Poder danés: cómo triunfa en el mundo la cuna de Borgen

Finalizada en 2013, Borgen alista su regreso.

Antes que el streaming estimulara el consumo de series no habladas en inglés, la industria danesa era exitosa internacionalmente con títulos como The killing, The bridge o Borgen, el drama político que Netflix revivirá en 2022. Financiamiento público y un sello propio siguen estando entre las claves del fenómeno, que hoy enfrenta nuevos retos que una investigadora y un director detallan desde Dinamarca a Culto.



A días de la llegada del último ciclo de Grey’s anatomy y de Cobra Kai -dos favoritos indiscutidos-, Netflix recibió en septiembre una historia cien por ciento danesa que concluyó hace siete años, el drama político Borgen. Un combo de intriga, retrato femenino y reflexión sobre el costo personal del poder que pudo haber tomado por sorpresa a más de alguno, pero cuya razón de su estreno se dio en abril: la plataforma revivirá la serie con una cuarta temporada que debutará en 2022, de nuevo protagonizada por Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), la política conocida al inicio de la trama como la primera mujer en llegar a ser primera ministra del país.

La garantía está en que vuelve el creador de la producción, Adam Price, y sobre todo en que sigue vinculada su señal original, DR, el canal público de Dinamarca, responsable tanto de Borgen como de la mayoría de los títulos que han encumbrado a las series locales. Sin el activo rol del área de Drama de la estación, de hecho, no habrían existido ni Algo en que creer, 1864, The killing ni The bridge. Tampoco, por supuesto, los remakes estadounidenses de estas dos últimas. Y es probable que hubiera tomado otro derrotero el nordic noir, la celebrada relectura escandinava del policial.

Algo en que creer, del mismo creador de Borgen.

Para las series danesas, que con su sello propio han logrado seducir casi con la misma efectividad a su población –de menos de seis millones de habitantes– que al resto del mundo, irónicamente fue crucial un viaje a Hollywood hace cerca de dos décadas. Un paso por los sets de producciones como The West Wing y NYPD Blue que emprendieron ejecutivos de DR y que los llevó a concluir que, si deseaban hacer ficción de prestigio, debían encontrar su propia forma, no imitar el modelo de EE.UU.

“Siempre hemos vendido los países escandinavos como este lugar donde hay luz las 24 horas del día, chicas rubias con ojos azules, Hans Christian Anderson y cosas así, pero queríamos mostrar el otro lado”, explicaba Piv Bernth, exjefa de Drama de DR, hace siete años al sitio The Conversation, luego que Borgen y The killing conquistaran Europa con gran audiencia y premios Bafta. Dos títulos que ayudaron a cimentar esa narrativa propia, muchas veces más sombría y pausada que la norteamericana, y siempre anclada a la condición humana.

La ductilidad entre géneros se ha anotado como otra de sus mayores fortalezas. Fuera del drama político y el policial, han probado con éxito el drama histórico e incluso la comedia, como Rita, uno de los pocos títulos exitosos pertenecientes a una cadena de pago en vez de a DR (sus cinco temporadas están en Netflix).

Rita lanzó su quinta temporada en Netflix en agosto.

Bernth, hasta 2018 parte del canal público y quizás una de las mayores arquitectas del fenómeno, ha planteado entre sus conceptos que “la historia es lo más importante, luego el género”, además de instalar una confianza plena en los cerebros detrás. Su día clave, ha contado, fue cuando conoció a Søren Sveistrup, creador de The killing y jefe de guiones de Nikolaj & Julie (2002-2003), la segunda serie danesa en ganar el Emmy Internacional a Mejor drama. Esa última la encabezó el otro gran nombre de la escena, Adam Price, creador de Borgen y Algo en que creer –su alabada producción sobre la fe y la familia–, además de conductor junto a su hermano James de un popular programa de cocina de DR, Spise med Price.

¿Dónde cabe entonces The rain, la primera serie de Netflix en Dinamarca? Más bien, sigue siendo una rareza, según han reconocido sus propios realizadores, por ser una historia post apocalíptica y demasiado costosa para los estándares locales. Para el servicio de streaming, lanzado a hacer nuevas producciones en cada continente, ese fue sólo el inicio. Lo siguiente es una adaptación del primer libro de Sveistrup, El caso Hartung, un thriller sobre un brutal asesinato en un barrio residencial de Copenhague. La misma Piv Bernth -ahora con su propia compañía- se encuentra trabajando con la plataforma en el thriller sobrenatural Equinox. HBO Nordic, en tanto, anunció a fines de 2019 su primera ficción en ese país, Kamikaze, sobre una joven rica que lidia con la pérdida de su familia.

The rain finalizó luego de tres ciclos. Foto: Netflix

Tess S. Skadegård Thorsen, investigadora especializada en representación en el cine danés, comparte sus impresiones a Culto: “La era del streaming ha seguido difundiendo series danesas (como Rita, por ejemplo) en todo el mundo, pero también se le ve a menudo como una amenaza para el ecosistema danés. A causa de que muchas de las plataformas más grandes no garantizan la contratación local o las contribuciones a las economías locales de la industria, ha habido negociaciones sobre cómo manejar estas plataformas externas y poderosas”.

Antes de que la pandemia impactara al audiovisual de todo el mundo, The New York Times planteaba otros inconvenientes en un artículo de diciembre pasado, detallando que las producciones de TV estaban alcanzando un número tan alto que no estaba dando abasto el talento nacional.

Uno de los nuevos directores que citaba esa publicación es Mads Mengel, quien a poco de egresar del Instituto Cinematográfico de Dinamarca –la única escuela del rubro en el país– asumió el mando de una nueva serie. El cineasta ahora responde que ese proyecto, Noget on Emma, llega este viernes 23 a la pantalla de DR3, la tercera señal de la estación pública.

The killing tuvo un remake estadounidense.

“Es realmente interesante que (las plataformas) estén iniciando más proyectos locales en Dinamarca, pero también hay algunas compañías danesas más pequeñas que están empezando a producir más series con algunas historias geniales. Por ejemplo, Drive Studios, que hizo mi serie”, asegura el realizador a Culto. “No sé si la gente piensa que es el mejor momento para las series de televisión danesas, pero definitivamente es un gran momento. Y hoy existe mucho trabajo para muchas personas. Estoy emocionado de ver todas las cosas que saldrán de esta época”.

Thorsen, también consultora y experta de medios, repara en un punto que ha generado elogios fuera del país: “Varias series danesas de nordic noir están protagonizadas por mujeres, incluidas The killing y Borgen. No obstante, las minorías, incluidas las mujeres, en general están infrarrepresentadas en la industria cinematográfica danesa (en la pantalla y detrás de las cámaras), especialmente en los puestos de poder”. Retos que, incluso más que en los 2010, encuentran a la producción bajo la lupa de todo el mundo.

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