Culto

Fulgor, caída y reencuentro de Take That: las claves de la docuserie sobre la boyband definitiva

La nueva docuserie de Netflix, a estrenarse este 27 de enero, revisa el ascenso, la implosión y la redención de Take That, desde la euforia noventera hasta las heridas que dejó la fama, con material inédito y testimonios que revelan el costo humano de ser la boyband más grande del mundo.

Una y otra vez, acaso para sacarse los nervios, Gary Barlow repasa las voces del hit Back for Good, en el camarín. Es una noche de los 90′, en medio de la gira Pops Tour, cuando Take That podía presumir de ser la boyband más grande del mundo. Mientras vocaliza, Barlow cruza miradas con su némesis en el grupo, Robbie Williams. De inmediato, se toman de los brazos, y como si estuvieran luchando, repasan el coro final de la canción.

Con la energía a tope, en su momento de mayor exposición mediática, arranca la docuserie Take That. Una producción en tres capítulos de una hora, dirigida por David Soutar (Bros: Después de que cesen los gritos, Ed Sheeran: La suma de todo), a estrenarse este 27 de enero en Netflix.

En sus tres episodios, la docuserie desarrolla un arco narrativo muy claro; el primer episodio es la historia del origen y ascenso del grupo; el segundo detalla la crisis, la ruptura y los empeños de sus integrantes por establecerse como solistas, con resultados muy disímiles; el tercero recorre su reunión en los años 2000.

La serie plasma un retrato humano sobre el grupo y sus integrantes. No elude el hecho de que fueron un proyecto fabricado por el productor Nigel Martin-Smith, en torno al talento de Gary Barlow. A él le sumaron a Mark Owen y Robbie Williams (se encontraron afuera de la audición, junto a sus respectivas madres), además de Jason Orange y Howard Donald, cultores del breakdance y sumados como una suerte de apoyo.

Para ellos, la posibilidad de integrar una boyband, suponía toda una experiencia en aquellos días. “Somos chicos de clase trabajadora con una oportunidad de oro, era la única oportunidad para no joderse en la vida”, comenta Robbie Williams en un momento.

El registro cumple con detallar la historia de ascenso de la banda, desde sus primeras presentaciones en discotecas gay a generar la admiración del público adolescente. Todo respaldado con un buen trabajo documental, incluyendo imágenes de época, presentaciones televisivas y material inédito.

A Gary Barlow, le sorprendió, por ejemplo, ese registro que abre el primer capítulo, en que aparece vocalizando junto a Robbie Williams en el camarín. “Creí que ya lo había visto todo desde aquellos primeros años, pero había muchas cosas que no había visto. Especialmente la escena inicial, donde nos muestra cantando Back for Good, juntos en una pequeña habitación con poca luz, detrás del escenario de la gira Pops Tour. Estaba viéndolo y pensando: ¿Quién está filmando esto?“, comenta en una entrevista de promoción para Netflix.

Algo de ese material salió desde las cámaras caseras de los propios integrantes. Se les puede ver riendo en los camarines, absortos ante los entusiastas fans afuera de los hoteles y sorprendiéndose por las bondades de Japón. “Le di algunas cintas de mi videocámara y diarios antiguos, de los años 90 a 2015, a la productora, y ellos se pusieron a investigar y seleccionaron los fragmentos adecuados para el documental”, comenta Howard Donald, en una nota de promoción.

También se ve al grupo enfrentando la fama, tras el éxito de It only takes a minutes, su versión de Tavares. Fue la canción que los encumbró, pero que les hizo conocer la presión, especialmente a Barlow, quien las oficiaba de compositor del grupo. “Yo quería cumplir por todos, por la discográfica, quería que todos estuviesen contentos conmigo, quería que a los chicos les gustase el álbum -reflexiona en un momento del documental-. Era mucha responsabilidad para asumir a esa edad”.

Por ello, el capítulo dos entra en la crisis que remeció al grupo. Mientras el hit Back for Good escalaba en los charts, cada uno pujaba por su lugar, tratando de encontrar su identidad. Pero el que estaba más harto, era Robbie. Lo aborda con su habitual honestidad. “Regresaba al hotel bebiendo una botella de vodka puro y tomaba hasta quedar inconsciente”, recuerda. Meses después, su salida remece a la banda y a los fans, justo en la antesala de la gira Nobody Else Tour, la más ambiciosa de su carrera.

Williams tiene una figuración en el documental, pero algo acotada. Se entiende por la existencia de un documental propio, de la misma plataforma, que también aborda el período. Este trabajo funciona como una suerte de complemento, que permite comprende al personaje en ese entorno y cómo Take That fue un momento clave para él.

Por ello es que tras el quiebre definitivo, en febrero de 1996, los integrantes son mostrados a la deriva. El duelo de la pérdida los lleva a buscar alternativas, y a tono con las claves de la industria, el enfrentamiento en las listas de los singles de Gary Barlow (el que prometía tener la mejor carrera solista) y Williams (quien termina despegando gracias a Angels).

Todavía herido, Williams aprovechó el éxito para empeñarse en pisotear a Barlow en cada entrevista que podía. “Quería destruir el recuerdo de la banda”, reconoce. Mientras, sus compañeros eran tratados con atención desigual; Gary Barlow y Mark Owen intentan sendas carreras solistas, pero sin el éxito que esperaban. Incluso son expulsados de las respectivas discográficas. Para el primero, fue una pesadilla. Se encerró en su casa, subió de peso, se dejó estar y dejó de componer. “Hubo un periodo de 12 meses en que no salí de casa una sola vez”, confiesa.

El tercer episodio es el de la redención. Cómo el documental Take that for the record (2006), en que repasaron su historia, originó un revival sobre el grupo y permitió su regreso. De alguna forma este nuevo documental actualiza lo que ocurrió después; la reunión, el éxito con la canción Patience y un reencuentro que de alguna forma también los reconcilió con su historia.

Asimismo, el documental nos muestra a Take That en el estudio de Nueva York en que trabajaron Progress el álbum que los reunió por una vez junto a Robbie Williams. Aquel fue el último momento en que estuvieron los cinco, debido a la posterior salida de Jason Orange, que los dejó en su actual configuración de trío. “Cuando hicimos Progress, giramos juntos como cinco, fue un momento especial. Estaba tan feliz. De hecho, ese fue el momento divino de toda la serie para mí: cuando los cinco estábamos juntos de nuevo en el escenario", apunta Mark Owen. “No espero que vuelva a suceder”.

De alguna forma, la serie aborda a Take That como un punto que ancla a la realidad a sus protagonistas. Los remeció, los llevó al éxito y la admiración, pero también les mostró la cara más dura de la industria. Su mensaje es nítido, y lo marcan en la serie; Take That los necesita y ellos necesitan a Take That.

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