Por Fernando FuentesTrump dice que “es muy posible que lleguemos a un acuerdo” con Irán pese a dudas de funcionarios y analistas
El presidente estadounidense apuntó de nuevo a un inminente acuerdo entre los dos países tras haber mantenido "positivas" conversaciones "en las últimas 24 horas". Sin embargo, expertos citados por The New York Times sostienen que la convicción de Trump de que sus tácticas provocarán la capitulación de Irán “es profundamente errónea”.

Un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la suspensión de su iniciativa “humanitaria” para facilitar la salida de los buques atrapados en el golfo Pérsico -por cuenta del cierre del estratégico estrecho de Ormuz- con el fin de allanar el camino hacia un acuerdo con Irán, este miércoles ambos países parecían estar acercándose a un pacto inicial para poner fin a la guerra, si bien el inquilino de la Casa Blanca intentaba presionar a Teherán con amenazas de una nueva ola de bombardeos si no se llegaba a un trato.
Trump publicó en redes sociales que la guerra de dos meses podría terminar pronto y que los envíos de petróleo y gas natural interrumpidos por el conflicto podrían reanudarse. Sin embargo, afirmó que esto depende de que Irán acepte un acuerdo del que se informó, pero que el presidente no detalló.
“Suponiendo que Irán acepte lo acordado, lo cual quizás sea una suposición arriesgada, la ya legendaria Operación Furia Épica llegará a su fin, y el bloqueo, altamente efectivo, permitirá que el estrecho de Ormuz quede ABIERTO PARA TODOS, incluido Irán. Si no aceptan, comenzarán los bombardeos, y lamentablemente, serán de mucha mayor intensidad que antes”, escribió el mandatario republicano en Truth Social.
El líder republicano hizo estas últimas declaraciones tras suspender un intento estadounidense, de corta duración, de abrir un paso seguro para los buques mercantes a través del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde transitaban importantes cargamentos de petróleo y gas, fertilizantes y otros productos derivados del petróleo antes de la guerra.
En todo caso, las fuerzas estadounidenses en el golfo de Omán interceptaron un petrolero iraní, el Hasna, que intentaba romper el bloqueo impuesto por EE.UU. a los puertos iraníes, según informó el Comando Central.
El cierre efectivo del estrecho por parte de Irán ha disparado los precios del combustible, ha sacudido la economía mundial y ha ejercido una enorme presión económica sobre países, incluidas grandes potencias como China.
El ministro de Asuntos Exteriores de China pidió un alto el fuego integral el miércoles tras reunirse en Beijing con su par de Irán, Abbas Araqchi. Wang Yi afirmó que su país estaba “profundamente consternado” por el conflicto, que comenzó el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán.
“China considera imperativo el cese total de las hostilidades, inaceptable la reanudación del conflicto y fundamental la perseverancia en las negociaciones”, apuntó Wang, quien esgrimió que Beijing apoya a Teherán “en la defensa de su soberanía y seguridad nacionales”. “Valoramos su disposición a buscar una solución política por la vía diplomática”, explicó.
Por su parte, Araqchi subrayó que Teherán “es serio y firme en el campo de la diplomacia”, ante el estancamiento de las negociaciones con Estados Unidos. Se trata de la primera visita del canciller iraní a China desde que comenzó la guerra.
Su llegada se produjo antes de la visita prevista de Trump a Beijing para una cumbre de alto nivel los días 14 y 15 de mayo con el presidente chino Xi Jinping. Este viaje sería el primero del líder republicano a China durante su segundo mandato y el primero de un presidente estadounidense desde su visita en 2017, consignó The Associated Press.
En paralelo, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, reiteró que la República Islámica “no se rendirá ante las demandas unilaterales” y reclamó a Estados Unidos que “retire las amenazas militares” contra el país para lograr avances en las conversaciones mediadas por Pakistán para lograr un acuerdo que ponga fin al conflicto en Medio Oriente.
Memorándum de una página
Pese a estos cruces, el medio estadounidense Axios informó que la Casa Blanca cree estar cerca de alcanzar un acuerdo con Irán sobre un memorándum de una página para poner fin a la guerra, según dos funcionarios estadounidenses y otras dos fuentes informadas sobre el tema. Si bien aún no existe un acuerdo definitivo, las disposiciones incluyen una moratoria sobre el enriquecimiento de uranio iraní, el levantamiento de las sanciones estadounidenses, la distribución de los fondos iraníes congelados y la apertura del estrecho de Ormuz a la navegación.
Estados Unidos espera respuestas iraníes sobre varios puntos clave en las próximas 48 horas. Aún no se ha llegado a ningún acuerdo, pero las fuentes indicaron que esta es la vez que las partes han estado más cerca de un acuerdo desde que comenzó la guerra.
El memorando de entendimiento de una página y 14 puntos está siendo negociado entre los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, y varios funcionarios iraníes, tanto directamente como a través de mediadores, indicó Axios.
En su forma actual, el memorando declararía el fin de la guerra en la región y el inicio de un período de 30 días de negociaciones para un acuerdo detallado que permita la apertura del estrecho, la limitación del programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones estadounidenses. Según dos fuentes, estas negociaciones podrían tener lugar en Islamabad o Ginebra.
Según un funcionario estadounidense, las restricciones iraníes al tránsito marítimo por el estrecho y el bloqueo naval estadounidense se levantarían gradualmente durante ese período de 30 días. Si las negociaciones fracasan, las fuerzas estadounidenses podrían restablecer el bloqueo o reanudar las acciones militares, añadió.
La duración de la moratoria sobre el enriquecimiento de uranio se está negociando activamente. Tres fuentes indican que sería de al menos 12 años, mientras que una señala 15 como un plazo probable. Irán propuso una moratoria de 5 años, mientras que Estados Unidos exigió 20. Asimismo, Axios detalló que Washington quiere incluir una cláusula que establezca que cualquier violación iraní en materia de enriquecimiento prolongaría la moratoria. Tras su expiración, Teherán podría enriquecer uranio hasta un nivel bajo del 3,67%.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, declaró el martes que “no es necesario tener el acuerdo final redactado en un solo día”. “Esto es sumamente complejo y técnico. Pero debemos encontrar una solución diplomática que defina claramente los temas que están dispuestos a negociar y el alcance de las concesiones que están dispuestos a hacer desde el principio para que valga la pena”, añadió.
Trump señaló este miércoles que las autoridades de Irán aceptaron renunciar al desarrollo de armas nucleares y apuntó de nuevo a un inminente acuerdo entre los dos países tras haber mantenido “positivas” conversaciones “en las últimas 24 horas”.
“Irán no puede tener armas nucleares, y no las tendrá; además, ha aceptado eso, entre otras cosas (...) Ellos quieren llegar a un acuerdo. Hemos mantenido conversaciones muy positivas en las últimas 24 horas, y es muy posible que lleguemos a un acuerdo”, señaló en declaraciones a la prensa desde el Despacho Oval, sin dar más detalles sobre ese supuesto intercambio.
Sin embargo, el propio Trump reconoció este miércoles que es “demasiado pronto” para considerar conversaciones cara a cara con Irán, según una entrevista con el New York Post, mientras Estados Unidos espera una respuesta a su propuesta para poner fin a la guerra.
Mientras tanto, un vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní señaló a Reuters que ya están revisando la propuesta estadounidense para alcanzar un acuerdo, antes de pasarle sus “comentarios” al mediador, Pakistán.
Pero la agencia Defa-e Moghaddas, vinculada al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, aseguró, en respuesta a los informes sobre un posible acuerdo entre Teherán y Washington, que “la salida de uranio de Irán ha sido definitivamente e irreversiblemente excluida del proceso diplomático”, citando a altos cargos diplomáticos iraníes.
El mismo medio calificó de “completamente falsas” las informaciones que apuntan a una supuesta aceptación por parte de Teherán de transferir al exterior 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Asimismo, sostiene que estas informaciones forman parte de un intento de “crear divisiones internas en el país”.
En tanto, una fuente israelí aseguró a Reuters que Israel “desconocía” que Trump estaba “cerca” de llegar a un acuerdo de paz con Irán, tal y como recogió el portal Axios y han confirmado después fuentes estadounidenses y paquistaníes. Según informó esta misma fuente, Israel “se preparaba para una escalada en los combates”.
En un intento por disipar toda duda sobre la falta de coordinación con Washington, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró más tarde: “Hablo con el presidente (Donald) Trump casi a diario. Mi equipo y el suyo se comunican diariamente, incluso hoy. Y también hablaré con el presidente Trump esta noche”.
“Tenemos plena coordinación, no hay sorpresas. Compartimos objetivos comunes y el más importante es eliminar todo el material (nuclear) enriquecido de Irán y desmantelar su capacidad de enriquecimiento”, añadió el premier israelí, quien aseguró que su Ejército está “preparado para cualquier escenario”.
Convicción “profundamente errónea”
Pese al optimismo del inquilino de la Casa Blanca, el portavoz del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, el diputado Ebrahim Rezaei, denunció en una publicación en X que el memorándum de 14 puntos planteado por Estados Unidos para poner fin a la guerra en Irán y recogido por Axios es más “una lista de deseos estadounidenses” que la realidad.
“Los estadounidenses no obtendrán nada en una guerra perdida que no hayan ganado en las negociaciones cara a cara”, expuso en una publicación en redes sociales en la que destacó que “Irán tiene el dedo en el gatillo y está listo” para responder si Estados Unidos “no hace las concesiones necesarias”.
El diario The New York Times mostró su escepticismo frente a las negociaciones. “La solución infalible que Trump busca para poner fin a la guerra de Irán tal vez no exista”, escribió Steven Erlanger, corresponsal diplomático principal del periódico y quien ha cubierto Irán desde la Revolución Islámica de 1978-79. “El presidente de EE.UU. intenta aumentar la presión económica sobre Teherán, pero es poco probable que el gobierno iraní acepte negociar sin un acuerdo significativo y digno”, apuntó.
Según señalan funcionarios y analistas citados por el Times, la convicción de Trump de que sus tácticas provocarán la capitulación de Irán “es profundamente errónea”. “Afirman que es una interpretación errónea de la estrategia, la psicología y la capacidad de adaptación de la República Islámica. El gobierno iraní cree que por ahora tiene la ventaja y que puede resistir la presión económica, como ha hecho en el pasado, más tiempo del que Trump puede tolerar el aumento de los precios de la energía provocado por la interrupción del tránsito a través del estrecho”, señala Erlanger.
“En cada momento en que la presión no ha dado el resultado esperado, ha buscado una nueva herramienta de coacción que creía que le daría mágicamente la victoria”, dijo Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán del International Crisis Group. “Siempre cree que está a una pequeña vuelta de tuerca”.
La presión puede funcionar con el tiempo, “pero la presión sin una puerta abierta es un ejercicio inútil”, indicó Vaez. “Trump no entiende que, independientemente de la presión, mientras no les des una salida digna y un acuerdo mutuamente beneficioso no la capitulación ni la rendición, no lograrás un acuerdo”.
Los expertos dudan que el tiempo esté a favor de Trump. Estados Unidos “ciertamente puede hacer más daño a la economía iraní, pero ellos han resistido más presión que ninguna otra economía en la historia, y eso no ha producido el colapso del régimen ni posturas más razonables”, comentó Suzanne Maloney, especialista en Irán y directora del programa de política exterior de la Brookings Institution.
En cualquier caso, dijo la experta, “dudo que el bloqueo tenga éxito en el plazo que necesitaríamos para la economía mundial y para las perspectivas de Trump en las elecciones intermedias”.
Para Sanam Vakil, directora del programa de Medio Oriente y el Norte de África de Chatham House, el conflicto es una prueba de voluntades entre Irán y Estados Unidos. Cada bando tiene un conocimiento limitado del otro, pues rara vez han estado en la misma sala, dijo al Times. “Tienen enfoques culturalmente muy diferentes de la negociación y hablan sin entenderse”, agregó.
“Creo que el presidente Trump en realidad no entiende lo que mueve a los iraníes”, añadió. “Ellos no toman decisiones en función de su PIB, porque si fuera así, habrían hecho un trato hace años”.
Irán quiere un acuerdo, pero sus dirigentes creen que rendirse a la presión solo abre las puertas a más presión en el futuro, dijo Vaez. Por eso, Teherán quiere mantener su control sobre el estrecho de Ormuz y cobrar peajes para financiar la reconstrucción, sin confiar en que ningún presidente estadounidense vaya a conceder alivio de sanciones. “No quieren sobrevivir a una guerra caliente para congelarse en una paz fría”, aseguró el director del proyecto sobre Irán del International Crisis Group.
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