Maternidad subrogada

SEÑOR DIRECTOR:
En su columna, Elisa Walker justifica la legitimidad de la maternidad subrogada en el consentimiento voluntario de la mujer. Un argumento fuerte. Ahora bien, me parece relevante señalar una dificultad en su argumentación.
El imperativo categórico kantiano puede ayudarnos a pensar el problema: “Obra de tal modo —afirma Kant— que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio.” Esto se funda en que la voluntad, capaz de darse fines a sí misma, no puede ser utilizada como medio por otra voluntad.
Cabe preguntarse ahora, ¿es posible separar la voluntad de gestar de la voluntad de ser madre? La evidencia pareciera mostrar que no. Durante el embarazo, el cuerpo y la mente de la madre se abocan totalmente en el niño que crece en su vientre. La mujer se convierte, necesariamente, en madre, puesto que toda su persona se orienta a la gestación de su hijo. ¿Es legítimo —entonces— que el deseo de ser madre utilice la maternidad de otra mujer? La respuesta es negativa, puesto que la maternidad de la madre gestante se transformaría en un mero instrumento para satisfacer el deseo de otro. Esta es la violencia contra la mujer inherente a toda maternidad subrogada, y la razón por la cual debe ser abolida.
Alfonso Vial
Licenciado en Filosofía
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