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Moses Pendleton, director de Momix: “Tanto Neruda como esta compañía buscan lo extraordinario oculto en lo común”

El mentor del colectivo que revolucionó la danza habla del regreso a Chile de la compañía -en el Teatro CA660-y de lo que trae Botanica, el montaje que sitúa a la naturaleza en el centro de la narración.

Moses Pendleton, director de Momix: “Tanto Neruda como esta compañía buscan lo extraordinario oculto en lo común” MAX PUCCIARIELLO

El coreógrafo Moses Pendleton, director desde 1981 de la compañía Momix -el colectivo que revolucionó la danza incluyendo aspectos de la gimnasia, el teatro, las acrobacias, el cine, el mundo de los mimos, los espectáculos masivos y las estéticas diversas-, asegura que siempre cogió fragmentos de la naturaleza para amplificar sus montajes.

Pero lo de Botanica es distinto: “Decidí ahora sacar la naturaleza entre bastidores y llevarla al centro del escenario”, asevera en conversación con Culto al describir el show que desde 2009 levanta junto a su equipo en distintos escenarios del planeta y que llega al país el 15 y 17 de octubre en el Teatro CA660 (entradas en Puntoticket).

Giulio Lapone

Un montaje que ofrece una travesía surrealista y exuberante por los distintos ciclos de la naturaleza, las estaciones del año y el paso del día.

“A través de una asombrosa combinación de danza, acrobacias, proyecciones y un vestuario innovador, los bailarines logran transformarse sobre el escenario en elementos del mundo natural, desde plantas brillantes hasta insectos”, presenta un comunicado.

El espectáculo se extiende por 90 minutos (divididos en dos actos con un intermedio) y está musicalizado por una ecléctica banda sonora que mezcla texturas de la naturaleza con piezas de música clásica, como las de Vivaldi.

Aquí, su mentor descifra las claves de Botanica.

-¿Cuál fue la chispa original que inspiró Botanica?

Botanica surgió de mi fascinación de toda la vida por la coreografía de la naturaleza. Una semilla no se limita a crecer: improvisa. Una flor se inclina hacia la luz, una enredadera busca un soporte, una nube se reinventa cada pocos segundos. Quería crear un jardín teatral donde los bailarines pudieran encarnar esas fuerzas de transformación. La naturaleza se convirtió tanto en la coreógrafa como en la musa.

-La naturaleza siempre ha estado presente en su obra. ¿Por qué decidió convertirla en la protagonista de esta producción?

La naturaleza ha sido mi colaboradora silenciosa durante décadas. En Botanica, decidí sacarla de entre bastidores y llevarla al centro del escenario. El mundo natural encierra una inventiva, un humor, un misterio y una belleza infinitos. Cada jardín es una danza que ya está en marcha; Momix simplemente dirige el foco de atención hacia ella.

-El espectáculo transforma a los bailarines en flores, insectos y otras formas naturales. ¿De dónde concretamente surgen esas ideas visuales?

Provienen de la observación. Paso mucho tiempo trabajando en el jardín, fotografiando paisajes y observando aves, insectos y fenómenos meteorológicos. La naturaleza es una diseñadora de vestuario inagotable. Tomo prestadas formas, ritmos y comportamientos, y luego dejo que la imaginación complete la transformación.

-¿Trabaja con el movimiento, con una imagen o con una historia al crear una nueva pieza de Momix? ¿Cómo coexisten esos elementos y qué inicia todo?

Por lo general, todo comienza con una imagen. Una imagen es una semilla. Luego, el movimiento la riega y, finalmente, surge una historia. Rara vez empiezo con una narrativa; confío en la poesía visual. El público crea su propia historia a partir de las imágenes y emociones que experimenta.

-Momix ha difuminado la línea entre la danza y la ilusión visual durante décadas. ¿Se consideran una compañía de danza, una compañía de teatro o algo totalmente distinto?

Somos un poco de las tres cosas. Momix habita en un espacio intermedio entre la danza, el teatro, la escultura, la fotografía y el sueño. Las etiquetas son útiles para los archivadores, pero al arte le gusta escapar de ellos. Creamos experiencias que invitan al público a ver el mundo cotidiano con una mirada renovada.

-¿Qué importancia tiene la tecnología en Botanica y dónde traza el límite entre los efectos digitales y el cuerpo humano?

La tecnología es una herramienta útil de jardinería, pero no es el jardín. El cuerpo humano sigue siendo el corazón de todo lo que hacemos. Utilizamos iluminación, proyecciones y recursos escénicos para ampliar las posibilidades, pero la verdadera magia proviene de los bailarines, que se transforman mediante la disciplina, la imaginación y la invención física.

-¿Ha habido alguna vez una ilusión que pareciera imposible de llevar a escena pero que finalmente acabó formando parte del espectáculo?

Casi todas las ilusiones de Momix comienzan como algo imposible. A menudo me pregunto ‘¿Y si...?’ antes de preguntarme ‘¿cómo?’. Muchas ideas fracasan; algunas sobreviven. Las ilusiones que triunfan suelen nacer de la persistencia, el azar y la disposición a confiar en lo inesperado. La naturaleza me enseñó que la creatividad a menudo surge a través de la sorpresa.

-¿Qué sabe sobre Chile y cree que su extraordinaria geografía guarda relación con los temas de Botanica?

Chile parece un planeta entero comprimido en un solo país. Hay desiertos, glaciares, montañas, bosques, volcanes y una de las costas más espectaculares del mundo. Botanica celebra la diversidad y la transformación, y el paisaje chileno expresa esas mismas cualidades a una escala monumental.

-¿Ha tenido la oportunidad de conocer paisajes o aspectos de la cultura chilena que le hayan servido de inspiración durante esta visita?

Cada visita a Chile me recuerda la poesía de Pablo Neruda. Él comprendía que la naturaleza nunca es un mero escenario; el mar, el viento, las piedras, las flores y los pájaros se convierten en personajes. Como creador, siento una afinidad con esa visión. Tanto Neruda como Momix buscan lo extraordinario oculto en lo común.

-¿Qué espera que sienta el público chileno al salir del teatro? ¿Qué experiencia tiene respecto a Chile y su gente en Santiago?

Espero que el público salga sintiéndose ligeramente transformado, como si hubiera recorrido un jardín onírico y regresara viendo el mundo de otra manera. El público chileno siempre me ha impresionado por su calidez, curiosidad y entusiasmo. Aquí existe una sensibilidad poética que abraza la imaginación. Si la gente sale del teatro observando con mayor atención una flor, una nube o el mar, entonces Botanica habrá cumplido su cometido.

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