El mundo sin The Beatles, ¿qué hubiésemos perdido?

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La película Yesterday presenta una ficción en que el mundo olvida por completo la obra del grupo de Liverpool. Por ello, en Culto proponemos un ejercicio en que imaginamos aquellas cosas que pudieron ser distintas sin la existencia del popular cuarteto.


En una década de carrera y trece discos de estudio, The Beatles desarrollaron un trayectoria citada a menudo como influencia en las generaciones posteriores. Artistas como Ozzy Osbourne o Kurt Cobain en más de una ocasión declararon su admiración por la obra del cuarteto, pero ¿cuánto es el alcance de ese legado? en parte la película Yesterday ofrece una mirada, en clave pop, del impacto popular que genera la música de Lennon, McCartney, Harrison y Starr.

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Hoy, en que se les eleva a una condición casi de piezas de museo, analizamos a modo de propuesta los elementos de la cultura popular que pudieron ser diferentes de no mediar la existencia del célebre grupo. Por cierto, teniendo en cuenta que ante todo la historia es multicausal. Es decir, en la época en que los de Liverpool desarrollaron su actividad, hubo fuerzas decisivas para tomar decisiones en una u otra dirección, pero claro, en muchos aspectos consiguieron crear una obra con personalidad.

La British Invasion

Es cierto, el rock and roll fue un fenómeno surgido primero en EE.UU. Entre el tupé de Elvis, las guitarras de Chuck Berry y al piano ardiente de Jerry Lee Lewis, esa primera generación fogueada en los húmedos clubes del sur profundo estadounidense, fue la referencia para los jóvenes ingleses, que en la posguerra, comenzaron a imitarles.

Uno de estos conjuntos fueron los Beatles, quienes con el single "I want to hold your hand" consiguieron la entrada de las agrupaciones británicas al mercado estadounidense. Si bien, antes que ellos, los correctos Cliff Richard & The Shadows lo intentaron sin éxito, su incursión le mostró a parte de los ejecutivos de las disqueras que las bandas de rock podían ser rentables y no eran tan solo el sabor del momento. De allí a que el camino de los Fab Four se cruzase con el de Parlophone, una subsidiaria de EMI.

Lo cierto es que la noche del 9 de febrero de 1964, con su legendaria aparición televisiva en el programa de Ed Sullivan, estalló la Beatlemanía. La locura fue tal que alcanzó para que otras bandas de la isla fuesen a probar fortuna, algunos con más o menos éxito. Los Rolling Stones pasaron casi desapercibidos en su primera gira por tierras americanas, pero al año siguiente, con la inmortal "Satisfaction", lograron consolidarse e instalar el concepto de banda de rock sudorosa, temible y escandalosa, pese a que apenas eran unos veinteañeros de clase media que homenajeaban a sus héroes del R&B, como Muddy Waters o Howlin' Wolf. Así como ellos, The Animals se anotaron con el hit "The house of the rising sun", una vieja canción popular que narra la vida desdichada de una persona en las calles de Nueva Orleans.

Pese a la admiración inicial, para mediados de los sesentas, los ingleses miraron hacia adentro. Lennon y McCartney proyectaron grabar un álbum basado en sus infancias en Liverpool. No lo concretaron, pero del proyecto quedaron para la posteridad dos piezas inmortales: "Strawberry Fields Forever" y "Penny Lane". Mientras que los Kinks, vetados en EE.UU. tras su gira de 1965, se volcaron a la imaginería británica bajo el atardecer en Waterloo. Ese camino, décadas después, inspiró a la nueva oleada en su versión noventera, con ilustres como Oasis, Blur, The Verve, que en escándalos, drogas y buenas canciones, no les iban en zaga. Pero solo con una historia de vía propia detrás, hubiera sido posible.

Los videos musicales

Hacia 1966, la carrera de los Beatles tenía dos caras. Una en que eran artistas que se atrevían a desarrollar grabaciones cada vez más complejas y sofisticadas, y otra en que eran los melenudos simpáticos de la Beatlemania cuyos conciertos no eran más que reuniones de adolescentes chillones que apenas dejaban escuchar la música. Y eso los tenía hartos. Por ello, no sin un par de polémicas mediante (cuando Lennon afirmó que eran más populares que Jesucristo), decidieron dejar las giras.

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Pero las invitaciones para tocar en programas de televisión seguían llegando. De ahí que surgieran los videos de promoción, los que hacían el trabajo por ellos. Simplemente debían sacrificar una tarde, hacer que tocaban y listo. Sin fans chillones, sin amenazas, sin molestas ruedas de prensa con periodistas que les preguntaban por afirmaciones polémicas o les insistían que emitieran alguna opinión sobre la guerra de Vietnam. Hasta les permitía hacer el loco.

Si bien, en casos como los clips de "Paperback Writer" y "Rain" hicieron algo muy sencillo -nada más hicieron tomas en los jardines de Chiswick House-, pronto comenzaron a experimentar, tal como lo hacían con su música. Los trabajos audiovisuales para "Strawberry Fields Forever" y "Penny Lane" les permitió explorar con algunas ideas -cuando Paul se sube al árbol de un salto, por ejemplo-.

Los sonidos del mundo

Con el sencillo "See my Friends" (1965), los Kinks habían anticipado una sonoridad pseudo india en la música pop, pero los Beatles subieron la apuesta. Gracias a la curiosidad de George Harrison, introdujeron el sitar, un instrumento de cuerda pulsada tradicional de la India y Pakistán, el que conoció durante el rodaje de la película Help! (1965).

"Fui y compré un sitar en una pequeña tienda en la parte superior de Oxford Street llamada Indiacraft, que tenía algunos en escala pequeña, y también incienso. En realidad, era de mala calidad, pero lo compré y lo fastidié un poco -recuerda el guitarrista en la Antología-. De todos modos, estábamos en el punto donde habíamos grabado la pista de acompañamiento de 'Norwegian Wood' y necesitaba algo. Por lo general, comenzábamos a mirar a través del armario para ver si podíamos encontrar algo, un sonido nuevo, y yo tomé el sitar, solo estaba por ahí; Realmente no había descubierto qué hacer con eso. Fue bastante espontáneo: encontré las notas. Se ajustó y funcionó".

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Gracias a esa decisión, casi accidental, el grupo llevó al gran público la sonoridad oriental. Al poco tiempo los Rolling Stones lo hicieron en "Paint it, black", y los mismos Fab Four profundizaron con composiciones arregladas al estilo indio como "Within You Without You" y las sesiones de meditación guiadas por el Maharishi Mahesh Yogi (lo que a su vez marcó un precedente en la asociación de figuras del espectáculo con gurús espirituales). En las décadas siguientes, gente como The Clash, Talking Heads, Peter Gabriel, entre otros, llevarían el interés por lo no occidental todavía más lejos.

El marketing de las estrellas

La Beatlemania produjo tal conmoción en Estados Unidos, que todos desearon llevarse una tajada. Si bien, antes de ellos, ya existía cierta memorabilia de los cantantes de moda, con los de Liverpool alcanzó un mayor desarrollo. Loncheras, chapitas y hasta pantimedias se comercializaron con la imagen de los integrantes del conjunto.

No sería todo. Los grupos de fans podían acceder a grabaciones especiales, como la psicodélica "Christmas Time (Is Here Again)", editada para navidad. A ello se sumaron las películas. Si bien, en eso seguían los pasos de Elvis, los ingleses tuvieron el suficiente tino de no asfixiar su carrera en la pantalla grande, como le ocurrió al "Rey", antes de volverse un panzón que cantaba en casinos.

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Las pantys Beatles[/caption]

También el look se transformó en una marca que se aprovechó. Como relató el músico argentino Nito Mestre a Culto, cuando vio A Hard Day's Night en el cine, le dijo a su profesor: "Me quiero dejar el flequillo largo, y quiero comprarme las botitas de los Beatles". Similar fue el caso de su futuro compañero Charly García, quien de hecho consiguió un par, pero más chicos que su número. Muchacho, para ser un Beatle había que ver estrellas.

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El corte de cabello, habitualmente asociado a los primeros años del grupo, en rigor vino a reemplazar al peinado engominado que ellos copiaban de los rockanroleros estadounidenses. El mito dice que fue una invención de la alemana Astrid Kirchherr, pareja de Staurt Stucliffe, bajista en los días salvajes de Hamburgo, pero ella lo descarta en el libro Beatles Off the Record (2008, Omnibus Press). "Toda esa tontería que la gente dijo, que yo creé su corte de pelo, ¡Eso es porquería! Muchos jóvenes alemanes tenían el mismo estilo. Stuart lo llevó por un tiempo y los otros lo copiaron. Yo creo que la cosa más importante con la que contribuí a ellos fue nuestra amistad".

Asimismo, el popular polerón de cuello alargado se asoció tanto a la imagen del cuarteto, que hasta hoy se le conoce por su nombre. Es posible que otro artista generase tal interés, pero en este caso, el ascenso de la cultura juvenil y la fama de la agrupación generaron una suerte de universo alrededor de su obra.

Innovaciones musicales

Acaso lo más significativo del legado musical de los Beatles es su interés por ser diferentes. Como muchos de sus contemporáneos, lograron traducir el ánimo de cambio cultural de la época, en sofisticación. Pero su caso fue particular. En sus discos se pueden oir los trucos de estudio que el equipo técnico de Abbey Road creó a partir de sus ideas.

En ese aspecto fueron muy importantes el productor George Martin y el ingeniero Geoff Emerick, quienes debieron recurrir al ingenio para satisfacer algunos de los deseos -y caprichos- creativos de los músicos, los que posibilitaron que tiempo después, otros copiasen sus ideas. Los empalmes de pistas, los doblajes automáticos de voces, el uso de microfonías diferentes a las estándares de entonces le dieron una cualidad especial a su música. Y eran una buena respuesta a solicitudes tan extravagantes como hacer que la voz sonara como si estuviera en la luna, o en la cima de los Himalayas.

"Geoff empezó muy verde pero como no conocía reglas probó diferentes técnicas -recuerda el operador de cinta Jerry Boys, operador de cinta en The Complete Beatles Recording Sessions-. Y como los Beatles eran muy creativos y aventureros, dirían que sí a todo. La química de George y Geoff fue perfecta e hicieron un equipo formidable. Con otro productor y otro ingeniero, las cosas habrían resultado bastante diferentes".

"La noche que doblamos en la orquesta en 'A Day In The Life', hubo una especie de fiesta en el estudio. Configuré una mezcla de monitores para que todos escucharan, y Ron Richards, quien era el productor de The Hollies, estaba en la sala de control. Cuando reproduje la mezcla, Ron solo puso su cabeza en sus manos. Y hablaba en serio. Hubo silencio después de que terminamos de reproducirlo -cuenta Emerick en sus memorias-. Era como si estuvieras viendo una película en blanco y negro, y de repente había color y Cinemascope. La sensación en esa sala de control fue simplemente increíble. Nadie había escuchado algo así en sus vidas".

Es cierto que al momento de tomar "préstamos", los Beatles no lo hacían mal. En más de una ocasión, Lennon y McCartney copiaban progresiones de acordes de otros artistas, especialmente del Motown. Según el escritor Ian McDonald, "You won't see me", del álbum Rubber Soul, se inspiró en "It's the same old song", de los Four Tops. También estuvieron muy atentos a los conjuntos femeninos como las Supremes, o las Shirelles, de las que copiaron la forma de armonizar que tanto lucen en sus primeros tiempos. Pero a diferencia de otros grupos de su época, ellos no se conformaron con ser meros imitadores, sino que se preocuparon de generar una voz propia. Y vaya que lo consiguieron.

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