
Cómo Europa construye una “cortina de hierro” para protegerse de un potencial ataque de Rusia
Países vecinos de Rusia y su aliado Bielorrusia, tales como Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Noruega, han tomado medidas para reforzar sus defensas, a raíz de las preocupaciones que ha generado la invasión rusa a gran escala en Ucrania.

La invasión a gran escala que Rusia ha desarrollado en Ucrania desde el 24 de febrero de 2022 ha llevado a que distintos países europeos aceleren sus planes para construir cientos de kilómetros de frontera fortificada.
Estas preocupaciones se han visto agudizadas tanto en las naciones vecinas del país presidido por Vladimir Putin como en las de su aliado Bielorrusia.
La académica del Departamento de Gobierno de la Universidad de Essex en Reino Unido, Natasha Lindstaedt, aseguró en un análisis publicado en The Conversation que “las razones son claras”.
“El marco de seguridad europeo posterior a la Guerra Fría, que se basaba en el fortalecimiento de las instituciones y el comercio internacionales, la expansión de la OTAN y las garantías militares estadounidenses, se está erosionando”.
La especialista afirma que la construcción de una “cortina de hierro” por parte de los países europeos cercanos al territorio ruso y bielorruso se posiciona como una iniciativa de protección ante una potencial ofensiva.
En este sentido, se refirió a una serie de medidas que han tomado países como Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Noruega con este objetivo.

Cómo es la “cortina de hierro” que Europa construye para protegerse de una potencial ofensiva rusa
En 2023, Finlandia propuso construir un muro que cubriría alrededor del 15% de su frontera, de la cual comparte unos 1.340 kilómetros con Rusia.
Según afirmaron las autoridades finlandesas en ese momento, el proyecto tendría un costo superior a los 400 millones de dólares y estaría terminado para 2026.
Lindstaedt, en su análisis, aseguró que la iniciativa no solo se vio impulsada en sí por la invasión a gran escala de Rusia en Ucrania, sino que también por el aumento de rusos que huyen del país para evadir el servicio militar obligatorio impuesto por el Kremlin.
Ese mismo año, en julio, el gobierno finlandés aprobó una ley para construir vallas más resistentes y altas, debido a que las de madera anteriores habían sido diseñadas solo para impedir el cruce de ganado.
“Se erigieron ocho puestos fronterizos (incluido uno al norte del Círculo Polar Ártico) junto con obstáculos mayores en la franja más meridional del país. Incluso se están erigiendo defensas en zonas remotas del noreste de Finlandia, donde en un pasado no muy lejano, un flujo constante de rusos y finlandeses cruzaba la frontera regularmente para comprar alimentos”, detalló la académica de Essex.
Pero los esfuerzos de los países europeos vecinos de Rusia iniciaron antes de que estallara la invasión a gran escala en Ucrania en 2022.
En 2015, un año después de la anexión de Crimea por parte de Moscú, Estonia anunció la construcción de una valla a lo largo de su frontera oriental con el territorio ruso.
De la misma manera, en 2024, los países bálticos y Polonia propusieron reforzar aún más sus fronteras con un muro, el cual abarcaría unos 700 kilómetros y costaría alrededor de 2.700 millones de dólares.
Según el análisis de Lindstaedt, “los planes y la construcción se están acelerando, ya que los líderes de los países bálticos temen que la posibilidad de un alto el fuego entre Ucrania y Rusia pueda significar que Moscú redirija su ejército hacia ellos”.

Letonia anunció que en los próximos años invertirá unos 350 millones de dólares para reforzar su frontera con Rusia, la cual se extiende por unos 385 kilómetros.
Por su parte, Lituania tiene previsto construir una línea defensiva de unos 48 kilómetros, mientras que Polonia ha comenzado a construir una valla permanente en su frontera con Bielorrusia.
“Estos muros también estarán acompañados de otras barreras físicas, como zanjas antitanque, dientes de dragón de hormigón de 15 toneladas (que pueden detener el avance de los tanques rusos), enormes bloques de hormigón y pirámides, bloqueos de carreteras, enormes puertas metálicas, campos minados y cabezas de puente bloqueadas”, afirmó Lindstaedt.
Agregó que los países bálticos también están trabajando en más de 1.000 búnkeres, depósitos de municiones y refugios de suministros.
Asimismo, junto con Finlandia y Polonia, anunciaron este año su retirada de un tratado internacional de 1997 que prohíbe las minas terrestres antipersonal.
En 2024, representantes de Lituania, Letonia, Estonia, Polonia, Finlandia y Noruega se reunieron en Riga para conversar sobre los planes de construcción de un “muro antidrones”, el cual se extendería por 2.970 kilómetros.
“Contará con una red de sensores, compuesta por radares y herramientas de guerra electrónica, para identificar y destruir los drones rusos. En cuestión de segundos, tras detectar un objetivo que cruce la frontera, se pondrá en marcha un sistema de reconocimiento cercano de drones”, explicó la especialista, para luego añadir que el proyecto “requerirá de gran cooperación” de cada uno de los países involucrados.
De acuerdo al análisis de la académica de Essex, “el objetivo de estas barreras es tanto la disuasión como intentar controlar la ubicación de cualquier invasión”, en medio de un escenario en el que “los países vecinos de Rusia intentan estar lo más preparados posible para cualquier posible acción” por parte de Moscú.
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