Filme aún no estrenado sobre atentado a Pinochet cae en sitio pirata por 72 horas

La película Matar a Pinochet, basada en el libro Los fusileros, se mantuvo de sábado a lunes en portal Cuevana 3. La cinta de Juan Ignacio Sabatini entra a salas en octubre y aún no está claro cómo se produjo el sabotaje digital.



El sábado 1 de agosto, a la hora de almuerzo, el director de cine Juan Ignacio Sabatini se enteró a través de un whatsapp que su película Matar a Pinochet, con estreno para octubre de este año, ya estaba disponible para ver en la plataforma de exhibición pirata Cuevana 3. En rigor, era una versión previa de su largometraje: una copia terminada en un 80 por ciento que había sido pirateada.

El caso de Matar a Pinochet, que se basa en el libro Los fusileros del periodista Juan Cristóbal Peña, es el más grave del que se tenga registro en el país en el prontuario de los sabotajes tecnológicos de producciones cinematográficas. No es el clásico pirateo de título ya estrenado, sino que un filme que espera su salida a salas. Según fuentes al interior de la producción, la versión de Cuevana 3 no tiene aún los efectos especiales, voces en off y otros tratamientos de imagen y de sonido.

La duración, de 77 minutos, es bastante corta para los estándares de un largometraje promedio, aunque contiene créditos iniciales y finales. La distribuidora Market Chile, que es la que maneja el estreno de Matar a Pinochet, no respondió durante el día a los llamados de Culto para conocer antecedentes de la filtración.

Desde el interior de la producción de la cinta, circuló la versión de que el hackeo se produjo en la plataforma digital del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA). Sin embargo Jeankarla Falon Plaza, encargada de prensa de la institución, desmiente esa aseveración.

Sostiene además que el INCAA, cuyo logo aparece al inicio del filme por cuanto Argentina es país coproductor, no registra ningún informe de ciberataque durante el fin de semana y que los responsables de la cinta chilena no se han comunicado con ellos.

Después de los esfuerzos de los productores de la cinta, Matar a Pinochet logró salir de la plataforma pirata ayer en la mañana. Aún así, es una tarea difícil: muchas veces se logra impedir la circulación online sólo por un período para que reaparezca tiempo después en otro sitio.

El filme de Juan Ignacio Sabatini (Ojos rojos) es una co-producción entre Chile, Argentina y España, con guión de Enrique Videla, Pablo Paredes y el propio Sabatini. En los créditos iniciales se lee: “Inspirada en Los fusileros”, dando a entender que hubo libertad de adaptación.

La película de Tamara

Publicado en el 2007, el libro de Juan Cristóbal Peña relató la preparación y el ataque al general Augusto Pinochet y su comitiva en el Cajón del Maipo por un grupo entrenado del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). El día escogido fue el domingo 7 de septiembre de 1986 y los principales involucrados descritos en la adaptación de Sabatini son Cecilia Magni, alias comandante Tamara (Daniela Ramírez); Mauricio Hernández Norambuena, alias comandante Ramiro (Cristián Carvajal); Juan Moreno Avila, conocido como Sacha (Gastón Salgado); y José Joaquín Valenzuela Levi, cuya chapa era Ernesto (Gabriel Cañas).

Un lugar sombrío le corresponde a Luis Eduardo Arriagada, al que llamaban Bigote (el actor argentino Juan Martín Gravina): hay una sombra de duda sobre su lealtad a sus compañeros. En un lugar más periférico en la cinta se ubica Raúl Pellegrin, el comandante José Miguel (Mario Horton), no involucrado en terreno como sus camaradas.

En el metraje disponible de la película, que no es el definitivo por supuesto, se observa a Tamara como el eje central de la trama. Ese es evidentemente un claro giro y guiño personal de los autores de la cinta con respecto al libro de Peña, donde la historia era más colectiva.

Es ella quien lleva la voz cantante de muchas acciones, pero al mismo tiempo sufre las consecuencias de sus anhelos, sobre todo dentro de un grupo jerarquizado de hombres en que la verticalidad de mando es sacra. Encarnada por la actriz Daniela Ramírez, Tamara es el caso aparte del grupo. O, al menos, uno de los dos: el otro es Sacha, el muchacho de las barriadas al que Tamara siempre apoya ante el descreimiento ocasional del resto.

Cecilia Magni, con su educación en el Grange y su origen social patricio, parece luchar no sólo contra su familia para hacerse valer: también debe sacar credenciales de probidad en el propio Frente, dónde Ramiro es la mente fría, José Miguel la cara política y Sacha, el alma en busca de su destino. El tercer personaje que logra mayor relieve en el grupo es Ramiro, el ex profesor de Educación Física que parece tener muchas veces más claridad que todos sus compañeros juntos.

En la versión que al menos se pudo ver estos días, la trama de la película está cruzada por un viaje en auto desde Santiago a Valparaíso que emprenden Tamara y Ramiro. Es un trayecto de recuerdos, reflexión y algunas recriminaciones sobre por qué las cosas salieron mal en la emboscada de aquel domingo 7 de septiembre en la tarde. ¿Las armas inadecuadas? ¿Algún infiltrado? ¿Las órdenes sin sentido del Partido?

En ese contexto se intercalan diferentes situaciones que funcionan como racconto de los hechos: Tamara llevando en motocicleta a Sacha a su casa en la población La Pincoya; la comandante visitando de sorpresa a su padre (Luis Gnecco) en su trabajo o a su madre (la actriz argentina Julieta Zylberberg) en una amplia casa con piscina; los muchachos del Frente reunidos en una iglesia que les provee un sacerdote aliado; el mitin final antes de ir a la misión a la cuesta Las Achupallas en el Cajón del Maipo.

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