Por Alexis Paiva MackEsto es lo que el estrés crónico podría estar haciendo en tu corazón, según un reciente estudio
Los autores plantean que la inflamación crónica asociada al estrés sostenido en el tiempo está vinculada a cambios estructurales perjudiciales en el corazón, así como a un mayor riesgo de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares.

Un nuevo estudio concluyó que el estrés crónico derivado de la vida cotidiana podría estar provocando cambios estructurales duraderos en el corazón, lo que a su vez puede perjudicar a la salud y reducir la esperanza de vida.
La investigación, publicada en el European Journal of Preventive Cardiology, considera una muestra de casi medio millón de adultos en Reino Unido. Fue dirigida por científicos del Laboratorio de Ciencias Médicas del Medical Research Council y del Imperial College de Londres.
Los autores plantean que la inflamación crónica asociada al estrés sostenido en el tiempo está vinculada a cambios estructurales perjudiciales en el corazón, así como a un mayor riesgo de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares.
Afirman que estos cambios pueden manifestarse años antes de que las personas presenten síntomas cardiovasculares.
El profesor Declan O’Regan, jefe del Grupo de Imagenología Cardíaca Computacional del Laboratorio de Ciencias Médicas, declaró: “Nuestro estudio, el más extenso de su clase, sugiere que millones de personas podrían estar viviendo con una inflamación oculta que altera gradualmente su corazón y causa daños a largo plazo, aumentando el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular”.
“La inflamación crónica es un fenómeno complejo, pero sabemos que está ligada a nuestra salud y condicionada por diversos factores económicos y de estilo de vida. Esto significa que las personas pueden correr un mayor riesgo simplemente debido a su entorno, su situación económica, la salud de su familia y sus hábitos cotidianos”.
“Si bien abordar las desigualdades en salud sigue siendo un desafío, existen medidas que podemos tomar frente a la inflamación, como reducir factores de riesgo tales como el tabaquismo y la obesidad”, agregó O’Regan a través de un comunicado.

Cómo el estrés crónico podría estar afectando a tu corazón, según el estudio
La inflamación crónica asociada al estrés implica una activación persistente y de baja intensidad del sistema inmunitario, que puede desarrollarse cuando el estrés se mantiene durante periodos prolongados.
Generalmente, se considera que el estrés es crónico cuando se mantiene por semanas o meses.
Aquello se ha relacionado con diversas enfermedades, incluidas el cáncer y la diabetes, y cada vez se reconoce más como un factor que puede contribuir al riesgo de enfermedades cardíacas.
Para su reciente investigación, los científicos analizaron los datos de 488.079 adultos, los cuales provinieron del UK Biobank, un estudio longitudinal con unos 500.000 voluntarios de Reino Unido.
En su revisión consideraron un marcador sanguíneo conocido como glicoproteínas acetiladas (GlycA), además de información genética e imágenes cardíacas.
Los resultados mostraron que las personas con los niveles más altos de inflamación (el 20% superior) presentaban un riesgo un 43% mayor de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular, en comparación con aquellas que tenían los niveles más bajos (el 20% inferior).
Además, las personas con niveles más elevados también mostraron más indicios de cambios estructurales en el corazón, como el engrosamiento de las paredes cardíacas, la reducción del tamaño de las cavidades del corazón y un llenado cardíaco deficiente.
Según los investigadores, todos estos cambios pueden desarrollarse de forma silenciosa durante años antes de derivar en insuficiencia cardíaca.
Los niveles más altos de inflamación mostraron una fuerte asociación con indicadores de desventaja socioeconómica y malestar psicológico, así como con factores de riesgo más conocidos, como el tabaquismo y el exceso de grasa corporal.
Las personas que presentaban niveles de inflamación persistentemente elevados enfrentaban un riesgo un 43% mayor de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular, incluso si no padecían ninguna enfermedad cardíaca previa.
Los resultados sugieren que la inflamación crónica podría ser una vía biológica a través de la cual las tensiones de la vida cotidiana generan efectos biológicos capaces de aumentar el riesgo cardiovascular.
“Lo sorprendente fue comprobar hasta qué punto los factores sociales y la salud mental están vinculados a la inflamación y al daño cardíaco, tanto como otros factores de riesgo más conocidos, como el tabaquismo y el sedentarismo. También se observó un importante componente genético: algunas personas son, por naturaleza, más resistentes o más vulnerables al daño inflamatorio derivado de distintos estilos de vida”, comentó O’Regan.
Sin embargo, los investigadores precisan que las personas genéticamente predispuestas o expuestas a circunstancias adversas no necesariamente van a desarrollar enfermedades cardíacas. Asimismo, subrayan, existen distintas medidas que pueden contribuir a la prevención.
El trabajo fue financiado por el Medical Research Council y la British Heart Foundation.
El director científico y médico de esta última institución, el profesor Bryan Williams, comentó: “La inflamación forma parte del proceso de curación del organismo, pero también tiene una vertiente negativa. Este estudio a gran escala reveló que las personas con niveles más altos de inflamación experimentaban cambios silenciosos en la estructura de su corazón y presentaban un mayor riesgo de sufrir episodios cardíacos graves, como infartos y accidentes cerebrovasculares”.
“La investigación aporta información valiosa sobre cómo nuestros genes y factores del estilo de vida —como el tabaquismo, una mala salud mental y el nivel socioeconómico— pueden converger para desencadenar inflamación”.
“Junto con ello, identifica varias proteínas inflamatorias —pertenecientes a las familias de la interleucina-1 y el TNF— que parecen desempeñar un papel clave en las alteraciones cardíacas asociadas a la inflamación crónica”.
Según Williams, los hallazgos “refuerzan la importancia de abordar las causas de la inflamación y de la mala salud cardiovascular, al tiempo que apoyan a las personas para que adopten cambios en su estilo de vida que ayuden a proteger su corazón”.
Cabe recordar que si tienes dudas relacionadas a tu salud, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.
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