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Dióscoro Rojas: “Los guachacas estimulamos esa chilenidad en que podemos ser amigos en muchas cosas, en lo que nos une”

El mentor de uno de los eventos más populares del país vuelve con una versión 2026 de la Cumbre Guachaca en septiembre, donde espera abogar por una unidad que, según apunta, escasea en el país. “La genta anda muy peleada, hay que ponerle atajo a eso”, advierte. Las entradas ya están a la venta en Puntoticket.

Dióscoro Rojas: “Los guachacas estimulamos esa chilenidad en que podemos ser amigos en muchas cosas, en lo que nos une”

Cuesta imaginar a Dióscoro Rojas (76) atorado en una tristeza permanente. “La gente siempre me decía: ‘tú como te llamai Dióscoro, tenís que ser payador, bueno para la talla, no podís ser otra cosa’”, rememora el músico y gestor cultural.

Pero sucedió. Luego que en 2020 realizara la última entrega de la Cumbre Guachaca, Rojas fue devorado por una depresión profunda tras advertir que el productor con el que en ese entonces organizaba el encuentro se había quedado con parte de las ganancias hasta hacer quebrar el proyecto. El cantante quiso olvidarlo todo y se fue a vivir a la casa de una amiga en Copiapó, decidiendo no organizar durante seis años la fiesta que lo catapultó en la memoria popular como el “guaripola mayor”, lapso que por lo demás coincidió con el encierro por el Covid-19.

“Yo tenía confianza en alguna gente que se llevó muchos millones. Entonces me vino una depresión enorme, no tanto por la plata, sino que por peder a un amigo, por una traición muy grande. Pero después me paré y volví”, recapitula.

Esa resurrección, ese parar y seguir de frente, sucederá en este 2026, cuando Rojas -con otros productores- vuelva a relucir sus jinetas guachacas en una nueva versión de la Cumbre que ideó en 1997, constituyéndose como una cita que consagra la identidad chilena a través de gastronomía, música, baile, brindis, empanadas, terremotos, choripanes y, sobre todo, reyes y reinas postulados desde los ámbitos más diversos.

08.07.2026 Dióscoro Rojas Músico chileno Foto: Pablo Vásquez R | Culto LT Pablo Vásquez R.

Este año el encuentro abrirá los fuegos de las celebraciones patrias los días 4 y 5 de septiembre en el Centro Cultural Estación Mapocho y tendrá la música en vivo de La Sonora Palacios, Los Viking’s 5, Los Santiaguinos y el Trío Inspiración (entradas ya disponibles en Puntoticket).

Como candidatos a reyes, por un lado, están el periodista José Antonio Neme, los animadores Willy Sabor y Daniel Fuenzalida, el actor Francisco Melo y el influencer Otakin; y, por el otro, quienes aspiran a ser reinas, aparecen la baterista de Los Jaivas Juanita Parra, las comediantes Pamela Leiva y Piare con P, las periodistas Daniela Muñoz y Soledad Onetto, y la futbolista de Colo Colo Yanara Aedo (se puede votar aquí).

“Nosotros inventamos los reyes y las reinas porque no teníamos ninguna manera de hacerle propaganda a la Cumbre y teníamos que llenarla con cinco mil personas. Entonces dijimos ‘oye, con lo feo que somos nosotros, tenemos que ponernos al lado de chiquillas bonitas, porque o sino esta cuestión no va a prender nunca’”, asegura el también core de la circunscripción Santiago II.

Luego vuelve al presente: “Nosotros con estas candidaturas lo que pretendemos es juntar gente distinta. Esto no es Miss Chile o Miss Universo. Es otro tipo de gente. La Cumbre Guachaca es diversa, nosotros no le hacemos feito a nada ni a nadie, porque nosotros somos sinceros y la experiencia me ha enseñado que los chilenos somos los mejores del mundo”.

08.07.2026 Dióscoro Rojas Músico chileno Foto: Pablo Vásquez R | Culto LT Pablo Vásquez R.

Para ejemplificarlo, Rojas menciona en una sola frase a dos figuras nacionales que parecen en las antípodas desde lo político, lo ideológico, lo artístico y lo generacional: “Yo puedo decir con libertad que Víctor Jara es un músico extraordinario, yo no me voy a meter en tonterías, a mí me interesa el aporte que ellos hagan a los chilenos. Y tampoco la Raquel Argandoña, que me importa a mí, yo la he visto bailar cueca y baila precioso. La función de nosotros es estimular el sentido de la chilenidad de que podemos ser amigos en muchas cosas, en lo que nos une. Yo viví toda mi vida así. En el club Radical los compadres pasaban discutiendo, le ponían bueno, pero después iban a dejar a la casa al amigo del otro partido, sin problemas”.

-¿Hoy en Chile hay mucho prejuicio político e ideológico que no permite dialogar con el otro ni tener una cultura más transversal?

Pero claro, porque yo creo que la ideología se ha tomado casi todo el sentimiento y el pensamiento de la gente, la gente anda muy peleada, por esto, por esto otro. Entonces a eso hay que ponerle atajo, creo yo, porque ya no damos más. Nosotros hablamos de un mundo donde decimos ‘todo lo pasado fue mejor’, porque fue mejor. Yo hablo con gallardía de lo que yo viví. Mi amigo, fuera del partido que fuera, nos juntábamos a bailar cueca, a contar historias, a conocernos en una serie de cosas. Si nosotros como guachacas podemos aportar algo en eso, en esa unión, estaría muy bien. Si nuestro renacer aporta a ese diálogo, nos pondría muy contentos.

Y todo nació en una mesa

De alguna forma, Erico Dióscoro Primitivo Rojas Campos siempre ha abierto ciertas fisuras en los tejidos más oficiales, como si quisiera hacer cosquillas en las armaduras más formales: cuando el término guachaca no era bien visto y ni siquiera era muy conocido, cuando escuchar y bailar cumbia, boleros o cueca brava se remitía a círculos que apenas asomaban en los medios masivos, él empezó a levantar una comunidad en torno a ese credo. Incluso en algunas entrevistas le mostró los dientes a “los cuicos”, aunque hoy por olfato comercial reconoce que hace años los integra de forma abierta a las celebraciones guachacas.

“Es que empezaron a aparecer muchos gerentes de empresas, estaba lleno, así que en un momento dijimos: ‘dejad que los cuicos vengan a visitarnos’”, reafirma en este entrevista, realizada el departamento de Ñuñoa donde hoy reside junto a su hija, demostrando también ahí que el desafío es lo suyo: con su rostro curtido y vestido con boina café, traje negro y pañuelo al cuello -una delicada elegancia heredada de los cuequeros bravos-, el cantante dice fumarse un puñado de cigarrillos diarios aunque cualquiera podría pensar que sus recientes problemas de salud que fueron noticia le impedirían acercarse al tabaco.

08.07.2026 Dióscoro Rojas Músico chileno Foto: Pablo Vásquez R | Culto LT Pablo Vásquez R.

En julio del año pasado, fue internado en la UTI debido a una fuerte descompensación diabética, lo que remató una temporada difícil en que también sufrió un desgarro y una caída doméstica. Debió dejar su departamento en el centro donde vivía solo -“y comía mal”, agrega- para mudarse a su actual residencia. Hoy está en rehabilitación, cuenta que puede fumar, tiene una dieta mucho más balanceada y su salud, recalca, está mejor.

Pero mucho antes, Rojas hizo un gallito con los relatos oficiales cuando ideó la propia Cumbre Guachaca en 1997, en las conversaciones que sostenía con sus amigos Raúl Porto y Andrés Meneses en un restaurante de Santiago centro (“yo ahí sólo tomaba agua mineral”, enfatiza). Alertados por la realización al año siguiente en la capital de la Cumbre de las Américas -que congregaría a los jefes de estado de todo el continente-, los tres camaradas se preguntaron qué sucedería si ellos levantaran el reverso, o sea, una cumbre concentrada en una masa menos protagónica de la sociedad.

“Llegábamos contando muchas historias. Por ejemplo, en ese tiempo salió que a la panita la habían sacado del IPC y habían colocado el horno eléctrico. Cuando la panita con un poquito de ajo, bien molida, es buena pa’ la caña. Entonces no la podían sacar. Estábamos perdiendo leyenda nacional y le dábamos ene color con eso. Entonces dijimos ‘saben, que no se hable más, vamos a hacer una Cumbre Guachaca. Vamos a traer a los mejores chefs para que nos hagan sanguchitos de pernil, de potito, de arrollado. Vamos a tocar boleros y cuecas’. Pero no teníamos nada”.

08.07.2026 Dióscoro Rojas Músico chileno Foto: Pablo Vásquez R | Culto LT Pablo Vásquez R.

Como tenían nada, y querían hacerlo todo, contactaron a los propietarios del galpón La Perrera del Parque de los Reyes, quienes por arriendo les cobraron una módica suma de $50 mil. El resto lo aportó “un cabro que era empresario y nos puso todo”, según rememora el guaripola mayor. “Todavía le debo esa plata”, agrega. Aunque para el debut de 1998 fueron 200 personas, con el tiempo el fenómeno fue creciendo, hasta convertirse en un suceso mucho más mediático que en 2002 encontró su hábitat frecuente en la Estación Mapocho.

Un hombre de conservatorio

Pero incluso mucho antes de todo eso, Dióscoro también había retado algunos cánones más convencionales.

Nacido en la localidad de Lontué en la región del Maule, en 1970 llegó hasta Santiago para ingresar al Conservatorio de la Universidad de Chile, sin estudios previos de música, sólo con el aprendizaje de escuchar folclore en las radios rurales cuando se turnaban para capturar algo del dial con sus once hermanos. En la institución fue compañero de generación de destacados músicos e investigadores, como Alejandro Guarello y Rodrigo Torres, sobresaliendo además la influencia que tuvo sobre su formación la figura de dos excelsos premios nacionales, Cirilo Vila y Carlos Botto.

“Yo llegué a Santiago habiendo ganado todos los festivales de la zona sur. Pero en Chile hay una visión de arriba hacia abajo donde a veces nadie te cree que pudiste pasar por un conservatorio. Oye, yo entré a la carrera más sublime de música. Si éramos siete giles que seleccionaron de 1500 huevones, entonces yo estaba con tres premios nacionales, con compañeros brillantes, doctorados. Pero como me llamaba Dióscoro, después me decían ‘vos no podís venir del Conservatorio, vos no sé cómo legaste ahí, alguna trampa hiciste’”.

08.07.2026 Dióscoro Rojas Músico chileno Foto: Pablo Vásquez R | Culto LT Pablo Vásquez R.

Dióscoro Rojas no sólo no hizo trampa; cuando estudiaba, se le ocurrió que la música chilena podía tener otro curso, después de él mismo admirar a Víctor Jara y haber participado de la Peña de los Parra. “Yo me opongo a lo que yo llamo ahora la música de la Guerra Fría. Unos contra otros, los Quincheros contra el Quilapayún. Yo desde chico escuchaba a Los Cuatro Huasos. Y después llegaron los Quincheros, que me gustan independiente de cómo son”.

En ese escenario, Rojas comenzó a masticar una idea a mediados de los 70: que la música local se direccionara hacia una suerte de “canto nuevo” capaz de abrazar otros colores y lenguajes. De ese modo, organizó peñas bautizadas como “Canto nuevo”y hasta formó la Agrupación Cantonuevo, instaurando el nombre de uno de los movimientos artísticos más significativos en la resistencia contra la dictadura, cruzando después gran parte de los años 80.

Hoy, eso sí, el músico retoma cierto matiz: “Yo no creo que los artistas sean de izquierda o de derecha. Su obra es lo importante, lo que me interesa a mí. Sus obras son relevantes porque son parte de un sentimiento. Algunos grupos se adueñaron de eso”.

08.07.2026 Dióscoro Rojas Músico chileno Foto: Pablo Vásquez R | Culto LT Pablo Vásquez R.

El jerarca guachaca tampoco cree en diferencias al hablar de “cultura”: “Yo no creo en la cultura popular. Porque, si existe la cultura popular, se supone que hay otra cultura al tiro y esa cultura que no es popular. ¿Qué tiene entonces? ¿Es mejor que la popular?”.

De igual forma, tampoco comulga con conceptos como “pueblo”: “Nosotros no hablamos de ‘pueblo’, nosotros hablamos de los populares, de los nacionales y de los naturales. Es un lenguaje que no tiene que ver con el lenguaje antiguo, con el lenguaje más político. Nosotros no somos un grupo ideológico, ¡si yo no sé lo que piensan los demás po’ hueón! Nunca les he preguntado”.

-Desde la última vez que se hizo la Cumbre Guachaca, ¿cree que el concepto de “chilenidad” ha ido cambiando?

Siempre la chilenidad es nueva, va cambiando, y hay que estar atento a cómo se vayan dando las cosas. El mundo cultural de los inmigrantes todavía no se reporta a una cultura un poco más amplia, se están quedando en su territorio. Habría que ver qué podemos hacer al respecto. Pero en estos tiempos que son tan pulverizados, busquemos en el corazón nuestro lo que tenemos de chilenidad, devolvámonos un poquito a lo que fuimos y lo que podemos ser, creando una chilenidad que se base en el respeto y la amistad. Por eso decimos “humildes, cariñosos y republicanos”, en eso queremos fundar nuestra chilenidad, tenemos que tener una respuesta frente a esta globalización y esa respuesta tiene que ser hecha por todos.

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