Por qué La Moneda no quiere a Van Rysselberghe

La senadora y presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe.

Pese a que la senadora ha sostenido en los últimos meses “buenas relaciones” con el Ejecutivo y mantiene el favoritismo para continuar a la cabeza de la UDI, en La Moneda no olvidan que al inicio del segundo mandato de Piñera protagonizó varios episodios conflictivos a la hora de configurar el gabinete y que tiene un liderazgo fuerte que constituye una amenaza permanente para los planes gubernamentales.


“Quiero tomar la palabra y referirme a la elección interna del partido”. El ministro del Interior, Andrés Chadwick, tomó por sorpresa a la bancada de senadores de la UDI. Era el martes 16 y el jefe de gabinete aprovechó su visita al Congreso para almorzar con los parlamentarios y abordar materias relativas al gobierno. Sin embargo, interrumpió la conversación para transmitirles un mensaje.

“Debido a varias apariciones en prensa, que hacen mención a que mi hijo Andrés está trabajando para la campaña del diputado Javier Macaya, quiero aclarar y reafirmar que el gobierno tendrá absoluta prescindencia de la elección de directiva del partido”, señaló.

Cinco días antes, y justo cuando se conoció que Andrés Chadwick Costa era un estratega fundamental en la campaña de Macaya, el titular de Interior había transmitido el mismo mensaje a la presidenta de la UDI -quien apuesta por su segundo periodo al mando de la colectividad-, la senadora Jacqueline van Rysselberghe. Ese jueves 11, cuando faltaban pocos minutos para las nueve de la mañana, Chadwick le envió un mensaje por WhatsApp garantizándole a la senadora que dejaría clara la prescindencia de La Moneda ante la elección interna de la UDI que se realizará el próximo 2 de diciembre.

El dilema en el gobierno es uno: pase lo que pase, tendrán que convivir con quien resulte electo. Más aún, Van Rysselberghe corre con ventaja en las elecciones dado su fuerte arraigo en las bases gremialistas. Pero todo ello no implica -aseguran en el gobierno- que las simpatías se inclinen por el diputado.

Por más neutralidad que el gobierno ha manifestado y aunque el Presidente Sebastián Piñera, en su segundo mandato, ha mantenido una relación formal y más bien distante con los presidentes de las colectividades de Chile Vamos, la interna gremialista -que además se vislumbra competitiva- está lejos de serle indiferente. Y a seis semanas de los comicios, las huellas de La Moneda comienzan a evidenciarse en favor del diputado que representa a la disidencia del partido.

Las razones son varias, según señalan las fuentes consultadas.

Macaya -explican en el gobierno- se acomoda más al diseño que el Presidente Sebastián Piñera piensa para la centroderecha de los próximos años. Más conciliador y con una visión más liberal en temas valóricos, además mantiene relaciones fluidas con figuras clave del Ejecutivo, como el propio Chadwick -a quien ha señalado como su “padrino político”, porque lo convenció de disputar un cupo parlamentario en 2009- y el ministro Segpres Gonzalo Blumel.

La senadora, en cambio, sostienen en La Moneda, aunque ha mantenido en los últimos meses buenas relaciones con el Ejecutivo, al inicio del segundo mandato del Presidente Sebastián Piñera protagonizó varios episodios conflictivos a la hora de configurar los equipos de gobierno y tiene un liderazgo fuerte y solitario que constituye una amenaza permanente para los planes gubernamentales.

Un ejemplo claro de ello fue la reciente discusión por el proyecto de identidad de género. Aunque Macaya y Van Rysselberghe votaron en contra de la iniciativa que permite cambio de sexo registral a menores de 14 años con autorización de sus padres, la líder UDI, a diferencia del jefe de bancada, no dudó en generar controversia pública con La Moneda e incluso con sus pares de Chile Vamos.

El miércoles 17, Van Rysselberghe volvió a dar muestras de este estilo al viajar a Brasil para reunirse con el candidato presidencial de ese país, el controversial Jair Bolsonaro.

En La Moneda aseguran que la senadora solo notificó al pasar a Chadwick de su periplo, sin advertirle sobre la inminencia de la visita. También generó molestia en La Moneda que diera señales de que contaba con la venia del Presidente, cuando no fue así.

El propio Piñera evidenció su interés en la interna gremialista durante su última gira a Europa. A solas con los senadores Víctor Pérez y Juan Antonio Coloma, miembros de la comitiva, les preguntó abiertamente “¿Quién puede ganar ?”. Las apuestas estaban cruzadas.

La “bendición” de Chadwick

En agosto, Macaya sostuvo una cita con Chadwick que sería decisiva para su lanzamiento a la carrera de la presidencia UDI. Quienes conocieron detalles de esa conversación comentan que fue el secretario de Estado quien dio luz verde a la candidatura del diputado e incluso le habría señalado que sería una buena oportunidad para dar nuevos aires a un partido que requiere de una renovación en sus liderazgos.

El jefe de gabinete de Piñera -no obstante- no es el único, aunque acaso el más importante, de los respaldos que Macaya concita en el gabinete: tres de los cuatro ministros UDI -además de Chadwick-, la titular de la cartera de la Mujer, Isabel Plá, yel titular de Justicia, Hernán Larraín, han manifestado en privado su apoyo al diputado. Solo el titular de Bienes Nacionales, Felipe Ward, respalda a Van Rysselberghe.

El dilema en el gobierno es uno: pase lo que pase, tendrán que convivir con quien resulte electo. Y Van Rysselberghe corre con ventaja en las elecciones, dado su fuerte arraigo en las bases gremialistas.

La senadora suma cuentas pendientes con varios de ellos. Al momento de la conformación del gabinete, Van Rysselberghe señaló a Piñera que Chadwick no sería un representante de la UDI en el gobierno, pues su cercanía a él lo hacían “más piñerista que UDI”; con Larraín mantiene una relación fría desde que criticó su gestión a la cabeza del partido y, además, agrega una disputa con su esposa, la exministra de Vivienda Magdalena Matte (UDI), a quien responsabilizó de la entrega de viviendas en Concepción a falsos damnificados por el terremoto de 2010. Hoy la exsecretaria de Estado ha tomado un rol clave en la campaña interna del diputado, buscando apoyos y convirtiéndose en una de las redactoras de su documento programático “UDI: Plan 2020” y, en el caso de la ministra Plá, quien la respaldó en su anterior competencia con el diputado Jaime Bellolio, esta resiente que no la considerara en su propuesta a la hora de la conformación del gabinete.

A los ministros -aseguran en la UDI- se suman cuatro de los ocho subsecretarios gremialistas en favor de Macaya: Lucas Palacios (OO.PP.), Claudio Alvarado (Segpres), Carol Bown (Infancia), Ricardo Irarrázaval (Medio Ambiente) y Francisco Moreno (Hacienda). Este último recibió la invitación de la senadora Van Rysselbeghe para integrar su lista como secretario general, pero rechazó el ofrecimiento.
El jefe de la bancada gremialista también suma apoyos entre los jefes de gabinete, asesores y otros funcionarios de gobierno, como el director de la División de Organizaciones Sociales, Álvaro Pillado, o el coordinador legislativo de la Segpres, Max Pavez.

Todos los representantes del gobierno, aunque prescindentes en lo público, no han ahorrado gestos en privado para Macaya, en especial poniendo a su disposición sus respectivas redes de militantes.

La disyuntiva de Matthei y Lavín

“No es cierto que tenemos que dejar de ser lo que somos y tenemos que dejar de reconocer nuestras raíces y nuestra historia. Eso no es cierto (…) Apoyaremos al gobierno, pero no seremos condescendientes”.

Ante cerca de 400 militantes de la Región Metropolitana, el martes 16, la senadora reafirmó una de las principales banderas en su campaña interna:“Más UDI que nunca”.

En el entorno de la senadora hay plena conciencia del favoritismo que Macaya despierta entre los personeros de gobierno e incluso entre los parlamentarios, en parte por eso su apuesta se ha centrado en los alcaldes, la cuna de su liderazgo político. En 2000, Van Rysselberghe fue electa alcaldesa de Concepción. Su reelección por otros dos periodos en un bastión de la centroizquierda hicieron que algunos sectores de derecha la llegaran a considerar como una posible candidata presidencial.

En su primer gobierno, Piñera le pidió dejar la alcaldía para asumir la intendencia de esa región, pero debió abandonar el cargo ante la amenaza de una acusación constitucional.

Por estos días ha regresado a retomar esos lazos y ha apuntado a los alcaldes como los principales protagonistas de su reelección en la interna gremialista, el secretario general que encabezará su lista es el alcalde de Los Álamos, Jorge Fuentes, y también ha hecho gestos a figuras de base al incorporar al hijo homónimo del reconocido mártir UDI Simón Yévenes.

Y aunque suma entre sus simpatizantes a los ediles de Estación Central, Rodrigo Delgado, y Colina, Mario Olavarría, el diputado Macaya ha asestado en las últimas semanas duros golpes a la estrategia de la senadora al recibir el respaldo público de la alcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato, y del edil de Las Condes, Joaquín Lavín, además de iniciar contactos con la alcaldesa de San Bernardo, Nora Cuevas, para integrarla a su lista.

Apenas Van Rysselberghe supo del apoyo de Lavín tomó el teléfono para comunicarse con él. “Joaquín, me sorprendieron tus palabras”, le habría dicho la senadora al alcalde, al tiempo que le recordaba la necesidad de mantener neutralidad de las figuras con tintes presidenciales del partido. Días después el edil se declaró en estado de “reflexión”.

La alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, es otra preocupación de Van Rysselberghe. La edil respaldó la vez anterior a Bellolio y no es secreto que mira con simpatías a Macaya. Para ganar su respaldo, el equipo de la senadora apuesta por incluir en su lista al core, Álvaro Lavín, su principal asesor.

El último coronel

El golpe más duro para la senadora vendrá pronto desde su propia directiva y tendrá como protagonista al vicepresidente Juan Antonio Coloma. Quizás más que nadie el senador representa a las figuras UDI emblemáticas, que en la elección pasada apoyaron la candidatura de Van Rysselberghe, pero que esta vez no estarán a su lado, como el diputado Patricio Melero.

Coloma -cuyo hijo homónimo postula como secretario general en la lista de Macaya- ha sumado varias cuentas pendientes con la senadora, con quien comparte directiva, como la última visita a Bolsonaro, de la que se enteró por la prensa.

El senador ya agendó para la próxima semana una salida a terreno con el diputado en la Región del Maule.

Macaya -explican en el gobierno- se acomoda más al diseño que el Presidente Sebastián Piñera piensa para la centroderecha de los próximos años.

En el entorno de Van Rysselberghe la inquietud no es menor: a Coloma se le considera parte clave del engranaje gremialista que llevó a la victoria a la senadora en 2016. El senador es una máquina de arrastrar votos, decisivos en una elección cuya modalidad de “un hombre; un voto” se vive por segunda vez en la historia de la UDI.Pero competitiva como es, la timonel gremialista ha logrado tranquilizar a su entorno poniendo énfasis e inyectando entusiasmo al señalar en privado que si logra imponerse a principios de diciembre habrá derrotado al “último coronel” activo de las filas gremialistas. Con Chadwick en el gobierno y Jovino Novoa y Pablo Longueira cada vez más alejados de la vida partidaria, Coloma es el postrero de las figuras fundadoras de la colectividad y discípulos directos de Jaime Guzmán. Se inauguraría así -quizás- la hora de “la coronela” y -por cierto- de las cuentas que queden abiertas.

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