Las elevadas exportaciones de combustible de EE.UU. contribuyen a que la gasolina esté a 5 dólares por galón

Las exportaciones de gas natural, transportadas por buques cisterna y gasoductos a México y Canadá, han alcanzado récords recientemente. Un petrolero en Portland, Maine. FOTO: ROBERT F. BUKATY/ ASSOCIATED PRESS

Los envíos de gasolina, gasóleo y gas natural están agotando el ya escaso stock y aumentando los precios para los consumidores y las empresas estadounidenses.




El rápido aumento de las exportaciones de combustible estadounidense este año ha contribuido a elevar los precios de la gasolina a un récord de 5 dólares por galón y está presionando los precios del gas natural en Estados Unidos, que alcanzaron los niveles más altos en más de una década a principios de este mes.

En los últimos meses, las empresas y los comerciantes de materias primas han enviado más gasolina y diésel estadounidenses a América Latina y otros mercados extranjeros, cosechando precios más altos que los que el combustible podría alcanzar en el país. También han enviado más gas natural licuado, o GNL, a Europa tras la invasión rusa de Ucrania.

El aumento de los envíos de combustible al extranjero está agotando aún más los inventarios estadounidenses, que ya languidecían en niveles bajos tras los recortes de la producción durante lo peor de la pandemia. Ahora, los productores y refinadores de petróleo y gas estadounidenses están luchando por mantener el ritmo de una demanda que resurge.

Aunque las exportaciones de combustible no han batido récords, tienden a ser más altas que en años anteriores. Los envíos marítimos de gasolina, diésel y combustible para aviones que salieron de la Costa del Golfo de Estados Unidos en marzo, abril y mayo fueron en promedio un 32% más altos en comparación con los mismos tres meses del año pasado, y un 11% más elevados que igual período en 2019, según la firma de inteligencia de mercado Kpler.

Mientras tanto, las exportaciones de gas natural -en buques de GNL y por gasoducto hacia México y Canadá- se dispararon hasta alcanzar un récord en marzo, situándose en torno al 22% de la producción de gas estadounidense, según los últimos datos disponibles de la Administración de Información Energética. Los precios internos alcanzaron a principios de mes los 9,32 dólares por millón de unidades térmicas británicas, el nivel más alto desde 2008, impulsados por la búsqueda de suministros por parte de Europa.

Las exportaciones estadounidenses han tenido poco efecto sobre los precios nacionales en los últimos años, ya que el país disfrutaba de abundantes suministros gracias al auge del fracking (técnica para posibilitar la extracción de gas y petróleo del subsuelo). Pero el aumento de los envíos se produce cuando el stock de crudo y productos petrolíferos ha caído a los niveles más bajos desde 2008. En ese momento, las exportaciones de combustibles refinados eran mucho menores y las empresas estadounidenses aún no habían construido grandes instalaciones de exportación de GNL.

Estas circunstancias inusuales hacen que, por primera vez, las exportaciones afecten sustancialmente a lo que los estadounidenses pagan por la gasolina y el gas natural, lo que encarece el suministro de calefacción y electricidad a los hogares, según los analistas.

El gas natural es un combustible crucial en la generación de electricidad, y la subida de precios ha disparado las facturas de los servicios públicos. Una instalación de gas en Cameron, Luisiana. FOTO: MARK FELIX/ BLOOMBERG NEWS

Richard Dealy, director de operaciones de Pioneer Natural Resources Co., dijo que los países occidentales están recurriendo a los suministros estadounidenses ya que las exportaciones chinas y rusas de productos refinados han disminuido, una situación que no habría sido posible antes de que el auge del fracking convirtiera a EE.UU. en uno de los principales productores del mundo.

“El tirón de la demanda de EE.UU. ha subido exponencialmente”, aseguró Dealy. “Hoy estamos en condiciones de exportar mucho más”, agregó.

La relación entre las exportaciones de GNL y los precios internos -a veces discutida por los defensores de la industria energética- se puso de manifiesto esta semana al conocerse que parte del gas natural previsto para la exportación se quedaría en Estados Unidos y se vendería en el país.

Los precios de referencia del gas natural en EE.UU. cayeron casi un 17% el martes, hasta unos 7,19 dólares por millón de unidades térmicas británicas, cuando Freeport LNG indicó que no se esperaba que su instalación de exportación en Texas volviera a estar completamente en funcionamiento hasta finales de 2022, debido a las reparaciones realizadas tras una explosión del 8 de junio.

El miércoles, el Presidente Biden envió cartas a siete grandes fabricantes de combustible estadounidenses, entre ellos Exxon Mobil Corp., Chevron Corp., Valero Energy Corp. y Shell SHEL, señalando que las refinerías del país redujeron su capacidad en más de 800.000 barriles diarios a principios de la pandemia, y pidiéndoles que encontraran la forma de aumentarla ahora para frenar la subida de los precios. La carta no mencionaba las exportaciones de combustible.

Algunos legisladores demócratas, como la senadora Elizabeth Warren (demócrata, Massachusetts), han pedido a Biden que reduzca las exportaciones para ayudar a aliviar los precios, mientras que los republicanos de la Cámara de Representantes propusieron este mes aumentar la producción y las exportaciones de petróleo y gas de Estados Unidos para ayudar a sustituir la energía rusa.

El Instituto Americano del Petróleo quiere que Biden agilice la aprobación de los proyectos de infraestructuras energéticas y aumente el acceso al capital y a las ventas de alquiler energéticos, como solución a los problemas de oferta y demanda, una estrategia que la administración ha rechazado.

Robert Yawger, analista de Mizuho, comentó que las exportaciones de combustible de EE.UU. están afectando a los precios internos, ya que las refinerías y los comerciantes buscan precios más altos para sus productos en el extranjero, pero carecen de la capacidad para mantener el stock de EE.UU. en niveles normales. Sin embargo, con respecto a los precios actuales de la gasolina y el gasóleo, dijo que las oportunidades de arbitraje de las refinerías podrían cerrarse pronto, lo que llevaría a Estados Unidos a comprar más combustible en el extranjero, incluso en Europa.

“Siempre importamos algunos barriles, pero es posible que en las próximas semanas se produzca un repunte”, afirmó Yawger.

El combustible y el crudo se cotizan más baratos para su entrega en invierno que en la actualidad, lo que agrava los actuales bajos niveles de almacenamiento y los altos precios.

Normalmente, Katie Childs, vicepresidenta de Tuxis-Ohr’s Fuel Inc, un proveedor de gasóleo de calefacción con sede en Meriden, Connecticut, llenaría los depósitos de su empresa durante los meses de primavera y verano. En su lugar, ha estado comprando futuros para asegurar precios más bajos. El viernes pasado, pudo ahorrar unos 40 centavos por galón comprando fuel-oil para entregar en diciembre.

“No hay ningún incentivo para almacenar el combustible, lo que hace que los precios suban porque todo tiene poco stock”, sostuvo Childs. “Parece que es la tormenta perfecta con los precios de la energía”, añadió.

Algunas empresas estadounidenses están traspasando el aumento de la factura energética a sus clientes en forma de recargos por combustible, como Fitzgerald Trucking Inc., una empresa con sede en Minco, Oklahoma, que cuenta con 28 camiones cisterna que transportan principalmente cemento seco en polvo y cenizas volantes a clientes que construyen carreteras y viviendas. Joey Fitzgerald, presidente de la empresa, aseguró que hasta ahora ha podido traspasar el aumento del costo del gasóleo gracias a la fuerte demanda de materiales de construcción.

“Hay que poner recargos por combustible y escalas de precios para el peor de los casos”, sostuvo Fitzgerald, y agregó que ahora está licitando proyectos que se entregarían dentro de seis meses o un año, cuando sus costos podrían ser más altos debido a la inflación.

Para Mark Behrman, director ejecutivo del proveedor estadounidense de amoníaco y fertilizantes LSB Industries Inc, la caída de los precios del gas natural tras las noticias sobre la terminal de GNL de Freeport significó que los precios nacionales que paga por la materia prima para fertilizantes podrían finalmente suavizarse, debido a la menor competencia de Europa.

“Es la primera vez que las exportaciones de GNL de Estados Unidos han tenido tal impacto en la demanda y los precios de los usuarios de aquí”, manifestó Behrman, quien añadió que los precios internos han tenido que subir para mantener el suministro en Estados Unidos.

Behrman dijo que no sería partidario de que Estados Unidos dejara de exportar GNL, como han hecho algunos fabricantes en años anteriores. Pero cree que la única manera de que los precios internos vuelvan pronto a los 3 o 4 dólares por millón de unidades térmicas británicas, donde han rondado durante gran parte de la última década, es si los productores de gas natural de EE.UU. deciden bombear más.

El gas natural es un combustible crucial para la generación de electricidad, y el aumento de los precios ha disparado las facturas de las empresas y los hogares, que también suelen pagar por el servicio de gas natural para calentar el agua y las estufas. John Bartlett, presidente de Reaves Asset Management y cogestor del Reaves Utility Income Fund, espera que algunos consumidores reduzcan su consumo.

“A muy corto plazo, es muy posible que la gente tome decisiones difíciles”, concluyó Barlett.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.