Culto

Javiera Electra a fondo: “Quiero más éxito, siento que es muy poco todavía”

La cantante chilena del momento repasa con Culto el camino que la llevó desde cantar en el Metro de Valparaíso y en una olla común travesti hasta grabar una sesión para KEXP en una iglesia del siglo XVI, colaborar con Mon Laferte y consolidarse como una de las voces más singulares de la escena local.

Javiera Electra Foto: @jaimereinike

“¿Y cómo te busco?“, le preguntaron a Electra Hernández en el metro de Valparaíso una mañana en que se subió a cantar, solo con su voz y una guitarra. ”Javiera Electra“, le respondió. Aquel fue un momento iniciático. ”Mi nombre civil es Electra Javiera Hernández -cuenta a Culto-. Y en ese momento decidí que mi nombre artístico iba a ser Javiera Electra".

Electra es uno de los nuevos nombres que se ha abierto camino en la escena local, gracias a una osada propuesta musical que mezcla rock alternativo, guiños a Violeta Parra, una desatada interpretación vocal (a voz suelta que a ratos recuerda el estilo de Jeff Buckley) y una trabajada puesta en escena que mezcla elementos de performance y teatro.

Tras lanzar en 2023 el EP REPRÍS, su álbum debut Helíade publicado en 2025 generó una notable reacción. Rolling Stone la incluyó en su lista de 25 artistas emergentes a los que se les debe poner atención. Un álbum que le permitió un mayor reconocimiento y la posicionó en la escena local.

Javiera Electra @monttpablo

Nacida en una familia de feriantes, pasó buena parte de su infancia en Rengo. Fue en el núcleo familiar donde comenzó el acercamiento con la música. “Cuando era chica cantaba y bailaba en el living las canciones de Oreja de Van Gogh. Mi mamá canta en la cocina. Yo pasaba mucho tiempo sola porque mis papás trabajaban, medio que me crié con la radio. Después cuando llegó el TV cable a la casa y el internet, tuve apertura al pop global, a Britney Spears, Kylie Minogue, a Miley Cyrus, Christina Aguilera”.

Aunque intentó seguir cuatro carreras universitarias, las fue dejando en el camino y se pulió como artista en el escenario de la vida; la calle, el puerto, lo que hubiera. “Me fui a Valparaíso, me puse a cantar en el metro de ahí. Cantaba a capella una canción de Alex Anwandter que se llama Manifiesto, un momento que coincidió con mi propia transición de género -recuerda-. Llevaba una guitarra o llevaba un parlantito, iba como mutando, pero principalmente eran mis tacones y yo que los hacía sonar y cantaba boleros antiguos, no sé, La Soledad y el Mar, Barro tal vez de Spinetta, como esa onda".

En su noche de luces inventada por un mago, fue en Valparaíso donde Javiera Electra comenzó su camino como artista. Allí trazó sus primeras canciones y debutó con su nuevo alias, ese que nombró de súbito tras ese interés de un pasajero anónimo por su música. “Fue en el Ollón de las putas, que era una olla común que estaba en Valparaíso, en un lugar que se llama Sitio Eriazo, ahí me presenté por primera vez como Javiera Electra -precisa-. Así nomas, cantando con pista y otras veces con guitarra. Era una olla común de travestis, de prostitutas, de maricones varios, de gente muy disidente”.

De esos días itinerantes, en que cantaba en las calles y participaba en montajes teatrales en Valparaíso, datan sus primeras composiciones. Dos de ellas llegaron a Helíade, Lágrima del sol y (te voy)a’mar. El repertorio se fue afinando con el apoyo de colaboradores como Martín Dupré, Iván Céspedes, y Franco Ibacache (quien es parte de la banda en vivo), con quienes comenzó a grabar en estudios caseros, antes de grabar las bases del álbum en el estudio La Madre.

Además de canciones en que la voz poderosa y sensual de Electra se despliega en temas que se mueven entre el rock y la electrónica, también hay guiños a los ritmos de la cueca, en temas como Ámbar y Espada. Un interés que también rima con su propia historia y el interés en las anticuecas de Violeta Parra que descubrió en la adultez.

Javiera Electra Foto: @catus.catalina

“Esa vida que tuve en Rengo y las vacaciones que pasé ahí, los fines de semana que pasé ahí, me formaron y están en mi inconsciente los ritmos de la cueca, los ritmos latinos, el folclore. Pero no soy en absoluto una erudita de la cueca -comenta-. Cuando yo empecé a ser genuina con mi música y con mi arte y con mi persona, yo volví a conectar con mi vida rural. Tal vez tengo que haber pasado en la adolescencia un periodo de vergüenza respecto a eso, a pesar de que mi vida no es tan campestre, pero sí creo que mi formación lo es”.

Ese imaginario del campo también cruza su propuesta escénica. Es la inspiración directa para su vestuario, en que lleva un sombrero y un traje que ha ido modificando con el tiempo. “Mi propuesta inicial de traje era vestirme de huaso, ser un huaso travesti. Es que el traje del huaso me parece muy homosexual, tiene una cosa súper marica -detalla-. Esta imagen que para mí es tan homoerótica está tan asociada a la masculinidad, al huaso chileno, a la rudeza...y que la tenga puesta una mujer trans, me parecía súper curioso, una imagen muy linda”.

-Helíade ha generado un interés en ti y en tu música. ¿Lo esperabas?¿Cómo te lo tomas?

Yo la verdad lo siento súper natural porque antes de que yo lanzara el disco ya había un público que seguía mi trabajo, que escuchaba mis demos. Sin subir las canciones a Spotify ya tenía como 15.000 reproducciones juntas entre las maquetas. Entonces ya había una gente que seguía mi trabajo y que estaba atenta. Iban a mis conciertos y cantaban las canciones conmigo sin que yo las subiese oficialmente. Entonces cuando sale el disco, yo lo único que esperaba era que tuviese éxito porque ya era mucho tiempo. De hecho, quiero más. Quiero más éxito, pero siento que es muy poco todavía.

Hablándole a Jesús en KEXP

Ese interés previo al lanzamiento de Helíade, le abrió una ventana. Fue en una presentación en el marco del festival Fluvial en 2024 donde conoció a Albina Cabrera, la host argentina de las sesiones de KEXP. Ahí se generó el nexo que permitió a Javiera Electra grabar una sesión, meses después, con ocasión de su presencia en Bilbao, España, para tocar en el Festival Bime.

La sesión se grabó en la Iglesia de la Encarnación, un templo del siglo XVI, que sirvió de escenario para aquella temporada. Electra probó sonido cantando el Ave María, y tuvo la presencia del cura párroco que vio el show sentado en primera fila. Vestida de negro, con parte de su cabeza rapada (con un aire entre Peter Gabriel y Marilyn Manson) y el maquillaje corrido por el sudor, hizo una pasada completa del set a modo de ensayo para probar la ubicación de las cámaras.

Acaso como un designio del Espíritu Santo, la sesión tuvo algunas dificultades. “Empezamos y en eso el sonido del micrófono no suena. También hubo un problema con mi guitarra. Tuvimos que volver a empezar. Estábamos a la mitad de Espada...y se corta la luz del set".

Javiera Electra Foto: @otrapalomai

Recordando sus años en un colegio de monjas y las peregrinaciones familiares a Santa Rosa de Pelequén, Javiera probó con un diálogo con la divinidad. Notó que atrás, imponente, estaba el crucifijo que preside la iglesia. “Entonces le hablo a Jesús y le digo: ‘Bueno, Jesús, yo soy Electra Hernández y no te vengo a faltar el respeto ¡pum! ¡se corta la luz de toda la iglesia!“. Tras un cuarto de hora que se le hizo eterno, volvió la luz y pudo grabar.

La sesión arranca con un mix que incluye un fragmento de La Llorona, la legendaria canción que popularizó Chavela Vargas. Electra la adapta; la original dice “Todos me dicen ‘El Negro’, llorona”, pero ella la cambia a: “Todos me dicen fleto, llorona”. Un número que se ha vuelto un clásico en sus shows, donde incluso el público la corea.

“Es una canción que yo canto hace años -comenta-. Entonces yo cantaba La Llorona, a veces la hacía completa o a veces hacía un verso chiquitito. Me la traje hasta el día de hoy porque me gusta unirla con la canción que viene después. En el KEXP no quería dejarla afuera porque se me hace lindo decir ‘fleto’ en una iglesia de 1499 en Europa. Se me hace lindo decir “travesti” en ese lugar, porque ser travesti tiene otra connotación más allá que ser una mujer trans. Tiene una connotación de clase, es una reapropiación del ser travesti que no es ser un hombre. Entonces para mí es lindo".

Una noche en Viña con Mon Laferte

Este verano, Javiera Electra tuvo la chance de un baño de masividad cuando fue invitada al Festival de Viña, junto a Akriila, para cantar Pa donde se fue. Un vínculo que tenía alguna historia. “Ella fue la que se acercó a mí. Ella conoció mi trabajo antes de que yo sacara el disco, me conocía desde REPRÍS”, cuenta. Luego Electra fue invitada por Mon a un concierto en Concepción como parte de la gira Autopoiética.

Desde ahí se generó un vínculo. “Cuando la Mon ganó el Latin Grammy hizo una fiesta donde habían muchos artistas chilenos. Estaba Joe Vasconcellos, estaba la Denisse Malebrán, la Denise Rosenthal, los hermanos Durán, la Akriila. Y la Mon era como una tía, me andaba trayendo de la manito y les decía: ¿Ustedes conocen a la Javiera Electra? Ella es la Javiera Electra, conózcanla".

Akriila y Javiera Electra junto a Mon Laferte, Viña 2026.

Poco después, en el verano, Laferte le abrió la chance de sumarla como invitada a Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, uno de los temas de Femme Fatale Vol.2. Su parte la grabó en Chiguayante, en la casa de Iván Céspedes. “Estuvimos trabajando como tres horas, porque es una canción difícil -comenta-. A mí me costó un montón llegar a eso porque cantar suave es complejo y cantar aireado requiere una técnica súper compleja”.

Fue en esa misma conversación en que Mon la sumó como invitada a su show en Viña. Electra salió a enfrentar al “Monstruo” vestida de negro y con un sombrero huaso elaborado por el sombrero de Valparaíso, Eliseo Rojas, que compró especialmente para la ocasión.

Aún se remece al recordar esa noche. “Es muy lindo y realmente se ve la gente súper encima. Y además que las luces están encendidas, entonces tú puedes ver las caras -cuenta-. La verdad estaba nerviosa porque el día anterior le cambiamos la tonalidad a la canción, medio tono más abajo, entonces estaba preocupada y nerviosa de hacerlo bien, de no equivocarme con la guitarra, porque además estaba esa presión extra. Pero fue muy lindo. Y me acuerdo que en un momento nos miramos con la Miss Universo [Fátima Bosch, que integraba el jurado], yo le asiento con la mirada y ella me asiente de vuelta ¡yo necesito más! necesito volver a cantar ahí. Veo súper lejano tener un show en el Festival de Viña, pero no sé...quizás cantar en la competencia internacional".

-A partir de lo de Viña y el KEXP, ¿te han llegado más posibilidades de eventos? ¿Significó llegar a más gente? ¿Dar un salto?

Puede ser, la verdad no lo sé. Yo creo que se puede usar, de pronto en el dossier se ve lindo. No sé si los de Fauna Primavera [NdR: está confirmada en el cartel 2026] habrán tenido eso como criterio. Igual están los de La Ciencia Simple que también tienen un KEXP, supongo que sí, espero que sí. Ahora, hay mucha gente que ha seguido mi trabajo desde ese momento, pero también creo, también muy firmemente, que el crecimiento como artista se debe al trabajo propio, porque alguien te puede tender la mano, pero si tú no le pones empeño a tu trabajo, nadie te va a pescar o nadie te va a seguir el hilo. Así que nada, seguimos trabajando como siempre.

Ese trabajo tendrá algunos efectos en lo inmediato, además de su participación en Fauna Primavera. “Creo que Helíade tiene vida todavía. Hay harta gente que todavía no ha llegado a él y yo voy a hacer lo posible para que el disco llegue a esas personas. Tengo planificada una gira nacional, viene el CD que tiene un bonus track con un videoclip muy lindo que grabamos en Lebu. Y paralelamente estoy trabajando en el segundo disco, que también tiene un nombre, tiene un concepto. Estoy trabajando en el imaginario visual, estoy trabajando en el sonido. Es bastante distinto a lo que es Helíade. Me estoy desafiando con eso".

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