Mesa técnica de retiro programado entregará esta tarde sus conclusiones, pero Patricio Basso se restó de la instancia

28 de diciembre del 2020/SANTIAGO La senadora y prencandidata presidencial, Ximena Rincón, junto al doctor en matemáticas Patricio Basso, entregan propuesta con el fin de mejorar las pensiones en el corto plazo vía una ley corta. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

La comisión se formó en mayo con el objetivo de proponer mejoras a esta modalidad de pensión, sin embargo, de sus seis integrantes iniciales, fueron cinco los que suscribieron el documento final. Basso, asesor de la senadora DC Ximena Rincón en temas previsionales, no habría estado de acuerdo con el texto.




Fue en mayo cuando la presidenta de la Asociación de AFP, Alejandra Cox, convocó una mesa técnica de retiro programado, instancia compuesta por seis especialistas que tenía como objetivo proponer mejoras a esta modalidad de pensión.

La creación de esta comisión técnica ocurrió en medio de un intercambio de columnas de opinión, donde el matemático Patricio Basso, asesor de la senadora DC Ximena Rincón en temas previsionales, sugirió modificaciones, y Cox respondió con la creación de esta mesa, en la que si bien la líder del gremio de las administradoras no participó, fue la articuladora.

Durante esta tarde se darán a conocer los resultados de la instancia técnica, pero según conocedores del informe final, uno de los integrantes decidió restarse y no incluir su firma en el documento. Se trataría precisamente de Basso, mientras que el resto de los integrantes que sí suscribieron el informe fueron Ann Katharine Clark, Cecilia Cifuentes, Andrea Tokman, Gonzalo Edwards y Roberto Fuentes.

Consultado Basso respecto al asunto, no se quiso referir, pero quienes conocen del tema señalan que prefirió restarte porque no estuvo de acuerdo con las conclusiones.

Uno de los juicios que tenía Basso sobre el retiro programado, era que en esta modalidad la pensión decrecía a medida que la persona envejecía, cuestión que en su opinión no es razonable. La mesa técnica coincidió en este diagnóstico, y habrían concluido que una opción para impedirlo es que cada persona reciba el dinero que ahorró durante su vida hasta cierta edad, y que después sea el Estado el que se haga cargo de pagar la pensión si las personas viven más allá de ese punto, con una especie de seguro de longevidad.

Eso sí, el informe habría concluido que los beneficiarios del pensionado no pueden quedar excluidos, y ahí tal vez estaría una de las discrepancias, ya que los comisionados estimaron que no se puede dejar sin cobertura a los sobrevivientes, tal como lo establece actualmente la ley.

En el informe también se consideran temas de equidad de género, por lo que beneficiaría en mayor medida a las mujeres respecto a la situación actual. Y se abarcó la idea de cómo conjugar esto con una Pensión Básica Universal (PBU). Además, decidieron hacer un análisis de las modalidades de pensión en su conjunto, y no solo del retiro programado.

Por otro lado, en la carta que publicó Basso el 3 de mayo, señaló que los pensionados que fallecieron entre 2007 y 2019 tenían en sus cuentas de capitalización individual, en promedio, un 72,5% del ahorro con el que contaban al pensionarse. Así, el matemático concluyó que usaron en vida solo un 27,5% de sus ahorros para sus pensiones.

Sin embargo, en la mesa técnica habrían llegado a otros números que distan de los anteriores, con un saldo promedio que dejan los pensionados fallecidos que sería inferior a 30%, por lo que los comisionados concluyeron que no era necesario hacer cambios que reformen este punto.

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