Prince y Sinéad O’Connor siguen haciendo cortocircuito

Una imagen del documental Nothing Compares. Foto: Andrew Catlin/Sundance Institute via AP

Un nuevo documental sobre la cantante estudia sus orígenes y su carrera artística, con acceso a entrevistas con ella y colegas. Pero los realizadores no lograron obtener una pieza clave: los derechos para usar Nothing Compares 2 U, el éxito compuesto y escrito por el autor de Purple Rain que la irlandesa popularizó en 1990. El motivo fue la negativa del patrimonio del músico, marcando otro episodio en la permanente fricción entre dos figuras ligadas indisolublemente pero que nunca fueron cercanas.



El nuevo estreno de Sinéad O’Connor se fijó antes de que la tragedia volviera a azotar su vida. Es decir, antes de que a comienzos de mes falleciera su hijo de 17 años, Shane Lunny, y que a causa de esa devastadora pérdida la cantante fuera internada por tendencias suicidas. Por ahora no hay mayores pistas sobre cómo evoluciona su estado de salud.

Pero en contraparte, en Utah, Estados Unidos, el Festival de Sundance exhibió este viernes por primera vez Nothing compares, el documental que estudia su turbulenta historia personal y artística, hasta detenerse en su controversial aparición en Saturday Night Live –la performance en que quiso denunciar los abusos sexuales de la iglesia católica y rompió la fotografía del papa Juan Pablo II–, que a la larga gatilló su desaparición de la vida pública.

Dirigida por la realizadora británica Kathryn Ferguson, la película cuenta con una entrevista inédita a O’Connor, quien habla sobre los abusos a los que fue sometida por su madre cuando era niña, el conservadurismo en el que estaba ahogado su país debido a la religión y su compleja relación con la industria que la descubrió a fines de los 90 y que luego le dio la espalda. Un repaso al periodo más expuesto de su vida en momentos en que su existencia vuelve a padecer el desconsuelo de la pérdida.

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Nothing compares fue terminada antes de ese trágico evento (la muerte de su hijo). Sin embargo, sigue siendo un documental de rock impregnado de dolor”, señaló Variety, que también apunta a que “Sinéad O’Connor fue un fuego que se apagó demasiado rápido. Nothing compares te hace ver que todavía está ardiendo”.

Aunque argumenta que el filme “es simplemente más sobre la Sinéad que ya conoces”, The Guardian plantea que “uno sale de Nothing compares entendiendo completamente que esta era un artista que realmente no tenía nada que perder”.

Elogiado por la mayor parte de la crítica, el documental también suma entrevistas con figuras como Chuck D de Public Enemy, Peaches y Kathleen Hanna de Bikini Kill, además del despliegue del material de archivo de rigor.

Sin embargo, una ausencia ha llamado la atención entre sus primeros espectadores (aún no ha sido revelado cuándo ni dónde se verá para el resto del mundo): Nothing compares 2 U, la canción de la que el filme toma su título y que en 1990 transformó para siempre la carrera de O’Connor.

Escrito y compuesto originalmente por Prince, el tema puede ser usado en proyectos audiovisuales únicamente tras la aprobación de quienes administran el patrimonio del cantante fallecido en abril de 2016. Según el mismo documental transparenta, este requerimiento fue elaborado pero finalmente la respuesta no fue positiva. “El patrimonio de Prince negó el uso de la grabación de Sinéad de Nothing compares 2 U en esta película”, señala la cinta.

Como resultado de esa determinación, sólo se escuchan algunos acordes de la canción, dejando un vacío inevitable en el retrato de una de las voces que definieron la música de los años 90. Para Robert Daniels, crítico del portal Roger Ebert, incluso adquiere un sentido más profundo. “Su ausencia funciona temáticamente en una película que trata sobre cómo las instituciones obligan a que ciertas palabras no sean dichas”.

Como sea, el episodio con el documental es el último eslabón de una serie de desencuentros entre dos figuras que quedaron unidas indisolublemente en la historia de la música pero que nunca mantuvieron una relación estrecha. De hecho, todo lo contrario.

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Creada por Prince en 1984 pero facilitada al grupo The Family (que la incluyó en un disco lanzado bajo al alero de su sello, Paisley Park Records), Nothing compares 2 U nunca tuvo una circulación amplia, manteniéndose como uno de los secretos mejor guardados de su obra durante un lustro. Y luego, pese a los millones que le reportó el éxito que ganó en los 90, no estaba contento con la sobrecogedora rendición de la irlandesa.

“Me dijo que no le gustaba (la versión de O’Connor). A menos que él les pidiera, no le gustaba que nadie hiciera versiones de sus canciones”, recordó hace unos años Susan Rogers, ingeniera en sonido del artista en su apogeo.

La cantante, por su parte, tampoco tenía una buena opinión del ídolo estadounidense. En 2020 disparó al asegurar que Prince había intentado golpearla cuando la invitó a su casa en Los Angeles en los 90 y que había agredido a otras mujeres.

Un año después, en una entrevista que concedió a The New York Times antes de la publicación de su libro de memorias (Rememberings), detalló la situación: la habría golpeado con un objeto duro mientras supuestamente estaban en una pelea de almohadas, y luego, una vez que escapó, la persiguió y fue detrás de ella en su vehículo por la carretera.

Para O’Connor había distinciones claras: “Tienes que estar loco para ser músico. Pero hay una diferencia entre estar loco y ser un violento abusador de mujeres”. Una acusación que el documental Nothing compares no reflota frontalmente pero que vuelve a asomar en el recuerdo de manera inevitable.

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