Territorios afectados, decisiones compartidas

SEÑOR DIRECTOR:
Frente a catástrofes como los recientes incendios en Penco y Lirquén, nos volvemos a plantear cuál debería ser el rol de los arquitectos y de sus asociaciones gremiales. La respuesta exige distinguir planos que a menudo se confunden.
En la emergencia, existen instituciones llamadas a responder con urgencia y atender necesidades inmediatas.
Sin embargo, la arquitectura —especialmente desde una mirada urbana y territorial— tiene también la responsabilidad de comprender por qué un territorio se volvió vulnerable y cómo evitar que esa condición se repita.
En este caso, los incendios afectaron áreas urbanas consolidadas, con propietarios, responsabilidades, inversiones y un fuerte arraigo social. La reconstrucción no ocurre sobre un territorio vacío ni ideal, sino sobre lugares habitados, con historias y compromisos que condicionan legítimamente cualquier proyección futura.
Por ello, el aporte de la arquitectura no puede ejercerse de manera autónoma. Requiere trabajar con la autoridad, que maneja la información normativa y de riesgo, y con las comunidades afectadas, cuyos vínculos con el territorio son parte central del problema y de la solución.
El desafío es articular urgencia y reflexión, desde el inicio. De lo contrario, está el riesgo de tener diagnósticos correctos, pero decisiones inviables en términos sociales y operacionales.
Juan Sabbagh P.
Presidente
Fernando Marín C.
Vicepresidente
Asociación de Oficinas de Arquitectos
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