Stefan Kaegi, director suizo: “Ninguna autoridad entendió que los artistas pueden inventar nuevas formas de estar juntos”

El director suizo Stefan Kaegi.

Fundador de la compañía Rimini Protokoll, el realizador vuelve a Santiago a Mil y presenta a distancia un ciclo con seis de sus creaciones. Dos de ellas invitan a recorrer la ciudad.



Acostumbraba a recorrer el mundo con las obras de su compañía, el colectivo suizo-alemán Rimini Protokoll, que fundó junto a Helgard Haug y Daniel Wetzel. Ahora, el director Stefan Kaegi seguirá a distancia la retrospectiva que le dedica el festival Santiago a Mil y observa las instalaciones de sus obras a través de una pantalla, desde su natal Suiza.

Debido a las restricciones sanitarias producto de la pandemia del Covid-19, el director de teatro, guionista y productor, no pudo viajar a Chile para participar en la nueva edición del festival, responsable de su debut en suelo local en 2015, cuando montó por primera vez la intervención urbana Remote Santiago.

“Para mí es muy distinta esta experiencia en Santiago a Mil, porque no estoy en el querido Chile, sino aquí en el frío de Suiza”, comenta sentado en las butacas de un teatro en Zúrich, mientras es testigo de los ensayos de Temple du présent – Solo para un pulpo, una de las obras de su autoría que se podrán ver a través del streaming, Teatroamil.tv (29, 30 y 31 de enero, 19.30 h).

Pero no todas las creaciones de Rimini Protokoll estarán reservadas al espacio virtual, ya que cinco de las seis exhibiciones traídas desde Europa se podrán realizar bajo los protocolos sanitarios dispuestos en la Región Metropolitana.

“Cuando Carmen Romero, directora del festival, me escribió, yo tenía muchas dudas de si podríamos mandar alguna cosa, porque acá se están contraindicando todo tipo de viajes. Pero luego le propuse que organizaran cosas fuera del teatro”, explica Kaegi. Y así se hizo. Dos de sus performances urbanas integran la 28ª versión de Santiago a Mil, que este año invita al público a reencontrarse.

Y justamente es Remote Santiago, el trabajo que lo trajo por primera vez a Chile, una de las obras que ya está disponible para disfrutar en vivo, todos los días hasta el 29 de enero, desde las 11.00 h. Y, aunque no fue escrita con la intención de retomar los espacios públicos, esta producción que se ha montado en Berlín, Londres y otras capitales del mundo, funciona con doble intención en el contexto actual: bajo la idea original del autor de jugar con la predictibilidad de las acciones de los seres humanos, y ahora, con la posibilidad de volver a las calles, mediante un trayecto a pie que recorre el centro histórico de la ciudad, con partida en el Cementerio General.

Remote Santiago te permite definir tus propias distancias en función de los otros, estar al aire libre, moverte después del invierno que muchos chilenos y chilenas han pasado dentro de sus casas”, dice el artista sobre esta obra, que nació como un experimento que simula a través de una voz pregrabada al estilo de los asistentes virtuales Siri o Alexa, el poder que la inteligencia artificial tiene de anticiparse. Y bajo esa consigna se encarga de guiar a los asistentes en un recorrido por Santiago.

Una situación parecida, aunque con un tono más íntimo y emotivo, se experimenta con App recuerdos, otra de las performances de Rimini Protokoll, que en colaboración con el colectivo Sonidos y Ciudad, busca revisitar hechos de la historia nacional, a través de ejercicios de memoria, gracias a la sonoridad del paisaje. Registros propios de la calle y testimonios de los protagonistas dan vida a esta creación de Kaegi, que al igual que Remote Santiago, repite su participación en el encuentro teatral, y cuya aplicación móvil está disponible para descarga gratuita hasta el 31 de enero.

El encierro al que todo el mundo ha debido someterse durante los últimos 10 meses, ha propiciado la reimaginación de los formatos en que el arte y la cultura se presentan ante el público. Pero esta es una cualidad que Rimini Protokoll viene explorando desde su nacimiento, hace ya más de 20 años, y que le otorga un carácter innovador a sus obras.

Esa capacidad de reinventarse ha sido replicada en otras latitudes, en gran parte gracias al distanciamiento social y a los protocolos sanitarios, que han obligado a los artistas a idear nuevas formas de exhibir. “No está mal tomar el impulso para salir de las salas un momento, inventar cosas, actos, performances afuera, en el espacio público. Es una posibilidad enorme de hacer teatro cerca de la gente que quizás no iría a sentarse a una sala”, comenta Stefan Kaegi. “Eso es un potencial que el teatro no aprovecha lo suficiente, porque nos retiramos a las salas. Y ahora es una buena opción de hacerlo. Santiago a Mil es el momento perfecto para aprovechar de hacerlo”, agrega.

Temple du présent- Solo para un pulpo, de Rimini Protokoll.

Sin embargo, las ganas de los artistas de volver a hacer y mostrar sus obras se han visto fuertemente restringidas debido a las medidas adoptadas por las autoridades. En Alemania, donde reside Stefan Kaegi, los creadores han recibido subsidios y ayudas económicas, pero han sufrido la falta de sensibilidad de los gobernantes, quienes consideran al arte y la cultura no como una necesidad, según dice. “Ninguna autoridad entendió que los artistas pueden inventar nuevas formas de estar juntos”, afirma.

Para el director, la cultura y “la posibilidad de crear vínculos entre personas es una necesidad básica, más que poder comprar ropa. Ya sea de forma digital, o en espacios públicos de manera organizada”, y aunque se han propuesto grandes ideas para evitar el contacto físico y así la propagación de la pandemia, “los políticos no tienen ojos para eso”, dice.

Kaegi observa a la distancia los estrenos de sus obras ya mencionadas, Temple du présent, Remote Santiago y App recuerdos, pero también otros trabajos creados junto a Rimini Protokoll, y que hacen dialogar directamente a la tecnología con la naturaleza humana. Estos son Uncanny Valley, una conversación con el doble animatrónico del dramaturgo Thomas Melle – disponible desde 7 hasta el 14 de enero, a las 15.00 y a las 18.00 h en GAM -; Call Cutta, una llamada por Zoom con trabajadores de Call Center en la India – disponible el sabado 16 y domingo 17 de enero, a las 12.00 y 15.00 h -, y el taller de robótica para la creación escénica, que ya agotó los cupos para sus dos sesiones, el 8 y el 15 de enero.

“Más que los artistas, es el público y la sociedad la que necesita el arte. No esperan solo que les digan ‘quédate en casa’, o ‘consuman para hacer avanzar la economía’, sino que les digan que en este contexto podemos inventar un formato nuevo para estar juntos”, concluye.

Un animatronic protagoniza Uncanny Valley, en el GAM.

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