Una tostaduría que nació y creció en plena pandemia

Tostaduría El Nogal tiene hoy un equipo de nueve personas, una bodega y dos tiendas. Fotografías: Juan Farías.

Valeria Abusleme abrió su Tostaduría El Nogal justo cuando la pandemia llegó a Chile. Sin embargo, en plena crisis sanitaria, pasó de vender por redes sociales a abrir dos tiendas físicas y a abastecer a grandes cadenas. Aquí cuenta cómo dio el gran salto.


Una serie de acontecimientos, a nivel nacional y personal, la llevaron a estar donde está hoy. En enero de 2020, tras el estallido social del 18 de octubre de 2019, la despidieron de su trabajo en el que había estado por tres años. Por ese mismo tiempo, su marido pasó por lo mismo. Pocos meses después, en marzo, la pandemia de covid-19 llegó a Chile y comenzaron las cuarentenas y restricciones. Era momento, entonces, de buscar una salida y reinventarse.

Hoy, la publicista Valeria Abusleme es cofundadora y socia de la Tostaduría El Nogal (junto a su esposo, Fernando Silva, y su hermana, María Paz Abusleme), una empresa de frutos secos que todavía no cumple dos años, pero que, desde su creación en tiempos de plena crisis, ha crecido exponencialmente: ya no solo venden a través de WhatsApp, redes sociales y su sitio web. Tampoco embalan en su casa ni se dedican personalmente al despacho, como lo hicieron en un principio. Actualmente tienen un equipo de nueve personas y una bodega en la que embalan los productos y preparan todo para la venta. Además, abrieron dos tiendas en el sector oriente de Santiago y comercializan a través de grandes empresas como Unimarc, Petrobras y Copec.

Gracias a su presencia en esas cadenas, Tostaduría El Nogal puede decir que llega a todo Chile; sus productos, además, se encuentran en emprendimientos como cafeterías y locales de productos gourmet, de mariscos o vinos.

Pero eso no es todo. También tiene también otra línea de negocio: la venta de frutos secos a granel, en sacos de cinco kilos, a precio mayorista, a pequeños negocios que los utilizan como materia prima para la elaboración de regalos corporativos. Además, proveen a emprendedores y emprendedoras que quieren crear su propia marca, a las que les ofrecen un 30% de rentabilidad.

“Llegó la pandemia a Chile y a mi hermana, que es corredora de propiedades, se le paró el trabajo al 100%. Ella es muy inquieta siempre en los negocios; le gusta hacer cosas nuevas, es muy comercial y, a partir de eso, me llamó un día por teléfono en la mañana y me dijo que vendiéramos frutos secos, que estuvo viendo proveedores”, recuerda Valeria Abusleme.

Tras ese llamado, no hubo mucho que pensar: “Esa misma semana nos tiramos a la piscina, creamos la empresa en un día y empezamos a pedir frutos secos. Partimos desde cero. Embalábamos en la casa y vendíamos por WhatsApp a amigos y familiares y ellos nos recomendaban”, cuenta y comenta, entre risas, que “los frutos secos siempre me han gustado por un tema de alimentación, los encuentro exquisitos, pero nunca me imaginé que iba a estar en un negocio relacionado con esto”.

Con las ganancias de las primeras ventas invirtieron en la imagen de marca. Crearon un logo, una página web, hicieron una producción de fotos y, con eso listo, empezaron a vender a través de Instagram, que se convirtió en uno de los grandes canales de venta hasta hoy. Pero no pasó mucho tiempo y, pese a las restricciones de la pandemia, en junio lograron abrir su primer local en Lo Barnechea.

“Pudimos abrir porque el giro era “alimentos”, pero fue súper difícil. De hecho, la venta seguía entre el WhatsApp, redes sociales y la misma tienda, a la que llegaban personas de a poquito, porque los que salían tenían que hacerlo con permiso. Ahí empezamos a entender que el negocio estaba en la venta por volumen, entonces abrimos una segunda tienda en el subterráneo del Líder de Buenaventura y cuando nos instalamos acá se nos empezaron a abrir oportunidades de trabajar en retail”, dice la publicista.

De lunes a lunes

Valeria Abusleme tiene una certeza: a través de la línea gráfica, el packaging y las tiendas, en las que se pueden ver estantes de madera con fierros negros repletos de bolsas y cajas muy cuidadas con cada uno de sus productos, han creado una identidad de marca que hacía falta en la industria en la que entraron.

“El mercado de los frutos secos está súper explotado, pero cuando hicimos nuestra marca tomamos en cuenta que en todo el mercado de frutos secos, de semillas, etcétera, entras a un local y es como entrar a algo antiguo, creo que no hay generación de marca”, asegura.

“La bolsa que te venden es una de plástico que no genera mucho valor. Nosotros nos preocupamos de generar una marca bonita, pero que además genere contenido, porque también lo hacemos a través de nuestras redes sociales: siempre estamos preocupados de dar recetas, de mostrar para qué sirve cada semilla, entre otros datos que pueden ser útiles”, comenta.

"Nos preocupamos de generar una marca bonita, pero que además genere contenido. siempre estamos preocupados de dar recetas, de mostrar para qué sirve cada semilla", cuenta Valeria Abusleme.

Además, dice, para ellos ha sido importante que sus productos no solo sean “para la despensa de la casa”, sino que sus clientes también los regalen en cumpleaños, Navidades o cualquier celebración.

Pese a que el arranque y el desarrollo de Tostaduría El Nogal fue en plena pandemia, y en medio de la crisis sanitaria supo aprovechar una oportunidad, Valeria Abusleme reconoce que la experiencia de emprender ha sido difícil.

“Cuando trabajas para una empresa te llega un sueldo fijo, te levantas en la mañana y a las siete de la tarde se cierra el computador y no supiste nada hasta el otro día. O llega el fin de semana y es tuyo. Acá no. Acá estás de lunes a lunes, te despiertas, te acuestas y sueñas con tu emprendimiento. Ha sido difícil en el sentido de que no hay una estabilidad en ningún momento. De hecho, a mí se me vinieron muchas cosas juntas: emprendimos, nos casamos, quedé embarazada. Vino todo junto”, cuenta.

Sin embargo, con dificultades y todo, dice, esto no para: “Estamos enamorados del negocio. Nuestra misión principal es abastecer a las familias de Chile a través de productos naturales que hagan bien. Y llegar a ellos a través de emprendedores y a través de grandes empresas también. Así visualizamos el negocio: tratar de abastecer la mayor cantidad de locales, de emprendedores y potenciarlo”.

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