninguno de ellos pudo ser interceptado. Expertos han declarado anteriormente a CNN que los misiles Zircon son casi imposibles de derribar. Los analistas dijeron que los ataques rusos estaban dirigidos en parte a agotar las limitadas reservas ucranianas de misiles interceptores Patriot, su única defensa probada contra las armas balísticas rusas. Los principales objetivos del ataque fueron Kiev, Dnipro, Kharkiv, Zaporiyia y Poltava, según el comunicado de la Fuerza Aérea.

En un comunicado difundido a través de Telegram, el Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que su “ataque masivo” tuvo como objetivo instalaciones ucranianas de defensa, militares, de combustible y de transporte en varias regiones clave, empleando “armas de largo alcance guiadas con precisión, lanzadas desde aire, tierra y mar, incluidos misiles aerobalísticos hipersónicos y vehículos aéreos no tripulados”.

“Rusia demuestra una vez más que su objetivo es aterrorizar a la población civil”, declaró la primera ministra de Ucrania, Yulia Svyrydenko. “Se trata de ataques deliberados contra zonas residenciales, hospitales, escuelas e infraestructuras críticas y civiles”.

“Las alertas de los servicios de inteligencia sobre ataques rusos siguen vigentes. Es posible un ataque masivo”, avisaba en la víspera el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en un discurso grabado.

En la región nororiental de Kharkiv, los drones y misiles rusos causaron 10 heridos, entre ellos un niño, según informó el alcalde Ihor Terekhov en Telegram. En la región de Cherníhiv, fronteriza con Bielorrusia, otro menor resultó herido y un instituto fue alcanzado, mientras que en la vecina Sumy, en el noroeste del país, al menos dos personas resultaron heridas, según el Servicio de Emergencias de Ucrania.

Solo en Kiev, más de 41.000 residentes buscaron refugio en las estaciones subterráneas, informaron las autoridades del Metro de Kiev. Esta cifra marcó el mayor número de personas que han buscado cobijo en el metro durante una alerta de incursión aérea nocturna en los últimos años, reflejando la magnitud de la campaña de bombardeos, consignó CNN.

Putin: “Nueva dimensión al conflicto”

El bombardeo en Kiev fue similar en escala a otros dos ataques del mes pasado, indicó The New York Times. Moscú ha continuado su campaña aérea contra la capital incluso cuando el Ejército ruso atraviesa su peor período en años en la línea del frente, en términos de territorio ganado.

Lo que parecía ser diferente en el último ataque contra Kiev era el elemento psicológico. El mes pasado, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso advirtió de que tomaría represalias por lo que, según funcionarios rusos, fue un ataque ucraniano con drones contra una residencia universitaria en la región de Luhansk, en el este de Ucrania, controlada por Rusia, en el que murieron 21 estudiantes, entre 18 y 23 años.

Los ataques rusos contra Ucrania dejaron al menos a 22 muertos y más de un centenar de heridos.

“La dirección de Kiev ha decidido abrir un nuevo capítulo en sus crímenes y añadir una nueva dimensión al conflicto en su conjunto. Bueno, esa es su decisión”, afirmó el presidente ruso Vladimir Putin el lunes, tratando de explotar aquel episodio para proseguir con su baño de sangre en Ucrania. Por un lado, apelando a la emoción cuando hablaba de “niños” en vez de jóvenes. Por otro, obviando que su guerra es una tragedia mayor, destacó el diario El País.

Este martes, el portavoz de Moscú, Dmitry Peskov, insistió en el tema, al advertir que el reciente ataque ucraniano a un centro universitario en Starobilsk, en la ocupada provincia de Luhansk, “es un paradigma completamente diferente” de esta fase del conflicto, del que se cumplen ya cuatro años y medio.

Peskov puso de manifiesto que este “ataque terrorista deliberado tan inhumano contra civiles” es un paso más allá en el devenir de esta guerra y remarcó que Ucrania era consciente de que aquellas instalaciones no eran un objetivo militar. “Estamos hablando de un colegio que nunca fue una instalación militar. Nunca estuvo relacionado con asuntos militares. Allí siempre había gente joven, niños, que estudiaban en esa institución (...) el régimen ucraniano lo sabía muy bien”, denunció Peskov, en declaraciones a los medios, según recogen agencias rusas.

Después de que Rusia amenazara con otro gran ataque contra Kiev, incluso contra “centros de toma de decisiones”, y pidiera a los extranjeros que evacuaran el país, los enviados occidentales se unieron al gobierno ucraniano y dijeron que se quedarían allí y no cederían a las tácticas de intimidación.

Sin embargo, las advertencias de Moscú y el largo tiempo transcurrido antes de que Rusia atacara realmente afectaron a los habitantes de Kiev. Durante días, Rusia lanzó aviones que simulaban un gran ataque, lo que hizo activar las alarmas y causó agotamiento entre la población, según el Times.

Refugiados en el metro de Kiev

Muchas familias acabaron durmiendo en el metro de Kiev y en estacionamientos durante varias noches. El martes por la mañana, cuando los primeros drones rusos cruzaron la frontera con Ucrania, los refugios estaban llenos, algo menos habitual que al principio de la guerra, ya que la gente se había acostumbrado a la amenaza de los ataques rusos. Quienes llegaron en mitad de la noche, tras los primeros avisos de misiles, lucharon por encontrar un lugar donde acostarse, detalló el periódico.

Mykhailo Samus, director de la Red de Investigación Nueva Geopolítica independiente en Kiev, afirmó que uno de los aspectos más importantes de esta ola de amenazas y ataques rusos era “el componente cognitivo”. Añadió que esto implica “cambiar el estado psicológico de los ucranianos y obligarlos a salir a las calles” para exigir el fin de la guerra.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, declaró que uno de los objetivos clave para futuros ataques militares, políticos y propagandísticos rusos podrían ser las empresas ucranianas involucradas en el desarrollo de tecnologías de misiles.

“Informe del jefe de la Inteligencia de Defensa de Ucrania, Oleh Ivashchenko. Contiene detalles sobre la producción de misiles en Rusia: instalaciones, distancias, cantidades, rutas de suministro de componentes críticos y maquinaria, así como información sobre personas y empresas de otros países que ayudan a Rusia a eludir las sanciones. Estamos preparando actualizaciones de nuestras contramedidas, tanto las ucranianas como las coordinadas con nuestros socios. Es fundamental que la presión sobre Rusia siga aumentando”, escribió Zelensky en su cuenta de Telegram.

“Rusia considera esto una amenaza estratégica: la capacidad de Ucrania para desarrollar su propio sistema balístico y producir defensa antimisiles localmente. Responderemos”, agregó.

Según CNN, Moscú lanzó la ofensiva en respuesta a amenazas de una mayor agresión, citando una ola de ataques ucranianos -casi diarios- contra activos petroleros rusos que han mermado las reservas de combustible y exacerbado las dificultades económicas. El mes pasado, el Kremlin advirtió sobre “ataques consistentes y sistemáticos” contra “sitios específicos” en Ucrania, lo que llevó a Kiev a rechazar el “chantaje y las amenazas rusas”.

Entre enero y mayo, las tropas ucranianas atacaron 15 refinerías de petróleo rusas, inutilizando el 40% de la principal capacidad de refinación de Rusia, declaró el lunes el presidente Zelensky.

De hecho, la refinería de Ilsky, situada en la región rusa de Krasnodar, sufrió este martes un incendio a causa de un ataque con drones por parte del Ejército de Ucrania, según confirmaron las autoridades locales, sin que se reportaran de inmediato víctimas o daños materiales.

El Ministerio de Defensa ruso ha especificado que durante las últimas horas han sido derribados 148 drones ucranianos en las regiones de Belgorod, Briansk, Volgogrado, Kursk, Oriol, Rostov, Smolensk y Krasnodar, así como sobre aguas del mar de Azov y el mar Negro, y en la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014.

“Moscú está perdiendo en el campo de batalla”

A pesar de la masacre de este martes, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, afirmó que el ataque demostraba que “Moscú está perdiendo en el campo de batalla. Ningún número de misiles puede cambiar esto”.

Según The New York Times, Ucrania ha parecido tomar la delantera en la guerra en las últimas semanas, ya que las conversaciones de paz se han estancado. Las fuerzas ucranianas han atacado cada vez más instalaciones petrolíferas rusas e incluso ciudades como Moscú con drones de largo alcance. La línea del frente sigue en gran medida congelada, puesto que los drones dificultan el movimiento de ambas partes, y la esperada ofensiva de primavera de Rusia aún no se ha materializado.

Mientras Rusia sigue atacando ciudades ucranianas desde el aire, Pete Hegseth, secretario de Defensa norteamericano, declaró a la prensa el viernes que Estados Unidos “encontraría la manera” de ayudar a Ucrania a defenderse, pero no ofreció detalles concretos.

Analistas ucranianos apuntan que Rusia también tiene limitaciones en cuanto a la cantidad de armas que puede desplegar. Moscú espació sus tres últimos ataques contra Kiev con unos diez días de diferencia entre cada uno, lo que permitió el reabastecimiento. Y a pesar de la retórica rusa, el ataque del martes no fue de mayor envergadura que los anteriores.

“A simple vista se puede ver que Rusia claramente no tiene un número suficiente de misiles y drones para sostener ataques masivos, al menos en un período de tiempo corto”, dijo Vitalii Portnikov, analista político ucraniano, en declaraciones al Times.

Lara Jakes, quien cubre temas de defensa y diplomacia europeas para el diario estadounidense, escribió: “La demostración de fuerza que Rusia desplegó sobre Ucrania a primera hora del martes, con cientos de drones y misiles, no puede ocultar las crecientes señales de debilidad de Moscú en la guerra que ya dura cuatro años”.

El avance de Rusia en Ucrania se ha ralentizado casi por completo. Ha intensificado la movilización forzosa en el este de Ucrania, territorio ocupado, ante el fracaso de sus esfuerzos internos de reclutamiento. El descontento interno va en aumento y Europa está brindando nuevo apoyo a Ucrania. Las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos prácticamente han terminado.

Según los analistas, todo esto se traduce en una pérdida de impulso por parte de Rusia. “La posición de Ucrania es mucho más formidable ahora que hace apenas un año”, declaró Franz-Stefan Gady, analista militar con sede en Viena, en una entrevista el martes.

Algunos analistas creen que los recientes ataques más intensos de Rusia son un intento de recuperar ventaja en posibles conversaciones de paz y de influir en la administración de Donald Trump, que se ha centrado más en la guerra de Irán que en la de Ucrania.

No obstante, los avances de Ucrania en el campo de batalla han cambiado el rumbo de la guerra, escribió esta semana Jack Watling, investigador principal del Royal United Services Institute, un think tank con sede en Londres.

“En Kiev, crece el optimismo de que Ucrania pueda lograr un alto el fuego contra Rusia”, escribió Watling en un análisis para Foreign Affairs. Añadió que, si bien “los ataques con drones y los bombardeos siguen siendo constantes, el desempeño bélico de Rusia está disminuyendo”.

Y en otro revés para Rusia, Hungría ha dado señales de que abandonará su oposición de larga data a la solicitud de adhesión de Ucrania a la Unión Europea, lo que le permitirá, junto con Moldavia, iniciar negociaciones formales para unirse al bloque en los próximos días, según informaron cuatro diplomáticos a la edición europea del medio Politico.

La apertura del primer grupo de negociación -un paso formal en el camino hacia la adhesión- está programada para el 15 de junio durante una conferencia intergubernamental en Luxemburgo, según tres de los diplomáticos. Kiev y Chisináu solicitaron su ingreso a la UE simultáneamente, lo que significa que la solicitud de Moldavia solo podrá avanzar si la de Ucrania también lo hace.

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