Sonda espacial Voyager 2 se aproxima a abandonar el Sistema Solar

Autor: Carlos Montes

La sonda espacial de la NASA, lanzada hace más de 41 años, está recibiendo más rayos cósmicos lo que indica que está ingresando al espacio interestelar. Hoy está a más de 118 veces la distancia de la Tierra al Sol.


El 20 de agosto de 1977, desde el cohete Titán-Centauro, la NASA lanzó la sonda espacial Voyager 2, en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral (Florida). Inicialmente, la misión era parte del programa Mariner junto a la Voyager 1, lanzada 16 días después.

El objetivo de ambas misiones era analizar y estudiar los cuatro planetas gigantes del Sistema Solar exterior: Júpiter, Neptuno, Saturno y Urano. Pero la tarea se cumplió con creces. Por más de cuatro décadas siguen enviando información.

Tras 41 años de sobrevuelo espacial, se ha detectado un aumento en los rayos cósmicos de la Voyager 2, rayos que se originan fuera del Sistema Solar, lo que indica que la sonda está abandonando la zona de protección que ofrece la capa heliosfera. Actualmente, está a unos 17.700 millones de kilómetros de la Tierra, equivalente a más de 118 veces la distancia de la Tierra al Sol, con una velocidad máxima de 57,890 km/h.

Juan Alejandro Valdivia, académico de Física del Departamento de Ciencias de la Universidad de Chile, explica que la heliosfera, es regulada por el flujo de rayos cósmicos, plasma y campos magnéticos interestelares. “La dinámica y el tamaño de la heliosfera también está controlada por la variación del viento solar. Al cumplir 41 años de viaje, los satélites Voyager 1 y Voyager 2 están permitiendo estudiar directamente el borde de la heliosfera, gracias a que estamos en la parte menos activa del ciclo solar. Los satélites están empezando a medir directamente las condiciones del espacio interplanetario, o sea, las condiciones del plasma que ya no son controladas solamente por el viento solar”.

El científico a cargo del proyecto Voyager y miembro del Instituto de Tecnología de California, Edward Stone, señaló a La Tercera que el siguiente objetivo de la Voyager 2 es llegar al espacio interestelar. “La Voyager 1 dejó la burbuja que el Sol sopla alrededor de nuestro Sistema Solar, la heliosfera, en 2012, y queremos comparar la región límite que la Voyager 2 atraviesa hasta el límite que la Voyager 1 alcanzó”.

Una vez que logre salir de la heliosfera, la Voyager 2 se convertirá en la segunda sonda en llegar al espacio interestelar, tras la Voyager 1, que lo consiguió en 2012. El Voyager 1 hoy se encuentra a 21 mil millones de kilómetros de la Tierra con una velocidad de 62,140 km/h.

El profesional de la NASA indica además que aprecian un cambio en el entorno de la Voyager 2. “Vamos a aprender mucho en los próximos meses, pero aún no sabemos cuándo llegaremos a la heliopausa. Todavía no hemos llegado a eso, eso es algo que puedo decir con confianza”, dice Stone.

Para César Fuentes, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines CATA, los hitos y aportes de las sondas son muy relevantes. El Voyager 2 logró aprovechar que los planetas estaban alineados para visitarlos todos y observarlos de cerca, indica, resultando exitosas todas estas misiones. “Observó los anillos de Saturno con una tremenda resolución, pese a que no es lo mismo que la sonda Cassini, que murió hace poco. También ha sido muy importante ver la superficie de Europa (una de las lunas de Júpiter), observar la erupción de un volcán en la luna más cercana de Júpiter y tomar imágenes de la rotación de las nubes en la superficie de este mismo planeta”.

El valor del Voyager 2 está en descubrir aspectos de los que no se tenía conocimiento, sostiene Fuentes. “La misión que era observar de cerca estos cuatro planetas la cumplió y con éxito, además de descubrir muchas cosas. El hecho de que haya pasado cerca de Júpiter y haya tomado imágenes de Europa, fue uno de los resultados más importantes, encontrando la mejor evidencia de ello, que es probable que haya un mar líquido bajo la superficie de esta Luna. Ha sido un aporte”.

Es fundamental realizar estos proyectos, agrega Valdivia, “si queremos tomarnos en serio ser una civilización espacial. Entender la dinámica del Sol, el clima espacial que induce cerca de los planetas y el límite de los efectos de cada estrella en su entorno es fundamental para este logro”.

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