Tate de Londres exhibe el arte gatillado por el golpe de Estado de 1973

Imagen-Violeta-Parra-WEB

La galería inglesa reúne hasta octubre de 2020 obras de artistas como Carlos Leppe, Alfredo Jaar y Lotty Rosenfeld. Destaca Cecilia Vicuña quien 1974 organizó en la ciudad un festival en apoyo a Chile.


Cecilia Vicuña (1948) lo recuerda como si fuese ayer. Era 11 de septiembre de 1973, tenía 25 años y esa noche estaba concentrada trabajando en su taller en Londres, donde hace un año había llegado para cursar un magister en la Slade School of Fine Art, gracias a una beca del British Council. "Compartíamos un edificio con otros 30 estudiantes, yo no tenía ni televisión ni radio, nada. Eran las 9 de la noche y de pronto un compañero golpea la puerta y me dice 'Cecilia, escuché por la radio que murió Allende'. Para mí eso fue un acabo de mundo. Yo además lo conocía, me lo había presentado Nemesio Antúnez, y mi abuelo había sido cercano a él también", recuerda la artista que lleva radicada en EEUU desde 1980. "Me quedé pintando toda esa noche una pintura que para mí es premonitoria: Chile se ha convertido en un desierto y una gota de sangre roja va cayendo al abismo del océano, que fue como ver lo que pasaría con esos cuerpos de detenidos lanzados al mar", dice.

Vicuña también escribió un texto que tituló La muerte de Allende, incluido en su libro Sabor a mí y lanzado ese mismo año con 250 copias por la editorial inglesa Beau Geste Press, que más tarde se convertiría en la principal difusora del movimiento Fluxus. El libro ingresó a la colección de la prestigiosa Tate Gallery de Londres, que con los años fue adquiriendo otras obras de la artista, como el óleo Violeta Parra (1973), donde retrata a la cantautora desnuda, con el torso partido en tres "porque el mundo fue una carnicería que al cortó y ahora la exhibe como un bistec", explicó una vez la artista y una bufanda de colores brillantes sobre su cabeza.

La pintura se exhibe hasta octubre de 2020 en la Tate Modern, en la exposición A year in art: 1973, la primera de una serie de muestras que tendrán como punto de partida un año en particular, centrándose en un evento que haya repercutido significativamente en el arte y la cultura, en este caso el golpe de Estado en Chile. "¿Qué papel juega el arte en tiempos políticamente tumultuosos?", se preguntan los curadores Clara Kim, Michael Wellen Fiontán Moran. "La muestra explora los artistas que utilizaron el arte como una forma de protesta para expresar disidencia, dar testimonio y sobrevivir en tiempos turbulentos, posterior al derrocamiento de Salvador Allende", dice el catálogo de la muestra.

En ella se exhiben obras de otros artistas chilenos como Carlos Leppe, con su video de Las Cantatrices (1980) donde el artista maquillado y con su torso enyesado canta ópera mientras su boca se mantiene abierta por un aparato ortopédico dental; Lotty Rosenfeld, de quien se exhibe algunas fotos de su serie Una milla de cruces sobre el pavimento (1979) o Alfredo Jaar, con la acción ¿Es usted feliz?, pregunta que en 1979 colgó en marquesinas del centro de Santiago y que distribuyó también como encuesta a los transeúntes.

Arte y democracia

Cecilia Vicuña es, sin embargo, una de las más representadas de la muestra. La artista que acaba de ganar el Premio Velázquez de Artes entregado por el Ministerio de Cultura de España y que el 7 de diciembre inaugura en Miami About yo happen, su muestra itinerante por EEUU, exhibe en la Tate Modern objetos precarios, que fueron adquiridos hace 4 años por la institución, sobrevivientes de los más de 400 que Vicuña hizo en 1973. Se muestra su afiche Chile vencerá, parte de la manifestación de septiembre de 1974 en Trafalgar Square como parte del movimiento Artist for Democracy, que reunió más de 10 mil personas para luego ser una de las lideres del festival con artistas e intelectuales de todo el mundo en apoyo del movimiento democrático en Chile y donde participaron creadores como Roberto Matta, Christo, Sol Lewitt, Julio Cortázar y John Dugger.

"Hay que decir que Inglaterra fue el primer país del mundo en dar legitimidad a Pinochet, pero a su vez los trabajadores de todos los sindicatos eran parte del movimiento de solidaridad con la restauración de la democracia", dice Vicuña. Ese año, la Bienal de Arte de Venecia también estuvo dedicada a Chile.

¿Cómo has visto el actual movimiento social y político en Chile?

Toda la comunidad de artistas chilenos en EEUU está movilizada, yo ya he hecho cuatro performances. Creo que es la primera vez que la gente que está afuera y adentro está totalmente unida, como si fuese un sólo cuerpo reaccionando frente al maravilloso despertar chileno y al horror de la violencia del Estado, que estadísticamente ha sido mayor a estas alturas de lo que fue en 1973. Es tradicional que la extrema derecha tenga matones encapuchados, pero junto a esto se ve que hay otros espontáneos que hacer una expresión de violencia total. Hay una violencia inusitada y eso hay que denunciarlo porque es el momento para que la humanidad de un salto cualitativo y para resolver los grandes problemas. Debe haber una asamblea constituyente realmente participativa, transparencia y verdad es el remedio, algo que en Chile ha faltado en los últimos 50 años.

Comenta