La revolución masona de Sebastián Jans, el Gran Maestro que apuesta a modernizar la institución

FOTOS: PATRICIO FUENTES Y./ LA TERCERA

Los masones son más de 13 mil en Chile y tienen presencia e influencia en las distintas esferas del poder. Luego de una sorpresiva elección, el historiador Sebastián Jans se convirtió en el líder de la Gran Logia. Hoy, es resistido por el sector más conservador de la masonería por sus medidas. La más polémica hasta ahora es su alianza con la logia femenina. Pero él tiene una sola meta: modernizar la masonería en Chile.


Los masones tienen un juego de ocultar y mostrar. El 29 de septiembre era momento de revelaciones. Ocurrió en uno de los templos de la Gran Logia de Chile, en Marcoleta 659. Uno de esos lugares secretos a los que los “profanos” (los no masones) no pueden entrar. Ese día había más de 400 personas para presenciar algo histórico.

La oradora que presidía la ceremonia dio la señal. Frente a una mesa, un hombre y una mujer se sentaron. Hubo silencio. Era el momento de mayor tensión.

El documento selló todo. Era el “Acta de Relación y Cooperación” entre la Gran Logia de Chile y la Gran Logia Femenina.

Las firmas de Carmen Mardones Hauser, la gran maestra, y de Sebastián Jans, el nuevo gran maestro, materializaron lo que muchos resistían. Masones y masonas se reconocían como tales.

Las señales

No iba a dejar la masonería, tampoco su futura candidatura a ser gran maestro.

Esas fueron las dos condiciones que, aseguran cercanos, exigió el radical Jaime Campos antes de asumir como ministro de Justicia en 2016, durante el gobierno de Michelle Bachelet. Lo que Campos esperaba luego de casi 40 años como masón era alcanzar lo que quería desde su iniciación: presidir la Gran Logia.

No lo logró.

El sábado 21 de abril fue una fecha crucial. Ese día, los casi dos mil masones con el grado de venerable maestro -es decir, que lideraban sus respectivas logias (o “talleres”)- eligieron entre tres opciones: Mario Cabezas, que era cercano a Luis Riveros, el hoy ex gran maestro; Jaime Campos, que corría con ventaja hasta antes del escándalo por el fallido cierre de Punta Peuco, y Sebastián Jans.

La historia parecía escrita. Había dos certezas: Campos era el candidato favorito y la segunda vuelta parecía inevitable. No ocurrió nada de eso. Con el 60% de los votos, Jans se convirtió en gran maestro.

¿Cómo lo hizo? En la administración anterior de Luis Riveros, Jans fue gran vigilante. Durante esos cuatro años se dedicó a recorrer todas las logias del país.

Desde la elección del nuevo gran maestro hasta la fecha en que asume, hay una “luna de miel” entre él y el actual líder. Se traduce en acciones simples, como participar juntos en actos oficiales. Eso se terminó el 29 de julio pasado, cuando Jans se instaló como gran maestro en una ceremonia en el Congreso.

Algunos miembros de la logia comentan que al día siguiente, el 30 de julio, Jans comenzó de inmediato a hacer cambios.

Esa no fue la primera señal. La primera pista que dio Jans sobre su sello fue en el mismo Congreso. En la testera, a su lado izquierdo, estaba Carmen Mardones Hauser, la gran maestra de la Gran Logia Femenina.

El recambio

-Los cambios han sido demasiado drásticos y rápidos. Algunos quisieron pararle el carro a Jans -explica un miembro de una de las 10 logias más antiguas de Chile.

La Gran Logia de Chile tiene, aproximadamente, 13 mil miembros. Cada uno ha pasado un minucioso proceso de selección, al que solo se llega por invitación expresa. Son un grupo selecto que fácilmente podría llenar el Movistar Arena. Un grupo selecto que muchos sueñan con liderar.

Revisa acá el artículo de Reportajes, “El mapa de poder de la masonería”

Cuando hay elecciones, obviamente, hay ganadores y perdedores. Sebastián Jans fue el ganador absoluto el 21 de abril. No solo fue elegido gran maestro, además, los masones que siguen su línea alcanzaron el resto de los 39 cargos que tiene el gobierno de la orden.

Eso, dicen algunos masones, implicó que todo un mundo que había regido por décadas la organización quedara fuera. No hay líderes, por ejemplo, de las llamadas “logias emblemáticas”, como “Orden y Libertad”, “Justicia y Libertad” o “Cóndor 9”.

-No hay ningún avasallamiento. Hay grupos que se sienten predeterminados y los vamos a incorporar a todos. Pero uno no puede tener cargos destinados a una logia -explica Jans.

Por primera vez en la historia de la Gran Logia, el 60% de los cargos está en manos de masones que viven en regiones. Es más. Salvo el mismo Jans y otro “hermano”, ninguno de los nuevos integrantes había estado en la gestión de la Gran Logia.

-Pusimos la nueva generación de masones. Son un equipo completo de reemplazo -explica el gran maestro.

Sebastián Jans lleva apenas cuatro meses en el cargo. Cuatro meses en su oficina, en el tercer piso del Club de la República, en Marcoleta 659. Allí, el nuevo gran maestro reconoce que pasa poco tiempo. Solo la semana pasada estuvo en Ancud y Chillán. La figura de un gran maestro que se mueve poco o lo apenas lo suficiente se acabó.

-Se suponía que tener tantas autoridades que fueran de regiones iba a ser un problema. Al contrario, ha sido una experiencia muy exitosa. Produjimos un cambio, hasta un cambio de paradigma de cómo entendemos la visión organizacional. Tenemos un diagnóstico mucho más certero de lo que pasa en todas las logias del país -dice Jans.

Aunque se comenta que muchos masones mayores no están con él, lo que sí reconocen varios miembros es que los más tradicionales se sintieron pasados a llevar.

Fuentes cercanas a la masonería explican que quienes apoyaban las candidaturas de Cabezas y Campos son los que generan ruido. Ellos, dicen, serían quienes representan una mirada más cercana al Partido Radical y al grupo que quedó fuera de la esfera de influencia.

Sebastián Jans asegura que en la masonería tanto la gente de cultura radical, socialista y de derecha votaron por él, que eso es simplificar el debate.

-Hay miradas tradicionales, eso es una realidad. Son minoritarias, pero existen, y uno tiene que respetarlas y considerarlas. Lo que molesta a veces es ir un poquito más allá de lo que estamos acostumbrados a hacer. No tiene que ver con lo etario, porque hay masones con una larga tradición masónica que hoy están más allá de lo que yo quiero hacer -dice Jans.

Revisa acá la infografía de Reportajes sobre los masones y su presencia en las esferas de poder

El giro de Jans

Que los masones más tradicionales son los más viejos es un mito. Que los más viejos no apoyan a Jans, también.

Haroldo Brito, el presidente de la Corte Suprema, sería uno de los masones liberales que apoyan al nuevo gran maestro.

Pero Sebastián Jans ha tenido que enfrentar las miradas tradicionales de ciertas logias. Porque, dice un masón, él viene a remecer una institución que no ha tenido cambios en los últimos 30 años.

El nuevo gran maestro marcó desde el primer día un cambio radical. Un “adiós” al secretismo. Para Jans, hablar abiertamente de ser masón y de masonería es un sello. Declarar opiniones como organización sobre temas como La Araucanía, pensiones, salud, aborto o el matrimonio igualitario es una obligación. Una señal poderosa que refleja una idea central de Jans: a la masonería, nada le puede ser ajeno.

José Miguel Insulza, Guillermo Teillier, Alejandro Guillier, Maya Fernández, Carlos Montes, Vlado Mirosevic, Álvaro Elizalde son algunos de los políticos con los que se ha reunido. Incluso, durante su periodo, la gran logia invitó a Máximo Pacheco a dar una conferencia.

¿Qué otras transformaciones podría vivir la masonería con Jans? Varias, y no son cosméticas. El ruido se produce con medidas como crear un Consejo de Venerables Maestros, y si esto va a afectar la autonomía de cada logia. Algunos masones explican que este sería solo un consejo asesor y consultivo. Pero también tendría un rol en el “eje temático”.

Cada año, la Gran Logia elige un tema a tratar en cada uno de los “talleres”. El tema es transversal, pero la forma de abordarlo es autónoma. Hoy se evalúa que el eje no sea a nivel nacional. En esto, los consejos de venerables maestros serían claves. Serían ellos, agrupados por zonas, los que coordinarían los ejes temáticos. ¿Cómo funcionaría? En simple, la zona norte podría, por ejemplo, abordar la migración; la zona sur, el conflicto en La Araucanía.

Otro ajuste tendría que ver con algunas normas de la masonería. Para formar una logia se necesitan al menos 20 integrantes.

-Si tú vas a formar una logia en Nacimiento, ¿de dónde sacamos 20 masones? Hay cosas que corregir. Esa fue una mirada centralista, se aplica a Santiago. No se aplica cuando hay que generar masonería donde no hay -dice Jans.

Un cambio concreto se puede ver en la Revista Occidente, que es de los masones. El equipo se renovó luego de la elección de Jans y, con ello, la línea editorial. Una especie de “recambio con contenido”, como dicen algunos miembros. Si hasta hace poco solo algunas logias tenían espacio para publicar y “eran elegidas a dedo”, hoy hay otras que también tienen espacio. Logias más jóvenes, más nuevas, incluso de regiones. Como las logias Aurora de Italia, Salvador Allende y Fragua.

Masonería femenina y pop

Es un pedazo de madera. Pero no un pedazo de madera cualquiera. Tiene el porte de un cuaderno y es, quizás, el objeto más significativo hoy para las masonas.

En un edificio de dos pisos, que en su antejardín tiene varios helechos, árboles y flores, en calle Tegualda, Ñuñoa, está la sede de la Gran Logia Femenina. Es una casa antigua, como cualquier otra del barrio, excepto porque ahí, de lunes a sábado, se reúnen los talleres femeninos de masonas.

Allí está también el templo donde celebran sus rituales, las salas donde estudian. También hay una pequeña biblioteca. Pero hoy, el lugar más simbólico es una austera galería de trofeos. Y allí está el pedazo de madera que recuerda un hecho histórico: el día en que la Gran Logia Femenina y la Gran Logia de Chile firmaron un acta de cooperación.

El galvano de madera es un pequeño gran tesoro para Carmen Mardones Hauser, la gran maestra de la logia femenina.

-Se ha reconocido nuestra trayectoria. Es un paso trascendental del trabajo y de los principios de ambas instituciones. Yo no sé si ellos lo ven de igualdad absoluta, pero es un avance -explica Mardones.

Las masonas son entre 1.000 y 1.500 mujeres agrupadas en 44 logias. La selección es por invitación, pero hace algunos años se instauró la postulación a través de la página web. Tienen 35 años de historia completamente independiente de la masonería masculina. ¿Qué promueven las “hermanas”? La equidad de género, la visibilización de la mujer en la sociedad y el trato igualitario entre hombre y mujeres.

Por eso, el acta de relación y cooperación -que busca el apoyo mutuo- entre masones y masonas marcó un hito.

-Pero no sé si los masones lo ven de igualdad absoluta. Es un avance -dice la gran maestra.

Otra hermana masona lo define así:

-Somos iguales, pero no tan iguales.

La alianza con la masonería femenina ha sido uno de los puntos más controvertidos en los cuatro meses de Sebastián Jans. Y el principal foco de conflicto con los masones más tradicionales. Hay algunos, explican fuentes dentro de la Gran Logia, que incluso lucharon contra la idea de reconocerlas como masonas. Y también hubo masonas que se opusieron, las mayores por un tema de independencia.

-Sebastián Jans es un factor determinante. No podemos decir que ha sido con otros ex grandes maestros. Por supuesto que él es la persona clave de este avance. Él tiene claro que tiene que haber una participación y trabajo colaborativo -dice Mardones.

Incluso, Jans cada vez que viaja a las logias de la Gran Logia de Chile también visita los “talleres” femeninos. Además, las masonas hoy tienen dos miembros en el comité editorial de la Revista Occidente y también pueden publicar sus artículos.

En la oficina de Sebastián Jans hay varias copias de la revista sobre su escritorio. En una de las últimas ediciones, uno de los principales temas se titula “Una reflexión masculina sobre la sororidad”. Ahí mismo, sentado frente a su escritorio, el gran maestro dirá:

-Para mí las mujeres eran y son masonas.

En la oficina de Jans también está el galvano de madera que recuerda el acuerdo firmado con las masonas. Es, literalmente, el sello que había prometido en su candidatura: modernizar una institución universal.

O remecer a la masonería, como dicen algunos.

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