Culto

Exilio y lucha contra la censura: la dura faena de los directores iraníes ante la República Islámica

Jafar Panahi, responsable de una aclamada filmografía creada en la clandestinidad, volvió a manifestar su repudio en contra de los líderes de su país. En tanto, la Asociación de Cineastas Independientes de Irán aseguró que el régimen “ha dejado a sus ciudadanos indefensos sin otra opción que buscar la intervención humanitaria urgente de la comunidad internacional”.

Exilio y lucha contra la censura: la dura faena de los directores iraníes ante la República Islámica

Jafar Panahi estuvo cerca de 15 años sin poder asistir a festivales internacionales debido a la prohibición que le impusieron las autoridades de su país. Su regreso a ese circuito, en mayo de 2025, fue en gloria y majestad: en el Festival de Cannes obtuvo la Palma de Oro gracias a Fue solo un accidente, la historia de un grupo de exprisioneros políticos que creen haber encontrado al hombre que los torturó.

Panahi, quien fue liberado en febrero de 2023 tras casi siete meses en la cárcel –y anteriormente había estado en régimen de aislamiento por criticar al gobierno iraní–, aprovechó la instancia para enviar un mensaje a sus compatriotas.

“Lo más importante ahora es nuestro país y su libertad. Unamos nuestras fuerzas. Que nadie se atreva a decirnos qué ropa debemos vestir, qué debemos hacer o qué no debemos hacer”, expresó en la ceremonia de clausura del evento.

El director tomó nuevamente la palabra este lunes, un par de días después de que se desatara la ofensiva de Estados Unidos e Israel en contra de Irán y se produjera la respuesta del régimen. Invitado al programa The Daily Show, mantuvo sus palabras en contra de la República Islámica.

“Hay muchos cineastas iraníes en prisión. Y en los últimos dos meses de protestas, uno de nuestros amigos cineastas fue asesinado. Estás lidiando con un Estado, con un régimen que no te permite ni siquiera decir la centésima parte de lo que acabas de decir”, indicó durante su entrevista con el presentador estadounidense Jon Stewart, a quien le hizo ver que –en Irán– sería ejecutado si fuera igual de ácido que él en sus comentarios en contra del presidente Donald Trump.

Responsable de galardonadas cintas como Taxi (2015) y No bears (2022), Panahi ha insistido en su derecho de hacer películas y no ceñirse a las severas restricciones del sistema que rige su país desde hace décadas. En muchos de sus largometrajes ha utilizado su propia experiencia para crear historias que se mueven al filo de la ficción y el documental. En ese sentido, ha tomado un camino diferente al del maestro Abbas Kiarostami, quien casi siempre observó la realidad local a través del lente de la poesía y las alegorías.

El realizador de 65 años ha asumido que dedicarse a este oficio puede llevarlo de vuelta a prisión. Tal como viene declarando desde hace un año, al terminar el recorrido de Fue solo un accidente (actualmente nominada a dos categorías de los Oscar) regresará a Irán, pese a que en diciembre fue sentenciado a otro año en la cárcel por presuntas “actividades propagandísticas” relacionadas a su obra más reciente.

“La mitad de mi ser está allí. Mi familia está allí. Y viví allí permanentemente hasta hace tres o cuatro meses (...) Si la mitad de ti está allí, ¿cómo podrías permanecer fuera?”, explicó en The Daily Show.

Fue solo un accidente es una de las últimas películas iraníes en realizarse a espaldas del régimen, pero está lejos de ser la única. La semilla del fruto sagrado (2024), de Mohammad Rasoulof, o Critical zone (2023), de Ali Ahmadzadeh, también se han creado en la clandestinidad, y han provocado la ira de las autoridades.

Ali Abbasi, quien vive en Dinamarca, optó por filmar Holy spider (2022) en Jordania, con el fin de resguardar la seguridad del equipo y de él mismo. En tanto, Rasoulof huyó a Alemania cuando se enteró de que sería detenido y probablemente encarcelado.

La represalías son permanentes: está el caso de Panahi, pero también el de Ahmadzadeh, cuya casa fue allanada a mediados de 2025, cuando un grupo de 50 hombres armados irrumpió mientras rodaba una nueva cinta. El propio director denunció que les robaron sus pertenencias personales, incluyendo un disco duro con sus trabajos anteriores y el Leopardo de Oro que el Festival de Locarno le entregó por Critical zone.

Panahi no se mantuvo al margen y afirmó que “lo que le ocurrió a Ali Ahmadzadeh no fue un robo a mano armada, fue terror psicológico. Fue un ataque dirigido a aplastar la voluntad, destruir la esperanza, destrozar la cámara. Pero no entienden que ningún gobierno puede detener el sueño con armas y miedo”.

También están los cineastas que se las han arreglado para evadir la censura. El realizador más renonbrado en ese campo es Asghar Farhadi (Una separación, El cliente), quien no sólo ha logrado maniobrar antes las medidas represivas, sino que ha conseguido que sus filmes se estrenen en las salas de su país, una gesta prácticamente imposible para gran parte de sus colegas.

Sin embargo, Farhadi también ha sido crítico con las figuras a cargo de la teocracia. “La censura agota la creatividad y cierra todos los canales del arte”, declaró a Le Monde en 2024.

Aunque por el momento no se ha pronunciado respecto al momento que atraviesa Irán, es probable que eso cambie en los próximos meses, cuando debute Parallel tales, una cinta que filmó en París con un elenco compuesto por nombres como Isabelle Huppert, Virginie Efira y Vincent Cassel.

El apoyo a la acción de Israel y EE.UU.

Mientras varios de los pesos pesados del cine iraní aún no han manifestado públicamente, algunos han brindado su apoyo a la operación impulsada por Israel y Estados Unidos.

A ojos de la Asociación de Cineastas Independientes de Irán (IIFMA), “el régimen islámico en Irán, tras el levantamiento nacional y la trágica masacre de enero de 2025, ha dejado a sus ciudadanos indefensos sin otra opción que buscar la intervención humanitaria urgente de la comunidad internacional”.

RALF HIRSCHBERGER

A través de una declaración difundida a inicios de esta semana, la entidad hizo un llamado “a la comunidad internacional a defender la soberanía de Irán y a priorizar la protección de decenas de millones de ciudadanos secuestrados por el régimen islámico. Abogamos por acciones específicas contra funcionarios gubernamentales y agentes opresores, evitando dañar a civiles inocentes. Es esencial poner fin a este ciclo arcaico de violencia patriarcal”.

“Mediante la resistencia unida contra la teocracia podemos aspirar a poner fin a la violencia y forjar un camino hacia la paz y la libertad duraderas. La verdadera paz no es simplemente la ausencia de conflicto; se construye sobre la base de la libertad y la dignidad genuinas para todos”, concluyó.

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