¿Por qué se descarriló el tren en Adamuz? Las pistas que encontró la investigación hasta ahora
El accidente ocurrido este domingo en Adamuz, Córdoba, involucró a dos trenes de alta velocidad con casi 500 pasajeros a bordo y dejó al menos 42 personas fallecidas.

La tarde del domingo 18 de enero, dos trenes de alta velocidad protagonizaron uno de los accidentes ferroviarios más graves de los últimos años en España.
El descarrilamiento del convoy de Iryo en el municipio de Adamuz, en la provincia de Córdoba, terminó en una colisión frontal con un tren Alvia de Renfe y dejó al menos 42 personas fallecidas, según los últimos reportes.
En los trenes viajaban cerca de 500 pasajeros: alrededor de 300 en el Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid y 184 en el Alvia que se desplazaba desde Madrid hacia Huelva.
El impacto ocurrió luego de que el primer tren descarrilara e invadiera la vía contraria.

Las pistas del accidente
Las primeras conclusiones de la investigación, liderada por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), apuntan a posibles anomalías en la infraestructura ferroviaria.
De acuerdo con información publicada por El País, el tren de Iryo siniestrado presenta “marcas en las ruedas de los cinco primeros coches que pasaron antes del descarrilamiento”, unas muescas “hasta del tamaño de una moneda” que podrían coincidir con una rotura de la vía en el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció la existencia de “rozaduras inusuales” que podrían ser compatibles con las detectadas “en los dos o tres trenes que pasaron antes (del siniestro)”.
En una entrevista con Telecinco, el ministro explicó: “La cuestión es ahora conocer por qué se produjeron esas marcas”.
“Si había algo sobre las vías, si era la propia vía que comenzaba a romperse. En este momento no es posible establecer una conclusión de qué produce esa marca”, agregó.

Un corte de 30 centímetros
El foco de la investigación se concentra en un primer segmento de vía arrancado, donde podría haber fallado una soldadura.
Ese corte, de unos 30 centímetros, está siendo analizado para determinar si fue la causa o la consecuencia del descarrilamiento.
Técnicos de la CIAF revisaron ruedas de otros trenes de Iryo que transitaron hasta nueve veces ese punto crítico durante el mismo domingo.
La Guardia Civil también participa en las diligencias y logró extraer moldes de las marcas halladas en el sistema de rodadura del tren de Iryo, con el objetivo de compararlas con la soldadura del riel afectado.
En la investigación están involucradas la operadora Iryo, el fabricante Hitachi, el gestor de infraestructuras Adif y Renfe, esta última directamente afectada por la colisión.
Según los datos preliminares, el tren de Iryo circulaba a unos 200 kilómetros por hora, por debajo del límite de 250 permitido en ese tramo. El Alvia también viajaba a una velocidad similar.
Puente señaló que entre el descarrilamiento del Iryo y el impacto con el Alvia transcurrieron alrededor de nueve segundos, y no 20 como se pensó inicialmente, lo que explicaría que el maquinista no fuera consciente de la colisión en sus primeras comunicaciones con el centro de mando.
La CIAF será la encargada de establecer las causas definitivas del accidente.
Si se confirma que el origen estuvo en la vía, la responsabilidad recaería sobre Adif, pese a que el tramo había sido renovado recientemente y sometido a varias revisiones técnicas entre octubre y noviembre.
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