¿Tenía razón Timothée Chalamet? Editora de arte asegura que la opinión del actor no está tan alejada de la realidad
En una columna publicada en Los Angeles Times, la editora de arte Jessica Gelt abordó la polémica generada por los comentarios del actor sobre la ópera y el ballet, y explicó por qué tocan un problema real para las artes escénicas.

Una serie de comentarios del actor Timothée Chalamet sobre el ballet y la ópera desató críticas en redes sociales y entre seguidores de las artes escénicas.
Sin embargo, una columna de la editora de arte del Los Angeles Times, Jessica Gelt, plantea que, aunque las palabras del actor resultaron incómodas, también reflejan una realidad difícil de ignorar.

Los dichos de Chalamet
El episodio ocurrió durante una conversación pública con el actor Matthew McConaughey organizada por Variety y CNN.
En ese encuentro, Chalamet agradeció a quienes trabajan por mantener viva la experiencia de ir al cine en una era dominada por el streaming, pero luego se refirió a otras disciplinas artísticas.
“No quiero trabajar en ballet, ópera ni en cosas que digan: ‘¡Oye! ¡Mantén esto vivo!’. Aunque parezca que ya a nadie le importa”, dijo el actor.
Después añadió, entre risas: “Con todo el respeto a la gente del ballet y la ópera… Acabo de perder 14 centavos en audiencia. Estoy disparando sin motivo alguno”.
La polémica columna del L.A. Times
Para Gelt, la reacción que provocaron estas palabras refleja una tensión que lleva años presente en el mundo cultural.
“No digo que a nadie le importe la ópera o el ballet –y Chalamet tampoco debería haberlo dicho–, pero sí digo que, comparadas con la presencia desmesurada que las celebridades de Hollywood tienen en el imaginario colectivo, las artes escénicas son, en realidad, algo secundario”, escribió.
La columnista sostiene que esa diferencia de visibilidad también se explica por el alcance mediático.
Mientras una conversación entre dos estrellas de Hollywood puede llegar a millones de personas (el encuentro entre Chalamet y McConaughey alcanzó a más de 8 millones de espectadores), las audiencias de las artes escénicas suelen ser mucho más reducidas.
Según cifras citadas en la columna, la venta de entradas para óperas y ballets en Estados Unidos oscila entre 1,4 y 3 millones al año, dependiendo del período.
En contraste, la ceremonia de los Premios Óscar reúne en promedio a unos 19 millones de espectadores en una sola noche.
La propia Gelt reconoce que esa brecha duele dentro del sector cultural.
“Soy una escritora de arte con mucha experiencia, y si tuviera un dólar por cada vez que un ejecutivo, director, intérprete o escritor de ópera, ballet, teatro o música clásica me dijera que su forma de arte tiene un problema de ‘juventud’, sería una mujer rica”, señaló.
Ese diagnóstico apunta a uno de los desafíos históricos de estas disciplinas: atraer audiencias más jóvenes.
Las instituciones han intentado innovar para revertir esa tendencia, con proyectos experimentales y compañías que buscan renovar el lenguaje del género.
En ese contexto, la autora también recuerda que el propio Chalamet creció en un entorno cercano a las artes escénicas: su madre y su hermana estudiaron en la School of American Ballet, una experiencia que, según la columnista, probablemente influyó en su formación como actor.

Aun así, Gelt reconoce que la diferencia de atención pública sigue siendo evidente.
“Mi apasionada opinión sobre la apasionada opinión de Chalamet sobre la ópera y el ballet probablemente tendrá más clics que cualquier cantidad de historias que he escrito a lo largo de los años sobre la ópera y el ballet”, concluyó.
“De nuevo, por favor, no lances ese tomate. No soy yo quien hace clic. Lo eres tú”, concluyó esperando una ola de comentarios por su columna.
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