Gasto público en inversión vuelve a subir tras dos años de caídas al crecer 2,6% a mayo

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El gasto en inversión pública retrocedió 4,8% en 2016, mientras que el año pasado lo hizo en 3,1%, completando así una inédita racha de dos bajas consecutivas. Si bien los economistas señalan que se debe mantener la cautela, ven como probable que esta variable anote un alza en 2018.




Una de las metas autoimpuestas por el gobierno es que el crecimiento del gasto público crezca en promedio menor que al Producto Interno Bruto (PIB). De hecho para el presupuesto 2019 los expertos anticipan que dada la situación fiscal y la meta de Hacienda de reducir en 0,2% por año el déficit estructural, el gasto público no debe crecer más allá de 3%.

Pero tanto o más importante que esa discusión es la composición de ese gasto público, ya que para los expertos lo principal es que ese impulso fiscal esté liderado por el gasto en inversión (capital) y no por el corriente. Sin embargo, este escenario óptimo no se dio durante los dos últimos años, ya que el gasto en inversión pública retrocedió 4,8% en 2016, mientras que el año pasado lo hizo en 3,1%, completando así una inédita racha de dos caídas consecutivas. Por su parte, la ejecución corriente avanzó 5,6% en 2016 y 6,5% en 2017. En esos años, el gasto público total avanzó 3,8% y 4,7% respectivamente.

Esta situación poco a poco ha comenzado a cambiar. De acuerdo a los últimos datos de la Dirección de Presupuestos (Dipres) a mayo, la ejecución en inversión acumula un crecimiento de 2,6% real retomando la senda positiva, mientras que si se considera sólo el crecimiento del gasto en inversión pública de mayo este fue de 7,5%. En ese mismo período, el avance del gasto corriente fue de 6,2%. Si bien los expertos afirman que todavía es muy pronto para sacar conclusiones, ya que son sólo cinco meses sí consideran que hay indicios de un cambio de tendencia, por lo que es probable que este año la inversión pública vuelva a crecer.

El gasto de capital corresponde a la inversión real y las transferencias que efectúa el Gobierno, pero que ejecuta el sector privado principalmente para la realización de obras de infraestructura. Mientras que el gasto corriente se refiere a la adquisición de bienes y servicios que realiza el sector público en el ejercicio fiscal.

Expertos

De acuerdo a la académica de la universidad de Los Andes, (ESE), Cecilia Cifuentes, para hacer la comparación correcta se debe considerar tanto la inversión directa del fisco como las transferencias. En ese sentido, la economista añadió que si bien "es pronto para asegurar que el año completo será positivo, este avance de 2,6% real es un buen indicio para lo que resta del año, pero no asegura todavía un crecimiento para el año completo". Como contrapartida, la experta subraya que es importante que el gobierno desacelere "el ritmo del gasto corriente".

Tomás Flores, académico de la Universidad Mayor acotóque una de las cosas que llevó a que este ítem se contrajera era el lento proceso administrativo de Contraloría para la aprobación de los proyectos. "Esto es algo que se debe mejorar. Es clave que se agilicen los procesos". Para Flores "el hecho que ahora esté creciendo es una buena señal".

Otra mirada entregó la investigadora de Libertad y Desarrollo (LyD), Macarena García, quien subrayó que "el gasto fiscal presenta crecimientos muy volátiles, incluso entre trimestres, por lo que obtener conclusiones con pocos datos puede llevar a conclusiones erróneas".

Para García, lo más relevante para el crecimiento del gasto público se juega en la segunda parte del año, "ya que en ese período se realiza la mayor parte de la ejecución del gasto". Esta visión es compartida por el resto de los economistas, quienes afirman que en el segundo semestre la ejecución se juega gran parte del partido. No obstante, para el socio de Forecast consultores, Ángel

Cabrera "el aumento del gasto de capital es positivo porque es el motor de la inversión pública y eso genera más actividad".

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