Desde Visviri a la Antártica: crean la red de monitoreo del cambio climático más extensa del mundo

Instalación de uno de los sensores en Glaciar Unión. Crédito: Inach

La iniciativa, liderada por el Instituto Antártico Chileno (Inach), ya cuenta con cuatro estaciones en funcionamiento. Durante los próximos cinco años el objetivo es instalar 25.




Se trata de tecnología de avanzada. El Instituto Antártico Chileno (Inach), organismo pronto a cumplir 60 años, se encuentra desarrollando una red de sensores y monitoreo para medir el cambio climático, desde Visviri a la Antártica. A la fecha hay cuatro estaciones instaladas de un total de 25 que se esperan instalar en los próximos cinco años.

La red de sensores se acopla a una iniciativa del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile, que busca disponibilizar información en base a esta tecnología.

Andrés López, subdirector del Inach, señala que se trata de una poderosa herramienta “para entender de mejor manera la dinámica de los ecosistemas antárticos y, a su vez, hacerle frente al cambio climático global por medio de información y evidencia científica. Se sabe que la Antártica interactúa climáticamente con el resto de las zonas del planeta y se perfila como un ‘centinela’ del impacto de sus cambios”.

Maisa Rojas, ministra del Medio Ambiente, explica que este trabajo científico va en línea con la Ley Marco de Cambio Climático, “que tiene como meta ser carbono neutral al 2050 y resiliente al clima. No tenemos tiempo que perder: no estamos hablando del futuro, estamos hablando de nuestra propia supervivencia”.

Equipo de científicos.

El flujo de carbono, niveles de gases de efecto invernadero, las tasas de incremento de temperatura atmosférica y oceánica, la ablación de la criósfera son algunos de los fenómenos que se pueden estudiar por medio de este tipo de redes de monitoreo. “La red busca aprovechar las características de laboratorio natural de la península Antártica para registrar a largo plazo mediciones de variables atmosféricas, oceanográficas y sísmicas instalando estaciones de monitoreo compuestas por diferentes sensores acondicionados para las características del continente blanco”, explica López.

Rojas considera que la evidencia científica es inequívoca: el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta. “Debemos impulsar una acción climática decidida y ambiciosa. Existe una ventana de oportunidad breve, y que se cierra rápidamente, para asegurar un futuro habitable y sostenible para todos. Contar con información científica es primordial para tomar mejores decisiones. El sensor de cambio climático más largo del mundo permitirá entender, predecir y proyectar los efectos del cambio climático en nuestros territorios. Será muy útil para acelerar la mitigación y avanzar con rapidez en la adaptación”, adiciona la ministra.

Implementación: 2022-2023

En el verano de 2022 se llevó a cabo la primera etapa de instalación en la cual se desplegaron las cuatro estaciones meteorológicas en la península Antártica, explica López, “abarcando un gradiente latitudinal que se extiende desde la Estación Polar Conjunta Glaciar Unión, por el sur, hasta el sector norte en la Isla Rey Jorge”, señala.

“Para la segunda campaña de instalación, que se desarrollará entre noviembre de 2022 y marzo de 2023 se espera instalar siete nuevos sitios de estudio, de esta manera se aumentará la resolución espacial de las mediciones”, establece López.

El subdirector de Inach explica que la red está a cargo de la Unidad de Proyectos del Inach, y el investigador a cargo de la implementación de la red es Sebastián Alfaro (especialista en monitoreo ambiental), “no obstante, esta es una iniciativa que se logra en colaboración de diversas instituciones y estamentos públicos y privados, destacando el apoyo en la primera etapa de instalación de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), la Armada, la FACh y el Ejército”.

Las cuatro estaciones ya instaladas.

En las etapas siguientes se contempla monitorear variables sísmicas junto al Centro Sismológico Nacional y el Programa de Riesgo Sísmico de la Universidad de Chile. Asimismo, “está prevista la instalación de sensores oceanográficos en conjunto al Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) y el Centro IDEAL de la Uach”, revela López.

Los datos son públicos y de libre disposición, aclara el subdirector del Inach, “actualmente se encuentra disponible una versión BETA de la plataforma web a la cual se puede acceder desde la página institucional o directamente en el siguiente link. Esta plataforma está diseñada para graficar y descargar los datos registrados por diferentes sensores ambientales, que miden variables como temperatura y humedad relativa del aire, radiación solar, altura de nieve o presión atmosférica”, señala.

¿Qué objetivos tiene?

En primer término, explica López, un objetivo general. “Proveer de datos ambientales del territorio antártico chileno que tributen al Observatorio del Cambio Climático, buscando mejorar el entendimiento, predicción y proyección de sus efectos por medio de la generación de información relevante, atingente y en tiempo real. Todo esto en apoyo a la toma de decisiones en diversos ámbitos (científico, político, productivo, evaluación de riesgo, entre otros)”, añade.

Glaciar Unión.

En segundo lugar, objetivos específicos. “Estos son: conformar un equipo de trabajo multidisciplinario especializado en el monitoreo y análisis de información ambiental, desplegar una red de estaciones automáticas de monitoreo ambiental a lo largo y ancho del territorio chileno antártico, creando un gradiente latitudinal de mediciones in situ, incorporar mediciones de variables críticas que permitan monitorear la progresión de variaciones ambientales asociados al cambio climático global (velocidad y dirección del viento, radiación solar, temperatura del aire, agua y suelo, humedad relativa del aire, precipitación, presión barométrica, mediciones sísmicas y oceanográficas) e incorporar tecnologías de captación, transmisión y visualización de datos en línea acorde a las necesidades de la Antártica”, dice López.

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