La oposición sin diseño

SEÑOR DIRECTOR:
La discusión sobre la megarreforma ha dejado una enseñanza política que trasciende el contenido del proyecto. El principal activo del gobierno no parece ser la solidez de su mayoría, sino haber instalado a la oposición en un dilema de coordinación estratégica.
La Moneda consiguió modificar la estructura de incentivos de sus adversarios. Al abrir espacios de negociación para unos y mantener abiertas las controversias constitucionales para otros, obligó a la oposición a escoger entre influir en el proyecto o preservar una posición de rechazo total. Ambas estrategias son defendibles por separado, pero resultan difíciles de sostener simultáneamente como bloque político.
Desde la ciencia política, este tipo de escenarios muestra que las victorias no siempre dependen de contar con más votos. También pueden construirse reduciendo la capacidad del adversario para coordinar una respuesta común. Es una ventaja estratégica obtenida por la descoordinación del oponente.
Por eso, el problema de la oposición no es únicamente aparecer dividida. Es transmitir que carece de un diseño político compartido para enfrentar una de las reformas más relevantes del período. Mientras unos negocian cambios y otros preparan el camino hacia el Tribunal Constitucional, la discusión deja de girar en torno a la reforma y pasa a concentrarse en las diferencias internas del bloque.
En política, esa suele ser una señal de que la agenda ya no la fija quien resiste, sino quien logra ordenar los incentivos de la competencia. En ese plano, el gobierno parece haber obtenido una victoria que trasciende largamente el resultado de la votación.
Marco Moreno
Decano Economía, Gobierno y Comunicaciones, U. Central
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