Guillermo Teillier: “Que Frei apareciera apoyando la dictadura fue lo peor”

Apenas se enteró del golpe empezó -junto a otros dirigentes PC- a quemar fichas de militantes y decidieron no entregarse a las nuevas autoridades y pasar a la clandestinidad.


Teníamos antecedentes acumulados de que la situación estaba mala desde que renunció el general Carlos Prats, y que se podía producir un golpe. Teníamos antecedentes de adentro de la Fuerzas Armadas, de amigos, que nos decían que venía una cosa seria y grave. Ahora, sobre la inminencia del golpe no estábamos tan claros, no teníamos fecha, y como se iba a anunciar lo del plebiscito no lo teníamos como una cosa inmediata. El 10 estábamos tranquilos haciendo otras cosas, con la preocupación siempre, pero no por la inminencia.

Lo que nos puso en alerta -yo estaba en Valdivia en esa época, era secretario regional-, fue que en la Entel, que era una empresa de telecomunicaciones estatal en ese entonces, un trabajador como a las 4 o 5 de la mañana del 11 me llamó por teléfono para decirme: “oye, escuché un llamado telefónico de Valparaíso a Puerto Montt al hermano del general Leigh y para decirle que la escuadra estaba por zarpar y que la cosa venía sí o sí”, o sea, era el anuncio del golpe. Empezamos a quemar las fichas de militantes, porque algo habíamos discutido sobre qué hacer en caso de un golpe, nosotros teníamos un precepto de lo que fue la represión de Gabriel González Videla que al lado de la dictadura era un juego de niños.

Foto: Mario Téllez

Como a las 8 de la mañana fuimos al local del partido, llegaron Carabineros, nos conocíamos con todos, éramos amigos incluso con algunos, y nos dijeron que “lo mejor es que se vayan, cierren el local o dejen a alguien cuidando, pero la cosa está fea”. Estaban recién empezando los bandos militares a esa hora. Decidimos que los dirigentes principales no nos íbamos a entregar, nos íbamos a resguardar. Aparecieron los militares se tomaron el local y tomaron presos a un par de compañeros.

Teníamos previsto llegar a algunas casas y fondearnos. Escuchamos el último discurso de Allende y ahí nos dimos cuenta que la cosa estaba muy fea y se anunció el bombardeo a La Moneda y a las radios, ahí nos dimos cuenta que esto era muy, muy grave. Eso ya empezó a crear terror. Esto era casi una pesadilla.
En muchas de las casas donde teníamos planificado fondearnos no nos recibieron. Finalmente logramos esa noche guarecernos pero ya se habían cortado las comunicaciones, quedamos a merced de los medios que ya estaban todos dominados por la dictadura.

Tras ese día pasamos a la clandestinidad, fuimos resistiendo. Yo me fui de Valdivia a Concepción, nos costó salir, me buscaban, tuve que salir disfrazado, con carnet adulterado y en Concepción después de algunos meses tomé contacto con el partido y me puse a trabajar de nuevo y llegué a ser el máximo dirigente del partido. Estando en eso el año 1974 vine a Santiago me tomaron preso, me llevaron a la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea, caí en una ratonera acá y ahí fui torturado durante seis meses y después estuve un año y medio más en distintos campos de concentración.

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Cuando Murió Allende, dijimos “esto se acabó”, podíamos ser muy optimistas pero veíamos que venía una noche negra… nadie pensó en ese momento que iban a ser 17 años.

Con el transcurso de los días a mí me fueron impresionando algunas cosas, claro la muerte de Allende fue una primera impresión, un choque, yo creo que eso nos golpeó a todos. Se hablaba mucho de que había resistencia acá en Santiago que el general Prats venía avanzando desde Concepción a Santiago, eran rumores para acrecentar la represión. Empezamos a escuchar noticias a través de Radio Moscú, el programa “Escucha Chile”, Volodia Teitelboim, quien se había escapado y empezó a dar claridad desde allá sobre lo que estaba pasando en Chile.

Foto: Mario Téllez

A mí me impresionó el apoyo que le dio el expresidente Eduardo Frei Montalva al golpe. Eso me golpeó muchísimo, ¿cómo era posible esto?, yo lo tenía cierta admiración a Frei por su gobierno progresista, un gran demócrata, lo sigo reconociendo hasta ahora… bueno, después él pago con su vida. Creo que se equivocó profundamente, no sé si se habrá arrepentido después o no, pero eso a mí me chocó y a mucha gente. O sea el golpe que muriera Allende fue serio, pero el que apareciera el presidente Frei apoyando la dictadura fue mucho peor. Lo apoyaron también Alessandri y González Videla, pero éste había apoyado la Ley Maldita, Alessandri era de derecha y defendía sus intereses, pero que Frei apareciera… era la desolación total, era la desolación total, decir, “estamos solos en esto”.

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Tomaron presa a una compañera que trabajaba como enlace, que nos comunicaba a distintas personas. En la casa de ella pillaron una libreta con nombres y direcciones de todo el país, cayeron presos como 300 militantes del partido.

Vine a una reunión llegué a una casa donde tenía que llegar, estaba todo normal, pero yo no sabía que eso era ya una ratonera, porque había caído alguien antes.

A mí me llevaron a la Fuerza Aérea, al subterráneo, estuve seis meses torturado, vendado, un par de meses sin dormir, estando de pie, sin tomar agua, con electricidad, con drogas, todo lo posible. Mataron gente a mi lado en la torturas, violaban a las mujeres a mi lado también.

Foto: Mario Téllez

Yo pensaba que no iba a sobrevivir. ¿Qué nos salvó? Que un compañero nuestro que murió en el hospital de la Fach, producto de las torturas, un conocido le dio la posibilidad a la señora para que lo fuera a ver y ahí todo el mundo supo que nosotros estábamos presos en ese subterráneo y dio la voz de alarma.

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Ya la Concertación se estaba formando. Nosotros dijimos que “si no seguimos luchando, por más que estos se pongan de acuerdo la dictadura no va a caer”. Entonces dijimos que no podíamos dejar de luchar y teníamos que buscar tener nexos con aquellos que buscaban una salida con el papel y lápiz, pero el papel y lápiz no salió de la nada no es un milagro. (Del atentado a Augusto Pinochet evita pronunciarse por una acción judicial que se presentaría en su contra).

En el año 1988 ya estaban maduras las condiciones para sacar a la dictadura, y dijimos que tenemos que favorecer aquella posibilidad más cierta. Nunca dejamos de conversar, incluso con la DC y sectores de derecha. Pero para que se fuera fraguando una oposición con posibilidades de una salida política, tenía que haberse producido toda esta otra desestabilización de la dictadura, sino no era posible.

La política de la rebelión popular fue creada para echar a la dictadura.

Nosotros participamos del plebiscito, nos inscribimos en los registros electorales, nunca dimos una opinión como dirección del partido en sentido contrario.

El 11 es una experiencia para no repetirla. Fue un golpe muy duro, muy difícil de asimilar. Un golpe demoledor a la moral de la gente, muchos no se imaginaban y poco a poco se transformó en una tragedia para miles de chilenos. La conclusión que saco es que ojalá hayamos aprendido las lecciones, respecto de lo cual tengo dudas, pero espero que así sea, quiero ser optimista.


-¿Conoció al expresidente Salvador Allende?

-Nunca lo conocí íntimamente, sólo de saludo y conversación, lo vi en actos, en Valdivia y Temuco.

-¿Conoció al exgeneral Augusto Pinochet?

-A Pinochet jamás lo vi.

-¿Cuál fue el hecho que más lo marcó de este periodo?

-También me golpeó que tomarán preso al secretario general del partido, Luis Corvalán. La muerte de Víctor Jara. Estando en el campo de concentración también supimos de la detención de la dirección clandestina del Partido Comunista, que encabezaba Víctor Díaz, ese hecho me conmovió, saber que había muerto casi toda esa dirección. Se supo también lo de Marta Ugarte, y esa fue una situación muy demoledora.

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