Finalizado el Estado de Emergencia, ¿se terminaron también algunas amistades?

Manifestación pacífica en Plaza Italia

El actual clima social ha generado discusiones entre amigos o familiares, que las redes sociales han amplificado, pues según un especialista, estas exacerban la emocionalidad.


Socialmente Chile ha vivido días intensos. Lo que se inició como una protesta por el alza del pasaje del Transantiago, con evasión en estaciones del Metro de Santiago, luego se transformó en uno de los movimientos sociales más grandes de las últimas décadas. Desde la madrugada del domingo 27 de octubre finalizó además el Estado de Emergencia, y estos días también fueron una prueba para muchas relaciones de amistad y familiares.

¿Pueden haber posturas irreconciliables que afecten relaciones? El psicólogo social y antropólogo de la Universidad de Santiago, Sergio González, explica que lo que sucede en la sociedad también puede suceder en la familia y en los grupos de amigos. "La familia y los amigos, en un sentido ampliado, es una microsociedad, y lo lógico es que hayan posibilidades de diferencias de opinión, de percepción, de apreciaciones, de interpretaciones o directamente de posturas y posiciones frente a las contingencias", detalla.

Pero actualmente, dice González, no se expresa un quiebre ideológico o de posiciones contrapuestas de manera muy determinante, "porque es bastante transversal el tema que ha movilizado a la ciudadanía".

En ese escenario, dice, la mayor distancia que hoy se da puede producirse entre padres y abuelos, con sus hijos y nietos. "Hay diferentes formas de entender lo que está sucediendo desde una mirada generacional, eso es el primer gran quiebre".

Para generaciones que vivieron la dictadura, que tienen temores, dice, "les generan una huella de memoria que es difícil de asimilar el haber visto a los militares en la calle, porque saben que eso es grave, frente a los jóvenes, a sus hijos, sus sobrinos, nietos, que ven esto de una manera mucho más flexible, más liviana en el sentido de que no tienen los temores de lo que fue un trauma social para la sociedad chilena hace 40 años".

Tampoco se trata de no hablar de esos temas, un mundo en el que nunca se habla de política por temor a herir los sentimientos de alguien, sería un mundo disfuncional. El especialista de la Usach, detalla que aquí la perspectiva a la que se debe recurrir es la necesidad de la conversación, de poner el tema en deliberación, en diálogo y hablar. "No ver que el otro tenga toda la razón, o que uno tenga toda la razón, sino que ver y analizar del punto de vista de la posibilidad que nos dan los amigos o la familia, de que haya una posibilidad de encuentro dado por lo afectivo, y el conversar aunque sea con discusión, es constructivo y útil".

Si producto de los diferentes puntos de vista se produce un distanciamiento, el especialista explica, ellos se deben generalmente a causas anteriores. En el fondo, esto gatilla un distanciamiento más que ser la razón de peso. "No obstante, si hay un quiebre muy grande, está supeditado por posiciones ideológicas irreconciliables que son anteriores a estos hechos. Porque estamos hablando de movilizaciones transversales, acá no hay posiciones políticas antagónicas. Fundamentalmente las personas que se han manifestado y que han tenido un cierto consenso, van por sobre el 70% al 80% de percepción de que las movilizaciones son útiles".

Tal vez los puntos de discrepancia tiene que ver con las consecuencias de las conductas anómicas (fuera de la norma), dice, como la delincuencia, el vandalismo, el narcotráfico, porque en general hay una mirada colectiva.

La empatía sería un elemento clave. En el caso de relaciones cercanas, el mismo vínculo puede propiciar esa empatía. "En esta situación, no hay diferencias políticas, hay una diferencia social, y las diferencias sociales son más fáciles de hablar que las diferencias políticas o de posiciones ideológicas. Entonces más que diferencias desde el punto de vista de situaciones de conflicto, más bien son diferencias de apreciaciones que tienen que ver con los temores".

Redes sociales

Incluso puede ser una conversación que no se de cara a cara la que denote el distanciamiento con algún cercano. Esa misma condición, ausente del lenguaje corporal, puede hacer que los conflictos aumenten. Es más fácil, por ejemplo, responder en Facebook sin pensar mucho o publicar enlaces sin revisarlos a fondo.

Las redes sociales y los vínculos, dice González, es un tema de alta conflictividad. Algo que no se da tanto al interior de la familia o del grupo de amigos, donde se comparten las mismas ironías, los mismos memes, sino que el problema es que las redes sociales generan una exacerbación de la emocionalidad.

Las redes tienen muchos efectos positivos, como la producción de información instantánea y que generan comunicación horizontal, señala el especialista. "Pero lo negativo es que exacerban las emociones negativas, es decir las emociones que son de mayor rabia, de mayor ira, de mayor odiosidad, y entonces la ironía pasa a ser sarcasmo o insulto, y en ese sentido las redes cumplen una función bastante negativa porque expresan una falta de expresión de impulsos de las emociones, por lo tanto lo que se le dice a los adultos que antes de responder, antes de subir una foto, se cercioren quién es la fuente".

Es además, un espacio de muchos amigos y muy diversos. Para evitar la escalada de conflictos en las redes sociales, lo primero es evitar publicar o comentar en momentos de demasiada emocionalidad o estrés. Es posible crear una publicación de Facebook y guardarla como borrador para publicarla más tarde, más calmado. Esa es probablemente una buena estrategia.

Sin embargo, por pensar diferente, no se puede olvidar el diálogo. Ello, dice el especialista, porque una cosa importante de destacar en estos momentos, es la importancia de la reflexión colectiva. "Gran parte de las soluciones que podemos tener es que en los lugares de trabajo, con los grupos de amigos, en las universidades, en los colegios, haya posibilidad de dialogo y conversación sobre lo que ha pasado, para darle un sentido. Lo que tenemos es una gran energía social, mucha efectividad en lo que se ha expresado, pero hay que darle una racionalidad y darle un sentido, ponerlo en lenguaje, y eso implica tener que dialogar y conformar espacios colectivos compartidos".

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