Ángela Carrasco: "Todavía no lo puedo creer, la muerte de Camilo Sesto fue algo inesperado"

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La cantante más cercana al fallecido intérprete habla con Culto de sus últimos días, de sus problemas de salud y de cómo enfrentó la adultez.


"He llorado demasiado. Lo he pasado muy mal. Todavía no lo puedo creer". Con esas frases, la cantante dominicana Ángela Carrasco (67) -en la foto principal- sintetiza lo que han sido sus últimas horas. En la madrugada del pasado domingo, un mail de Eduardo Guervós, mánager de Camilo Sesto, le avisaba que el artista había fallecido apenas un par de horas antes debido a un paro cardiaco.

"Para todos nosotros, para mí y para mi familia, que conocemos a Camilo desde siempre, fue algo inesperado. Aunque él había estado con problemas de uno de sus riñones, no era una cosa como para fallecer. Verdaderamente fue un golpe muy duro saberlo. Yo estuve con él hace cerca de diez días en un programa de TV, fue la última vez que lo vi. Y estuvimos hablando y lo pasamos muy bien en un almuerzo. Estoy muy triste, no estaba esperando esto", recuerda la intérprete, al teléfono con Culto desde su casa en España.

Por lo mismo, este lunes por la mañana llegó hasta el velorio del baladista, en el edificio de la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE), donde no sólo coincidió con otras personalidades del espectáculo y la política, sino que también con una alta afluencia popular, con filas de seguidores que se acumulaban por varias cuadras.

Pero si hay alguien que tiene demasiado que agradecerle a Camilo Blanes Cortés, su verdadero nombre, es precisamente Ángela Carrasco. Con una carrera como estrella infantil en su natal República Dominicana, la actriz llegó a Madrid en 1972, a los 19 años, gracias a una beca que se ganó para estudiar decoración y diseño. De ahí saltó a Televisión Española (TVE) para participar en el espacio ¡Señoras y señores!, el que llegó a animar en 1975. En esa misma temporada, con su nombre más consolidado, se presentó a un casting para protagonizar la versión española de Jesucristo Superestrella, un proyecto creado y financiado por Camilo Sesto, donde, por supuesto, él encarnaría a Jesús. Tras superar varias etapas, el hombre de Fresa salvaje ya no tenía dudas: ella era la indicada para interpretar a María Magdalena.

La dominicana sigue: "Tuve la gran suerte de que alguien como él se diera cuenta que mi padre tenía razón. Mi padre siempre dijo que, de sus hijas, la que cantaba era yo. Él siempre vio en mí a alguien diferente. Cuando se supo que haría de Jesucristo, hubo gente que se murió de la risa pensando que Camilo estaba loco. Y él se gastó todo lo que había ganado en su vida para poder hacer este musical. Fue algo muy bonito, muy deseado y fue un gran éxito".

Pero la obra no sólo fue un suceso y enalteció aún más la trayectoria del español; también estableció un profundo vínculo afectivo y laboral entre ambos, el que se mantuvo hasta su fallecimiento.

Luego de Jesucristo Superestrella, Sesto le compuso y produjo los más grandes éxitos de su carrera, como Quererte a ti, Callados o Quiéreme, transformándose en una suerte de mentor artístico.

Se fueron de gira por Latinoamérica y en 1981 cantaron juntos en el Festival de Viña, en la mejor edición de todas, aquella donde él era una de las estrellas y ella oficiaba como jurado.

"Que no te quepa la menor duda", comenta, como una suerte de advertencia antes de una conclusión rotunda: "Yo sé que hay muchos artistas, cantantes importantes, te puedo mencionar muchísimos; pero como Camilo Sesto no hay ninguno".

En la última vez que estuvo con él, ¿cómo lo vio?

Pues, estaba fastidiado, porque a Camilo no le gustaba estar enfermo. No soportaba el tener problemas, (no soportaba) no poder hacer algunas cosas. Eso a él no le gusta. Él estaba muy fastidiado, pero ya después comenzamos a hablar, a hacer la entrevista. Estábamos pasando un buen momento, él no tenía muchas ganas de comer, pero comió lo que pudo. Y estuvimos en eso, conversando bien y distendidos. Pero lo que le estaba molestando era el asunto del pie que tenía, por lo que debía hacerse unos chequeos más adelante.

¿Qué problema tenía en el pie?

Él tuvo una caída hace mucho, arreglando un armario donde ponía libros y ese tipo de cosas; se subió en una banqueta, la que se hizo para atrás, y el cayó con los calcañales. Imagínate, él que es alto y caer de esa manera, se hizo mucho daño. Lo vendaron y le pusieron un yeso. Pero cuando vio que duraba mucho el yeso, un día lo fui a ver y me dijo "estoy cansado de este yeso". Y se metió a la piscina, lo ablandó y se lo quitó. Después de ahí comenzó a sufrir mucho por la cuestión del pie, no se lo curó como Dios manda. A veces no podía ni mover los pies, pero nunca fue un quejica (quejumbroso) en ese sentido.

Pese a ello, Carrasco agrega que nada hacía presagiar un desenlace fatal: "Había varias cosas, fue operado del hígado hace mucho tiempo, después se complicó la cuestión del riñón. A él le pudo venir un descenso de todo eso y que le tocara morir. Nadie estaba esperando que algo así pudiese pasar".

¿Era un hombre que estaba muy solo en el último tiempo?

No, eso no. Yo te digo una cosa: de vez en cuando, la soledad no es mala, hay veces que uno también necesita tener su momento de esparcimiento. Pero de que estuviera solo todo el tiempo, no, no, no. Él invitaba a su casa a quienes quería invitar. No era tampoco de que la gente se apareciera en su casa. Él cuidaba mucho eso.

¿Cómo enfrentó su última etapa, sobre todo el avance de los años?

Camilo siempre fue un hombre que le gustaba estar bien. Él fue siempre muy coqueto, le gustaba estar bien presentado. Yo no voy a confesarte ni lo que se hizo ni lo que no se hizo. Lo que si te digo, es que nunca lo vi mal puesto. Ni con unos zapatos feos, ni con un traje raro. Siempre lo vi súper bien vestido. Siempre me dijo "tú puedes estar en tu casa como quieras, pero cuando salgas al público, ellos te recuerdan como te han visto en el disco, en la televisión. Tú no puedes salir como un mamarracho". Siempre fue un buen profesor. Yo le decía "voy al supermercado y voy a ir con unas chancletas", pero él de inmediato me paraba: "¡no, porque cualquiera te va a ver!". En eso, en tener respeto por el público, éramos iguales.

¿Cómo era trabajar con él?

A mí, cuando me llamaba a cualquier hora, yo me sentía dichosa, porque eso quería decir que había algo bueno. Camilo era de hablar, no era sólo de escribir y escribir. Una vez eran las tres de la mañana y sonó el teléfono de mi casa y yo estaba dormida al lado de mi marido. Y me dice "¿qué estás haciendo?". Y yo le respondo lo que estaba haciendo (se ríe). No, mentira. Siempre bromeábamos así un poquito sucio. Más bien le dije: "Camilo, ¿tú sabes qué hora es?". Y me dice: "es que cuando oigas esto no lo vas a creer, es sólo un poquito, te lo voy a cantar". Y empieza:

"Quereeerte a tiii, es querer ganar el cielo por amoooor" (comienza a tararear). La canción era una belleza. Al otro día me llamó y fuimos donde el pianista y la empezamos a cantar.

¿Se siente la gran aliada femenina de Camilo Sesto?

Pienso que sí. Él escribió después canciones para otras artistas, pero la primera a la que le dio canciones fue a mí. No hay otro como él, que tenga esa forma de cantar, que tenga tal capacidad de voz, de figura, de expresión, de cuando sube a un escenario lo llena totalmente. Hay muchos otros, que los quiero y los admiro, pero uno como Camilo yo no sé cuándo lo tendremos otra vez.

Un masivo adiós en España

Poco antes del mediodía de este lunes, Camilo Sesto fue velado en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en Madrid. Hasta el lugar llegó cerca de un millón de seguidores para despedir al cantautor, los que luego de hacer una larga fila, pudieron pasar frente a su féretro cerrado y rodeado de coronas de flores. La gente se acercó en su mayoría muy emocionada, con discos y fotos del artista, además de rosas.

Varias personalidades llegaron al velorio, entre ellos las cantantes Ángela Carrasco y Marta Sánchez, además del ministro español de Cultura y Deporte, José Guirao. También asistió Camilo Blanes (36), el único hijo del fallecido intérprete, quien vive en México.

Su velorio duró hasta la noche, y mayores detalles de su funeral no habían sido revelados. Sin embargo, según informó el que fuera su representante, Eduardo Guervós, se esperaba que luego de los funerales, los restos de Camilo Sesto fueran incinerados y trasladados hasta donde nació en 1946, Alcoy, por expresa petición del cantante.

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